Recuerdos de pequeña: el cura de mi pueblo: hosco a rabiar. Las niñas apenas teníamos relacion con él. Eran los niños los que hacían las tareas de monaguillo. Ellos llamaban 'cuervo' a don Emilio. Ese recuerdo ha vuelto a mi cabeza la semana pasada durante mi viaje a Roma. Fue ante la cúpula del Vaticano. Algo debió trascender en mí cuando yo señalaba asustada a esa ave oscura y que para nada se parecía al Ave del Paraíso. Un guarda de seguidad atajó: 'È un cedro'. Me aliviaron, me repuse. Pero seguía notando un aleteo extraño, no podía quitarme de encima unas garras interiores. Aquel lugar, aquella solemnidad, aquel trasiego de gente, arte, religión, pasión, oscuridad. Dudé si subir a aquella cúpula preservada por aquella ave, porque para mí seguía siendo ave disfrazada. Subí sin asombrarme de las escaleras mas sí de Roma vista en 360º y desde arriba. Y volví a ver a aquella ave desde arriba. 'È un cedro', recuerdo que me dijeron. Pensé en ese momento cómo desgajando la oscuridad se puede ver todo más claro. Del Vaticano me quedo con sus imponentes cedros y pinos laricios, amén de las pinturas de Miguel Ángel.
Esta mañana después de un tiempo largo volví al taller, al abrir la puerta el reclamo de los duendes abandonados me golpeó la cara. Hasta el olor a disolventes y trementina había sucumbido al irremediable paso del tiempo. Toqué, miré, absorbí, acaricié mis cosas, tesoros y registros de mi vida, de mi hacer. Desempolvé un cuadro abandonado hace años, vertí la pasta oleosa de amarillos de nápoles, blancos y ocres oscuro, y pincel en mano inicié el viaje... La tarde me regaló el gozo de una nevada espiralada, los copos en su danza incesante acariciaron mi alma; ésta, agradecida, se expandió por la plaza. Mi existencia en estos últimos tiempos está ligada a los metros, soy una especie de sombra pegada a mi hija, viajes, recorridos, líneas infinitas, bolígrafo loco. La oxitocina que segrega mi organismo mi imprime una extraña energía, será una forma de vencer el tedio y la sensación de pérdida del tiempo, estos amores maternos te blindan al desasosiego. Pienso en tu ejército de los búfalos de madera, Sofía, en esas aberturas negras que simulan los hocicos, en lo perturbadora de la imagen, en la perspectiva del paisaje, en mi parálisis de estos últimos meses, y en ese olor recuperado esta mañana. El exorcismo del arte está intacto. ¿Será por eso que la nevada de esta tarde me arrancó el abismo?
Inés me escribía esa carta que me autorizó a publicar tras unos meses de inactividad en su taller donde el grabado es su forma de sentir y de hacer. Por el corazón de Inés ha pasado el negro alguna vez en su vida, pero os puedo asegurar que tiene el corazón grande y rojo. Los dos colores que tenía un día en una tabla. Pero hay otra cosa que para Inés es vital: el Tórculo. El tórculo es el aparato de las fotos de abajo. Sirve para que lo ahondado con las gubias en la madera u otro material se plasme en el papel. Otra cosa es que luego lo plasmado encaje en lo esperado. Por el tórculo pasa siempre el alma de Inés. Ella lo llama azañón. Veréis por qué ampliando la última foto. Que sirva esta entrada para estrujar los malos augurios si los hubiere al pasar por el tórculo. Y lo dicho, que el arte exorcice todo lo que tenga que exorcizar.
