lunes, 31 de enero de 2011

Mirlo 2

Trece maneras de mirar un mirlo (Wallace Stevens)

V

No sé lo que prefiero,
Si la belleza de los acentos
O la belleza de las insinuaciones;
Si el pájaro silbando
O lo que viene luego.





Yo sí sé lo que prefiero: los acentos que rabian por concederse una voz, los silencios que fomentan el recogimiento, todo aquello que se me acerca sin llegarme a rozar, lo que oiría aun estando sorda, todos los pájaros al unísono, todos los acentos de un reclamo, y, por supuesto, lo que viene luego sin importarme el qué.
Pero también te prefiero a ti, Wallace Stevens, y a tus maneras de mirar y evocar. Y a ti.


P.D.- Las tres fotos son distintas. Pertenecen a un disparo en ráfaga.

jueves, 27 de enero de 2011

Caber

No te detengas nunca
cuando quieras buscarme.
Si ves muros de agua,
anchos fosos de aire,
setos de piedra o tiempo,
guardia de voces, pasa.
Te espero con un ser
que no espera a los otros:
en donde yo te espero
sólo tú cabes.

Pedro Salinas, Razón de amor



Sólo tú cabes,
donde las piedras han reverdecido,
y el musgo allí es idioma del aire,
bajo nada uniforme,
y a cada paso estar
rodeados de todo.
Sólo tú cabes.

jueves, 13 de enero de 2011

Variaciones

Elegía desde Simancas (Claudio Rodríguez, 'EL VUELO DE LA CELEBRACIÓN')

II

Nunca de retirada, y menos aún de noche,
alta de sientes,
tan sencilla, amasada
en la cornisa de la media luz,
entre las rejas del conocimiento,
en la palpitación del Alma,
llega la amanecida.
Y el resplandor se abre dando vuelo a la sombra.


Parecen iguales las fotografías. ¿Se acuerdan de esas viñetas en las que había que detectar los errores? Aquí no hay errores: hay variaciones. Son propias las variaciones de la vida. La ida, el retorno, la fuga, el fuego, el reposo, la inquietud. Movimiento y roce. Todo un tejido vital.






lunes, 10 de enero de 2011

Enarbolar

Entre el reposo y el vuelo tan sólo hay una voz, o un chasquido de dedos.
La quietud de las ramas de un chopo muerto se ilustra así, quince en este caso.
La quietud tiene eso, que siempre se devuelve a sí misma el favor del reposo.
Mi entusiasmo por el silencio está hoy lleno de principiantes ortigas que se suman al rocío.
Enarbolar las alas y no resultar jamás amenazantes: primer mandamiento del vuelo.
Deseo volar: hay música que me ayuda a ello.




lunes, 3 de enero de 2011

Alforjas


Avanzábamos por la garganta del Toldra. Famosa garganta por las altas paredes de hasta trescientos metros que la ciñen. Subían muchos camiones vacíos hacia la montaña para recoger a las cabras y ovejas. Comienza la epoca fría del Atlas y el ganado pasta en los llanos. Los bereberes que habitan arriba también bajan. Los medios que usan ya los veis.
Suelo ser prudente a la hora de hacer fotos a la gente. Prefiero ocultarme o disimular. Pero en este caso era obvio que no podía dejar pasar la oportunidad de captar algo que allí es tan normal y que aquí, visto con nuestros ojos, nos puede causar hasta lástima. Pero no diré yo ahora lo que más lástima me causa, tan sólo diré que esa foto para mí es pura emoción, encajarse en los medios más dignos de transporte, aunque éstos hayan evolucionado mucho. El niño ni se inmutaba, iba feliz. El río bajaba escaso. El eco allí era alto.
La dimensión de la vida se amplía continuamente: una gran certeza de lo escasos que somos.

sábado, 1 de enero de 2011

Peletero





Ayer fui a fotografiar un entorno de Madrid que nunca deja de sorprenderme: el entorno de Rivas junto al río Manzanares. Le hablé de la emoción a mi amiga Inés. Ella, en un correo me contestó:

Me gusta escucharte bien, no sólo te conozco por percibirte, sino también a través del timbre de tu voz.
Hoy llena de trinos y algarabía.


Y sí durante todo el recorrido estuve llena de trinos y algarabías y cuevas y susurros y de nudos en la garganta cuando no en la aorta. Son las emociones.

Y el que yo hoy traiga un cementerio (Fez, Marruecos) a colación es porque quiero dedicar esta entrada a una persona elegante, una persona ensartada en la estética, en la ética. Una persona a la que si se le deja la piel en forma de palabra te la voltea cuantas veces quieras. No imagino si le dejas la piel verdadera.
Peletero, hombre de la X, gracias por ese enlace que me mandaste y que hoy dejo aquí para que todo el mundo lo lea: aquí

El rincón de El Peletero, verdadero Lord de la Palabra, para quien quiera disfrutar y debatir, se halla AQUÍ.

P.D. Amo esos cementerios donde las lápidas no existen, donde el entorno de la muerte se transforma en hierba, en incipientes flores de diciembre. Y recuerdo a todos los que me fueron. Y estoy en quien es en mí, por eso trino como un mirlo cada mañana.



‘The Lass of Aughrim’

If you be the lass of Aughrim
As I am taking you mean to be
Tell me the first token
That passed between you and me.

The rain falls on my yellow locks
And the dew it wets my skin;
My babe lies cold within my arms:
Lord Gregory let me in.

Oh Gregory, don’t you remember
One night on the hill,
When we swapped rings off each other’s hands,
Sorely against my will?
Mine was of the beaten gold,
Yours was but black tin.



Oh if you be the lass of Aughrim,
As I suppose you not to be
Come tell me the last token
That passed between you and me.

