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martes, 17 de abril de 2012

Después



Misia de su disco Garra dos sentidos

Dança das mágoas (Poema de Fernando Pessoa)

Como inútil taça cheia
Que ninguém ergue da mesa
Transborda de dor alheia
Meu coração sem tristeza.

Sonhos de mágoa figura
Só para ter que sentir
E assim não tem a amargura
Que se temeu a fingir.

Ficção num palco sem tábuas
Vestida de papel seda
Mima uma dança de mágoas
Para que nada suceda.

miércoles, 11 de abril de 2012

Antes


En esta época tan confusa, tan convulsa, una llega a la inmediata conclusión: antes éramos, ahora somos no tanto personas y sí un claro material que ya no sabría decir si desechable laboralmente, si reciclable existencialmente, si de nulo valor. Hay una palabra que me aferra claramente al desprecio: mercado. Y todo lo que se anexa al mercado me merece el mismo vómito: prima de riesgo, IBEX, recortes. ¡Adónde vamos a llegar!, me admiro.

Pero a la foto: que nadie piense que se trata de un muñeco, ni de un extra. Siempre he defendido la foto en pleno campo de batalla, en la calle o en el rincón. Fotos que narran. Por cierto, ¿cuál es el después de esta foto?


El arado de Inti Illimani de su disco Leyenda

De no escucharse el archivo existe la posibilidad de este vídeo: El arado.


Aprieto firme mi mano,
y hundo el arado en la tierra.
Hace años que llevo en ella,
cómo no estar agotado.

Vuelan mariposas, cantan grillos
la piel se me pone negra,
y el sol brilla, brilla, brilla.
El sudor me hace surcos,
yo hago surcos a la tierra,
sin parar.

Afirmo bien la esperanza,
cuando pienso en la otra estrella.
Nunca es tarde me dice ella,
la paloma volará.

Vuelan mariposas, cantan grillos
la piel se me pone negra,
y el sol brilla, brilla, brilla.
El sudor me hace surcos,
yo hago surcos a la tierra,
sin parar.

Y en la tarde cuando vuelvo,
en el cielo apareciendo una estrella.
Nunca es tarde me dice ella,
la paloma volará, volará, volará.
Como yugo apretado,
tengo el puño esperanzado,
porque todo cambiará.

martes, 8 de febrero de 2011

Rumbos


Todo el abanico del sur es lo que tengo como rumbo. Todo el abanico del norte es lo que presiento. Creo que aún teniendo por brújula ese potente artefacto igual me perdería. Y cuando me pierdo suelo atender a la temperatura. El frío del norte me despeja y me agarrota a la vez. El calor me excita y me pone rumbo al fuego. Sé que las estrellas son inalcanzables, de ahí que navegar a remo y andar a pie sea el más próspero resultado de lo que me resta de vida. Espero que ésta se alargue lo suficiente.



Chão de Estrelas
Maysa

Composición: Silvio Caldas / Orestes Barbosa

Minha vida era um palco iluminado
Eu vivia vestido de dourado
Palhaço das perdidas ilusões
Cheio dos guizos falsos da alegria
Andei cantando a minha fantasia
Entre as palmas febris dos corações
Meu barracão no morro do Salgueiro
Tinha o cantar alegre de um viveiro
Foste a sonoridade que acabou
E hoje, quando do sol, a claridade
Forra o meu barracão, sinto saudade
Da mulher pomba-rola que voou
Nossas roupas comuns dependuradas
Na corda, qual bandeiras agitadas
Pareciam estranho festival
Festa dos nossos trapos coloridos
A mostrar que nos morros mal vestidos
É sempre feriado nacional
A porta do barraco era sem trinco
E a lua, furando o nosso zinco
Salpicava de estrelas nosso chão
Tu pisavas nos astros, distraída,
Sem saber que aventura desta vida
É a cabrocha, o luar e o violão.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Pêssego