Nina Simone Feeling Good
Birds flying high you know how I feel Sun in the sky you know how I feel reeds driftin' on by you know how I feel
It's a new dawn It's a new day It's a new life For me And I'm feeling good
Fish in the sea you know how I feel River running free you know how I feel Blossom on the tree you know how I feel
Dragonfly out in the sun you know what I mean, don't you know Butterflies all havin' fun you know what I mean Sleep in peace when day is done That's what I mean
And this old world is a new world And a bold world For me
Stars when you shine you know how I feel Scent of the pine you know how I feel Oh freedom is mine And I know how I feel
ME SIENTO BIEN
Pájaros que vuelan alto, Saben cómo me siento. Sol en el cielo, Sabes cómo me siento. Brisa moviéndote lentamente, Sabes cómo me siento. Es un nuevo amanecer. Es un nuevo día. Es una nueva vida Para mí, Y me siento bien.
Peces en el mar, Saben cómo me siento. Río corriendo libremente, Sabes cómo me siento. Flor en el árbol, Sabes cómo me siento. Es un nuevo amanecer. Es un nuevo día. Es una nueva vida Para mí, Y me siento bien.
Libélula bajo el sol, Sabes lo que quiero decir, no? Mariposas divirtiéndose, Saben lo que quiero decir. Dormir en paz cuando el día termina. Eso es lo que quiero decir. Y este viejo mundo es un nuevo mundo Y un mundo valiente Para mí.
Estrellas, cuando brillan, Saben cómo me siento. Perfume del pino, Sabes cómo me siento. Oh, la libertad es mía. Y sé como me siento. Es un nuevo amanecer. Es un nuevo día. Es una nueva vida Para mí.
Todo tronco seco tiene su esqueleto. El tiempo se acopla a toda sustancia para arrastrarla. La madera no es tan apetecible como la carne. En condiciones normales, un tronco de carne de similares medidas hubiese durado escasos días. Calculen unos cuantos años para la madera propuesta. Su digestión es lenta y su exposición atractiva. Nos costará ya distinguir el cráneo de las escápulas pero a cambio nos avalanzamos a su minuciosidad, a su puzzle estructural sin dejar de un lado la timidez floral, cual collares de luz, que adorna esta amable tumba a cielo abierto. La vida y la muerte, de nuevo.
Os hablaba de victoria ayer. Continuidad de la vida. Ejemplo: el pico picapinos macho (por la coloración roja de la nuca) que logré capturar en una de mis imersiones en el bosque. Un robledal en este caso. Lo llaman tamborileo al ruido que hace el pico picapinos cuando está afanado en la tarea. Por la época en que lo capté pudiera estar reclamando hembra. Pero más información ornitológica la hallaréis en el enlace resaltado del nombre. Lo asombroso fue el breve minuto de emoción, como si el reclamo fuese yo. Ingenua de mí que me asomé camuflada como estaba. El macho me desdeñó. Así, como el que quiere la cosa. La audición ya forma parte de la experiencia: la caja de resonancia la constituiría un árbol seco.
Aun en su derrota, digamos que puede el jardín. Vivir a ultranza, desovar el ejemplo de la callada muerte en un estético grito. No será una flor lo que yo huela aquí. Un exclusivo jardín vaciado rumbo es del presente roto.
Yo siempre había odiado las moscas; el cosquilleo que hacen al posarse sobre la frente o sobre la calva -transcurridos los años da lo mismo; el ruido como de pequeños aviones que hacen al zumbar por las orejas. Pero lo verdaderamente horrible es ver cómo se posan en nuestros ojos abiertos que ya no podemos cerrar, cómo se meten en el hueco de nuestras narices, cómo entran en grupo en nuestra boca abierta que quisiéramos mantener cerrada, sobre todo cuando hemos quedado tendidos cara al sol, con un rifle bajo el hombro, antes sobre el hombro, pues no tuvimos tiempo de usarlo.
Jose María Méndez
Me interesó este hombre por su quietud. Diréis que tengo fijación con él. ¿Recordáis?: '270º'. Y si la anterior entrada del pecio ha invitado a pensar, en ésta no quiero que vayáis más allá de encontrar, no las 10 diferencias como las de los pasatiempos, sino la diferencia entre una foto y otra. Y es que todo vino y se fue. Disfrútenme del domingo.