Oh Gregory don’t you remember
One night on the hill
When we swapped smocks off each other’s backs,
Sorely against my will?
Mine was of the Holland fine,
Yours was but scotch cloth.



‘La chica de Aughrim’

Si eres la chica de Aughrim
como tú dices ser,
dime cuál fue la primera prenda
que se cruzó entre tú y yo.

La lluvia cae sobre mis mechones rubios
y el rocío humedece mi piel;
mi hijo tiene frío en mis brazos;
Lord Gregory, déjame entrar.

Oh, Gregory, ¿no recuerdas
la noche en la colina,
cuando intercambiamos los anillos de manos del uno al otro,
en contra de mi voluntad?
El mío era de oro bruñido,
el tuyo, sin embargo, de estaño negro.

Oh, si tú eres la muchacha de Aughrim,
como supongo que no eres,
ven, dime cuál fue la primera prenda
que se cruzó entre tú y yo.

Oh, Gregory, ¿no te acuerdas
una noche en la colina
cuando intercambiamos los blusones,
en contra de mi voluntad?
El mío era de pura Holanda,
el tuyo, sin embargo, de paño escocés.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Mirlo

Trece maneras de mirar un mirlo (Wallace Stevens)

Un hombre y una mujer
Son uno.
Un hombre y una mujer y un mirlo
Son uno



He conseguido mirándote,
mirlo,
la dicción clara del vuelo.
La ventana me sirve
para yo verte, para yo
añadirme a tu canto,
ser de cerca tu entramado.
Perenne deseo.


jueves, 23 de diciembre de 2010

Inmutable

Últimamente me considero fuera de cobertura, lo cual no quiere decir que no emita. El silencio también se capta. Si alguien está en esas zonas que, geográficamente, se llaman de sombra, no hay porqué preocuparse. Quizá esté en un proceso de animalización, y lo digo en el sentido de comportarme como un sencillo animal: cantar al alba como lo hace un gallo o un mirlo, reptar como hace una serpiente, comer alguna que otra bellota como hace un jabalí, desplazarme aéreamente como lo hacen las grullas, tratar de ser astuta como un cuervo. Es por ello que creo que la inmutabilidad de ese gallo de Fez me llevó a pensar que no era tal sino una de esas antenas camufladas para no alterar el entorno. Cresta por antena. Al rojo vivo. Y, puesta a hocicar en la foto, no piensen que quien maneja el móvil es una persona: es un ciervo. Llegado a estas alturas no sé si nos estaremos animalizando o bien electronizando.

Felices fiestas a todos.





Canta Pepe León el Ecijano (Gracias por la aportación de Tempero).

Kikiriki
Me gustan los gallos que cantan así.
Kikiriki
Me gustan lo gallos negros del campo.


Cuando los gallos cantan a coro
viniendo el día y amaneciendo está
en la vieja taberna del pueblo
quedaron grabados los ecos flamencos
de los cantes buenos, buenos de verdad.


Qué me habías notao que era de campo
que traigo los zapatos llenos de barro.


No sabes, prima no sabes.
Prima no sabes, no sabes,
donde tengo el candao, tengo el candao
y también las llaves.


Te llamas Dolores,
bórrate el nombre.
Y es que de las Dolores,
ole con ole, huyen los hombres
y eso es mentira
yo me llamo Dolores
y a mi se arriman.

martes, 14 de diciembre de 2010

Mordedura


Planto mi boca en la tierra
para que tú te agaches,
o igual me da, podrás
tener si quieres boca de piedra,
te morderé hasta que llegue
a tu principado de arena.




Beijos de Fogo

António Zambujo

Silêncio nem uma pena
Quero a minha alma serena
Sem soluços na cidade
Sequei meus olhos chorados
Pus no peito cadeados
P'ra não entrar a saudade

Numa atitude mais louca
Pousei sobre minha boca
Rosas fogo de quem ama
P'ra se me vencer a fome
De querer gritar teu nome
Meus lábios fiquem em chama

Mas a noite é um segredo
Confesso que tenho medo
E ao mesmo tempo desejos
De ouvir silêncios rasgados
De quebrar os cadeados
De te queimar com meus beijos

martes, 30 de noviembre de 2010

Calado: dos jaicús diferentes

Ya lo dice Arnaldo Antunes en su canción: las cosas no tienen paz. Y ahí lo tienen, la nieve recién caída. Y nos creemos que la nieve va a quedarse así de dichosa y de blanca; y así de inmaculada. De eso nada (monada, dirá alguién). La nieve es lo que menos paz tiene. Y eso se nota por las huellas de los animales que no miran por donde pisan. Pero lo que no saben ellos es la capacidad delatora de la nieve. Y la carencia de paz también se notaría si sobre ella dos amantes se revolcasen, fundición creo que se llama, ¿no? Pues al grano, que la nieve no tiene paz y que, al menos siempre tiene un doble calado. Os dejo ese jaicú, como dice un amigo mío, que él escribe de oído y que aunque los japoneses digan haikú, él a lo Juan Ramón Jiménez: reivindicación del sonido (¡y qué razón tenía!, ¿lo cojen?).



Ha amanecido...
la nieve habla por ellos
amantes, huellas...



Ha amanecido...
la nieve habla por ellos
amantes, huellas...



As Coisas
Arnaldo Antunes
Composição: Arnaldo Antunes e Gilberto Gil

As coisas têm peso, massa, volume, tamanho, tempo, forma, cor, posição, textura, du-ração, densidade, cheiro, valor, consistência, pro-fundi-dade, contorno, temperatura, função, aparência, preço, des-tino, idade, sentido. As coisas não têm paz.