Que tengamos la piel de pêssego (melocotón) debe ser el fin último de las empresas cosméticas. Desde luego que a mí la comparación no me agrada. De momento, la pelusilla del melocotón siempre me dio dentera. Pero ya ven, avanzan los estudios y la huerta más sirve para las cremas que para un buen gazpacho. Yo me quedo con lo segundo. También me quedo con mis imágenes de tomates en rama que, tras tres meses han llegado al estado que veis. Os puedo asegurar que eran igualitos a los de la fotografía publicitaria de la crema de SEPHORA. Tardaron en arrugarse, duros como pelotas de billar, pero, al final, la arruga es la porción más exacta de la vida. Otros dicen que es bella. Yo digo que la arruga es tal cual y que prefiero gastarme en bacalao lo que otr@s en cremas. O si no escuchad a los Siniestro Total.



viernes, 2 de julio de 2010

Arrugas



Ya os hablé en una entrada de ese mismo racimo de uvas/pasas: Merma. Ese racimo aún me acompaña y creo que ya es imposible que las pasas vacíen más agua. El otro elemento del bodegón es una manzana que traje de Marruecos, en aquella visita en la que perdí la cámara. También me sigue acompañando.

Casi todo se arruga. Nosotros, que somos agua, también. Vertemos las arrugas al espejo y éste nos suele contestar con una crema. Casi todo se consume. Nosotros, que somos fuego, también. Arrugas y tizones suelen ir paralelos en la vida. Pero toda marca guarda un secreto, un flujo de agua que fue cadencioso, hormonal y exclusivo.




Juan del Enzina

A tal pérdida tan triste buscadle consolación
claro está qu'es traición.
Todo nuestro bien perdemos perdiendo prinçipe
tal pérdida tan desigual
no hay con que la consolemos.

martes, 13 de abril de 2010

Espiral



Enroscarse es una buena opción.
Comprar muelles también: Muelles ROS, calle Ronda de Atocha, nº 16, Madrid.
Todos los muelle imaginables, dorados, mínimos. Elásticos todos.
¿Habéis pensado en un muelle no elástico? ¿Habéis pensado en desenredados?
Me enseñaron la palabra torzal y yo soñaba con algo abrigado, con un fuego concentrado, epitelial.
Quise tener una casa donde los caracoles supiesen divagar sobre la velocidad de la pasión. Hallé caparazones lentos, hallé silencios obcecados. Pero para éso estoy, para fumigar todo aquello que anquilose. Amig@s, vénganse junto a mi elasticidad.
Hoy toca lanzarse. Los viajes tienen su inercia y su equipaje, mínimo si se quiere, pero al menos el cuerpo.
Bienhallados, sigamos con la espiral.








Un muelle (Pauline en la playa, disco: Física del Equipaje)

Me enroscaré.

Después me iré curvando como un muelle

la tarde irá pasando como suele

en espiral.

Girando mis talones

formando tirabuzones, pienso...



Retorceré

mis dudas entre círculos perfectos.

Concéntricos anillos mientras cuento.

Te esperaré

sentada en los resortes

que disparan todos mis temores



Y por enredar

desenredarte.

Por no molestar

no estirarme,

encogerme así.



Me enroscaré.

Después me iré curvando como un muelle

tratando de arquearme si no duele.

Describiré

en un trazo infinito

un millón de vueltas a lo mismo.



Esconderé

mis penas, que no puedas encontrarlas.

Alargaré mis brazos por taparlas,

y buscaré

algo para envolverlas

y olvidarlas antes de que vuelvas.



Y por esperar

desesperarme.

Por no preguntar

responderte.

Y por enredar

desenredarte.

Por no molestar

no estirarme,

encogerme.

viernes, 26 de marzo de 2010

Tórculo

Carta recibida de Inés el 27 de Enero de 2010:

Esta mañana después de un tiempo largo volví al taller, al abrir la puerta el reclamo de los duendes abandonados me golpeó la cara.
Hasta el olor a disolventes y trementina había sucumbido al irremediable paso del tiempo.
Toqué, miré, absorbí, acaricié mis cosas, tesoros y registros de mi vida, de mi hacer.
Desempolvé un cuadro abandonado hace años, vertí la pasta oleosa de amarillos de nápoles, blancos y ocres oscuro, y pincel en mano inicié el viaje...
La tarde me regaló el gozo de una nevada espiralada, los copos en su danza incesante acariciaron mi alma; ésta, agradecida, se expandió por la plaza.
Mi existencia en estos últimos tiempos está ligada a los metros, soy una especie de sombra pegada a mi hija, viajes, recorridos, líneas infinitas, bolígrafo loco.
La oxitocina que segrega mi organismo mi imprime una extraña energía, será una forma de vencer el tedio y la sensación de pérdida del tiempo, estos amores maternos te blindan al desasosiego.
Pienso en tu ejército de los búfalos de madera, Sofía, en esas aberturas negras que simulan los hocicos, en lo perturbadora de la imagen, en la perspectiva del paisaje, en mi parálisis de estos últimos meses, y en ese olor recuperado esta mañana.
El exorcismo del arte está intacto.
¿Será por eso que la nevada de esta tarde me arrancó el abismo?



Inés me escribía esa carta que me autorizó a publicar tras unos meses de inactividad en su taller donde el grabado es su forma de sentir y de hacer. Por el corazón de Inés ha pasado el negro alguna vez en su vida, pero os puedo asegurar que tiene el corazón grande y rojo. Los dos colores que tenía un día en una tabla.
Pero hay otra cosa que para Inés es vital: el Tórculo.
El tórculo es el aparato de las fotos de abajo. Sirve para que lo ahondado con las gubias en la madera u otro material se plasme en el papel. Otra cosa es que luego lo plasmado encaje en lo esperado. Por el tórculo pasa siempre el alma de Inés.
Ella lo llama azañón. Veréis por qué ampliando la última foto.
Que sirva esta entrada para estrujar los malos augurios si los hubiere al pasar por el tórculo. Y lo dicho, que el arte exorcice todo lo que tenga que exorcizar.









Nina Simone
Feeling Good

Birds flying high you know how I feel
Sun in the sky you know how I feel
reeds driftin' on by you
know how I feel

It's a new dawn
It's a new day
It's a new life
For me
And I'm feeling good

Fish in the sea you know how I feel
River running free you know how I feel
Blossom on the tree you know how I feel

Dragonfly out in the sun
you know what I mean,
don't you know
Butterflies all havin' fun
you know what I mean
Sleep in peace when day is done
That's what I mean

And this old world is a new world
And a bold world
For me

Stars when you shine you
know how I feel
Scent of the pine you know how I feel
Oh freedom is mine
And I know how I feel



ME SIENTO BIEN

Pájaros que vuelan alto,
Saben cómo me siento.
Sol en el cielo,
Sabes cómo me siento.
Brisa moviéndote lentamente,
Sabes cómo me siento.
Es un nuevo amanecer.
Es un nuevo día.
Es una nueva vida
Para mí,
Y me siento bien.

Peces en el mar,
Saben cómo me siento.
Río corriendo libremente,
Sabes cómo me siento.
Flor en el árbol,
Sabes cómo me siento.
Es un nuevo amanecer.
Es un nuevo día.
Es una nueva vida
Para mí,
Y me siento bien.

Libélula bajo el sol,
Sabes lo que quiero decir, no?
Mariposas divirtiéndose,
Saben lo que quiero decir.
Dormir en paz cuando el día termina.
Eso es lo que quiero decir.
Y este viejo mundo es un nuevo mundo
Y un mundo valiente
Para mí.

Estrellas, cuando brillan,
Saben cómo me siento.
Perfume del pino,
Sabes cómo me siento.
Oh, la libertad es mía.
Y sé como me siento.
Es un nuevo amanecer.
Es un nuevo día.
Es una nueva vida
Para mí.