Muchachito Bombo Infierno ('Todo vino y se fue', de su álbum 'Visto lo visto')
1,2,3 y pum!
Todo vino y se fue por el camino que vino todo viene y se va por su propio camino (x2)
Y hoy no estamos pa mirar los códigos de barras los animales buenos los animales que sacan garras ni los que echan el vuelo ni los semáforos en ámbar Por eso yo canto hoy, mi mal espanto y voy
Todo vino y se fue por el camino que vino todo viene y se va por su propio camino (x2)
Sin querer nada cambiar..
Es el tramo del camino que junta lo bueno y lo malo donde se paran los caminos donde se separan las manos donde nadie recuerda que fuimos hermanos por eso yo canto hoy mi mal espanto
Estoy en un mundo que está loco unos crecen poco a poco en un mundo que está loco ay quien no crece (x2)
Hay quien no llega a crecer (x4)
Todo vino y se fue por el camino que vino todo viene y se va por su propio camino (x2)
Sin querer nada cambia Todo vino y se fue todo viene y se va
José Hierro, Cuaderno de Nueva York (Pecios de sombra)
Hablaban con bocas de sombra, susurraban sucesos mágicos, historias de herrumbre y nmusgo (no sabían que estaban muertos, y yo no quería apenarlos). Fui reconstruyendo sonidos que en el sueño significaban para interpretarlos despierto y atribuirlos a unos labios. (Quería conocer el nombre de quienes me hablaban en sueños: la rosa no olería igual si su nombre no fuese rosa.) Rescaté, lúcido y sonámbulo, los vestigios que la marea llevó a mi playa despierto; con ellos construiría un puente desde el soñar hasta el velar: así tendrían consistencia las palabras impronunciables que yo escuché cuando dormía, fantasmal materia de sueño.
En el mascarón de proa de este hermoso barco simulando herrumbre está Xavier Mascaró. Mírenlo allá, al fondo. Irónico él, ha titulado esta obra 'Departure'. ¿Hacia adónde salimos en nuestras rutas? El naufragio es una constante que aflora hasta en una fuente. No digamos nada si hablamos de amor: naufragio seguro. Ni mariposas en el cabello, ni las sombras en las esquinas. Carlos do Carmo (hijo de Lucilia) lo refleja muy bien en esa canción de amor.
Mientras, las sombras serán nuestras más fieles compañeras.
Não vês a sombra do desejo Furtiva em cada esquina do teu gesto Não vês que tudo aquilo que em ti vejo É tudo em que o amor é manifesto
Não vês as mariposas no cabelo E a rosa que em teus lábios se desnuda Não vês que o teu olhar é o modelo das vinte madrugadas de Neruda
Não vês no teu sorriso o fogo-posto que lavra nos fados onde morei Se não vês tudo isto no teu rosto perdoa, meu amor, porque ceguei. -----------------------------------------
Seguidoras y seguidores: si algo tengo en activo son las antenas corporales. Reciben una señal clara: la primavera. Tenía guardado ese corazón de hielo y ahora lo saco para que se invierta en agua y flores. También reciben mis antenas la creación de un modo especial. Prometí a Mateo Santamarta que le dedicaría una entrada. Lo conozco a través de nuestra amiga común Inés, pero no lo conozco personalmente. No importa. Me gusta su obra, me gustaron mucho sus relieves de azar para espacios de silencio. Lo pueden seguir en este enlace: Arte y poesía.
Pero no os fiéis de la bonanza del tiempo. El corazón tiene muchos meandros y recorre muchos paisajes de modo inesperado.
Disfruten de este fado inmenso de Lucilia do Carmo.