Y me siento bien

martes, 6 de octubre de 2009

Vaciador




No abandono los kilómetros, amig@s. Y esta vez como funambulista de la conducción y del objetivo. Así pues, las reclamaciones de calidad, al maestro armero. Buenos marmolillos se harían con ese bloque, ¿no? ¿O buena pasta de celulosa se hará con esos troncos de chopo, no? Pero mi visión es otra. Como veis, se puede conducir y que te fotografíen; y se puede conducir y fotografiar -os juro que las hice sin parar, no había atasco-, eso sí, que no te pillen.
Cuando vi ese bloque me acordé de la palabra 'vaciador' y de un un artículo de hace unos cuantos años que Gabriel García Márquez publico en 'El País'. Y algo de ese artículo se me quedó grabado: 'Escribir un cuento es vaciar en concreto'. En el enlace que dejo está íntegro el artículo que es interesante y ameno a rabiar. Molestaros, de verdad. Asimismo las propuestas de cuentos son más que sugerentes:

http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/ggm4.htm

De vuelta a los bloques pensé si vaciando en concreto saldrían de allí hermosas, bellas esculturas. Pero también volví al artículo de Gabo y me pregunté cómo habría que vaciar algo y de qué modo para llegar al poema, porque tengo claro que pegando ladrillos se llega a escribir una novela y a hacerse rico y desalmado como un constructor.





Dedico esta canción protesta (¿alguien duda de esa palabra, la seguimos teniendo en cuenta?) a Josep María.

POETA de Atahualpa Yupanqui

viernes, 28 de agosto de 2009

Destreza





Se quedaron estos calabacines en la huerta cuando eran verdes.
Pasaron bastantes días y se arrugaron. Y el mayor capricho: cambió su color.

Y sí, color como destreza del tiempo.
Aconteció, pude pensar.
Sucede que el color no se inhibe,
o por viejo algo, o por maduro, piezas
que rescatan un naranja oculto.
Siendo como es el color, manantial
no adulterado, preciso, esquivo a lo uniforme,
incierto también. Tiempo que decolora
aquella puerta, fantasma que entraña el color.
No todo pues exuberancia, pero sí ciclo.
No dudar de las pinceladas sabias
que parte tienen de íntimo, que salen
sin evitar nada.


domingo, 28 de junio de 2009

Moscas y escápula (Color)




'No os creáis que aún muerto he terminado.'

Esta frase con la que encabezo la entrada de hoy pertenece al libro titulado ESCAPULARIO del joven escritor mexicano Joaquín Espinoza Estremo (Con 's'). Pertenece a su final y se la dice su protagonista, Vidal Platero Gázquez, a quienes le van a reventar la cara con escopetas recortadas. Deliciosa novela de tintes rulfianos donde la defensa de la tierra frente a la utilización que el narcotráfico hace de ella. El protagonista, antiguo Jesuita, siempre llevaba un escapulario.

Pues esa misma frase me vino a la cabeza cuando fotografié a ese conejo muerto de misomatosis. Ante la muerte de cualquier animal uno puede suponer las delicias que a las moscas acompañan. Y a los gusanos. En la naturaleza, la muerte supone un auténtico expolio para los que tienen que seguir alimentándose. Es decir, la muerte continúa hasta los restos. La muerte puede ser un hecho trivial mas la forma de organizarse en ella supone una efusión cinética de mandíbulas y sofisticados utensilios con un sólo afán: devorar y alimentarse. (En los humanos, ésto también ocurre, tras la muerte, con algunas herencias.)

Amig@s, ¡a todo color!




Antonio Machado

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!

Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,

-que todo es volar-, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,

de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,

de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado

sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.

jueves, 30 de abril de 2009

Profundidades






Y prosigue y se explaya de tal suerte
que, más allá de nosotros, más allá de la propia vida,
como activa abstracción que se hace carne,
la idea de gozar está gozando.

Carlos Drummond de Andrade


Si sólo viésemos las dos últimas fotos podríamos especular sobre el qué y sobre el dónde. Se pueden pintar abstracciones mas o menos atrayentes, se puede ejecutar un poema sobre lo abstracto o decir bien sin decir nada lo cual no deja de ser una difícil tarea de estilo. Pero en la fotografía no, lo abstracto no entra en ella, siempre es una concreción de la realidad lo que succionamos con el objetivo. Y eso es lo que yo hice ante ese alcornoque muerto de Hornachuelos. Lo vi, lo palpé, observé que llevaba tiempo de esa forma, lo ausculté diagnosticando una estética oculta en la parte del codo. El paso del tiempo y los pequeños seres vivos que por allí estaban habían labrado sus intersticios y el resultado no podía ser más elocuente: una textura exclusiva y concreta.


Abstracto digo que no.
¿Y de qué es lo que encuentro?
Piensa si algo de muerte
tiene: sería acierto.
Piensa si nutre vida,
no habrá ejemplar duda.
Muerte y vida en entregas,
seguro, algo que surge.






Esta taranta es de Rafael Riqueni, honda, limpia, despejada, me sirve para colarme secretamente en un instante de reposo para circundar con los ojos esas texturas.

sábado, 28 de marzo de 2009

Agujas






Esta es una vía muerta, la correspondiente a la primera foto, pero ya veis la vida que adquiere. Dábamos una vuelta en familia hoy por la laguna del Campillo (Rivas pueblo, Madrid) y el inicio estaba bien encarrilado: me enloquecen las vías muertas, su parálisis, ver cómo las invaden las hierbas. Y no digamos lo que me gustan las agujas de la unión de las vías. Paseamos durante hora y media y al llegar al punto de partida mis ojos se vuelven planetarios, doy un silbatazo interior y echo vapor como las viejas máquinas. Un fotógrafo dirige a dos mujeres posturas ferroviarias para no se sabe qué intención. Así que queridos amig@s siento no meterme reflexiva en esa entrada desierta de la primera foto pues la devoción a lo inesperado me sustrae el pensamiento, me lo desmenuza y me lo hace pedazos.

Ya sólo me queda añadir que no estaría de más que, aunque no esté habilitada la vía, que sí pongan allí a un guardagujas.

Remito en este enlace un texto fabuloso de un gran escritor mexicano: Juan José Arreola: El guardagujas. Leedlo, merece la pena.

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/arreola/guarda.htm

martes, 3 de marzo de 2009

Vangoghianos




Ya tuvimos un encuentro en el inicio de este cuaderno con una procesión de vides. Ahora aíslo una una cepa añosa a la que el tiempo ha dedicado su punto más inquieto de color. Así son los líquenes de vangoghianos, trazan su postura cuando la humedad ya no es transitoria, cuando el tiempo es irrefutable. Podrían las uvas de la variedad airén dar también vino de pinceladas exóticas. Nos conformaremos con un chato sencillo. Dejamos que el resto de cepas revienten en breve o, como se dice en la Mancha, empiecen a llorar la savia que tanto han retenido. Esa es la verdadera procesión: la de los ciclos naturales. Pero me quedo con la estética del retorcimiento, con sus siluetas de alma convulsa.

domingo, 1 de marzo de 2009

Irrefutables





El reloj de arena (El hacedor) Jorge Luis Borges

(Extracto)

Por el ápice abierto el cono inverso
deja caer la cautelosa arena,
oro gradual que se desprende y llena
el cóncavo cristal de su universo.

Hay un agrado en observar la arcana
arena que resbala y que declina
y, a punto de caer, se arremolina
con una prisa que es del todo humana.

La arena de los ciclos es la misma
e infinita es la historia de la arena;
así, bajo tus dichas o tu pena,
la invulnerable eternidad se abisma.

No se detiene nunca la caída.
Yo me desangro, no el cristal. El rito
de decantar la arena es infinito
y con la arena se nos va la vida.


Alguien va a pensar en una duna, correcto. Pero alguien va a pensar en que se ha detenido el tiempo cerca del océano atlántico, en Corrubedo, cierto también. Pero la certeza que cobra más peso es la del viento y la del paso del tiempo como irrefutables. La vida se nos apetece sinuosa, alta y fértil y eso no es una deuda, es un hacer. Como la duna, que se apetece alta y sinuosa, y siempre espera.

martes, 3 de febrero de 2009

Fantasmal/1




No sé si estas escaleras subirán a los cielos. La certeza de que las hubo es clara. Si me gusta este tipo de fotos es por lo que transmiten. Imagino a gente que subía a un segundo piso, imagino el remanso de los objetos en el desván, vierto mi interés por quien allí moró. Si no conocemos podemos imaginar; si conocemos podremos dar la realidad, con mayor o menor imaginación. A veces una realidad objetiva contada con imaginación nos puede parecer hasta fantástica. Pero ahora estamos con las escaleras ausentes, con sus puntos de color, con todos sus anclajes. De pequeña me hacían bajar a una bodega para meterme miedo. Eran escaleras de obra, con ese punto de humedad que no dejas de recordar. Ahora son esas escaleras fantasmales.

miércoles, 28 de enero de 2009

Incertidumbre



Olor entregado sin merma alguna,
sin vencimiento en toda la memoria.