Música y Poema : Fontes Rocha Interpretación: Lucilia do Carmo
EU PRECISO DE TE VER
Eu preciso de te ver Ausente amor sem razão Para te mostrar as sombras Do quarto da solidao
Eu preciso de te ver Para fugir este frio Que võa dentro de mim Como gaivotas no rio
Eu preciso de te ver Para afastar esta saudade Que já começa a vestir O tempo da minha idade
Como ganhei a coragem Da areia a beber a espuma Eu preciso de te ver Mais uma vez só mais uma
No tienen estas dos fotografías nada más que la intención de decidirse por una caso de querer jugar. El juego es sencillo: ¿cuál de las dos fotografías es la real y cual la girada? Ampliándolas y trazando una minuciosa lupa se llegan a detalles evidentes. Otros detalles son los relativos a la reflexión, pero esto ya es cuestión de óptica especular. Quizás, tras escuchar a Benedetti y a Viglietti, digamos que lo real es lo que tiene su verdadero revés. El acierto tiene que estar justificado y el premio/s es el desembolso por mi parte de un máximo de 2 euros por acertante invertidos en un café. O ya puestos, en un café invertido que, de seguro, no se caerá su contenido. Prometido.
Escuchad a este dúo: Benedetti-Viglieti : El mundo al revés.
Ya hablé de Inés en mi entrada Desarraigadas. Inés y yo mantenemos una relación muy cordial tras un encuentro fortuito entre cuadernos. De vez en cuando salimos al campo a ver qué nos muestra la naturaleza. Le dije: vamos a un sitio donde muchos árboles están poco menos que muertos. Y allí fuimos y allí la capté, observando aquel álamo blanco. "Sofía, estoy viendo un mascarón de proa en este árbol." El sol y las sequías pueden ser unos piratas crueles para ciertos árboles. Este fue el caso. "Inés, tengo que volver a leer 'Benito Cereno' de Herman Melville porque ese mascarón me lleva, sin duda, al de la novela." Y aquí estoy.
Interesantísima novela la de 'Benito Cereno' donde la clave no está en el asalto del Santo Domingo por parte de un grupo de esclavos negros. La variación sobre cómo percibe el capitan Delano -que acude en auxilio del barco amotinado aparentemente en calma- al capitán secuestrado Benito Cereno. Al final se resuelve siendo doblegado el amotinamiento y descubierta la ambigua figura de don Benito condicionada por las presiones de su más duro secuestrador: Babo. Y claro está, el mascarón de proa, cubierto en todo momento desde que subiera el capitán Delano, es el principal enigma físico que recorre toda la novela. Algunos pasajes y frases ilustro al respecto:
'Sombras presentes, que presagiaban sombras futuras aún más intensas.'
'No estaba del todo claro si el barco tenía mascarón de proa, o sólo un simple espolón, debido a la lona que envolvía aquella parte, para protegerla mientras se reparase, o para ocultar decorosamente su abandono.'
'Mientras tanto, el capitán Delano hizo señas a su propio barco, mandando que se abrieran las portas y que se sacaran los cañones. Pero, para entonces, habían cortado el cable del Santo Domingo; y el chicote, en el latigazo, arrancó la cubierta de lona en torno al espolón, revelando de repente, al girar el casco blanqueado hacia el mar abierto, la muerte como mascarón de proa, en un esqueleto humano; comentario cretoso sobre las palabras escritas debajo con tiza: "Seguid a vuestro jefe".
'...que, en los tres días sucesivos, el declarante (don Benito), sin saber qué destino habían sufrido los restos de don Alejandro, preguntaba con frecuencia al negro Babo dónde estaban y si seguían a bordo, si se iban a conservar para su enterramiento en tierra firme, suplicándole que lo mandase así; que el negro Babo no contestó nada hasta el cuarto día, cuando, al salir el sol, el declarante subió a cubierta, y el negro Babo le mostró un esqueleto que había sustituido al mascarón de proa del barco..-'
Desde luego que les sugiero la lectura de la novela corta de Melville. Tambien me hago una pregunta sencilla, vital y hasta como metáfora:
¿No acaba siempre nuestro mascarón de proa como esqueleto?