Por unos días os dejo con este bodegón de membrillos. Mientras los tuve en casa elevaron su olor tan delicado como intenso. Hasta que se marchitaron. Antonino es dueño de la huerta donde está el membrillo de donde los recogí. Un árbol enmarañado, entregado ya hace años al abandono. También la huerta dejó de cultivarse. No canso de ver en mis paseos por el campo toda clase de árboles y frutales ya sin mimo alguno. Lo que antes abastecía a una familia de fruta y frutos secos hoy ya no se atiende, no se quiere. Aspectos como la nula dedicación y rentabilidad entran como fulminantes en la incertidumbre de esos árboles que dieron. Sólo digo incertidumbre. Mientras, tan naturales como los cogí los presento. Olerlos cuanto queráis y como queráis. La fotografía de hoy tiene ese límite. Cosa distinta la evocación a quienes ya los hayan olido alguna vez.

domingo, 18 de enero de 2009

Non credea




Sobre una fértil historia de amor que pasó no me gusta volver, pero vuelvo, en su más estricto sentido fotográfico. La primera foto es del día dos de noviembre de dos mil siete, la segunda, del dos de mayo de dos mil ocho. Seis meses transcurren de una foto a otra. La del barbecho fue la que él me mandó. Te mando esa foto, me dijo, es de mi pueblo, Castillejo Sierra, Cuenca. No me dijo más sobre el lugar. Le prometí que no nos veríamos hasta que yo no fuese a fotografiar el mismo lugar hasta la primavera. Un pueblo pequeño ese de Cuenca, mínimo pero bello. Observé su foto y me dí cuenta de detalles evidentes como las hojas de chopo en el primer plano con lo que deduje que había un regato junto al lugar desde donde se había tirado la foto. Luego, casar el lugar fue sencillo a través del programa de google earth. Pues allí que fui, transcurridos seis meses, y desde lo alto del pueblo vi bien el lugar y la forma. Llevaba su fotografía en la memoria. Y llevaba también la multitud de cartas que nos arrastraban día tras día a través de la red, red, ésta por la que nos leemos y la pasional. No tuve que hacer muchas fotos, me sabía el lugar de memoria. Cuando yo se la mostré, nos acabamos viendo, en un bar, un sólo día, escasamente media hora, le entregué un libro de Jacobo Cortines como regalo, un libro titulado 'Consolaciones' donde la relevancia del campo es el tema principal. Ya no nos volvimos a ver. Había cerrado el puzzle con esa foto mía y con ella una etapa que volvería a reivindicar.

Durante esa etapa, Cecilia Bártoli nos acompaño gratamente.



AMINA
Ah! non credea mirarti
Sì presto estinto, o fiore;
Passasti al par d'amore,
Che un giorno sol durò.
Che un giorno sol, ah sol durò.

(Piange sui fiori.)

ELVINO
Io più non reggo...

AMINA
Passasti al par d'amore...

ELVINO
...Più non reggo a tanto duolo.

AMINA
...Che un giorno, che un giorno sol durò.
Potria novel vigore
Il pianto mio recarti...
Ma ravvivar l'amore
Il pianto mio, ah no, no non può.
Ah non credea, ...
Passasti al par d'amor, ecc.

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AMINA
¡Ah! No creí que tan pronto
secas os vería, oh flores:
os marchitasteis como el amor,
que un solo día duró.
que un solo día, ¡ah! Uno sólo duró.

(Llora sobre las flores)

ELVINO
No puedo soportar...

AMINA
Os marchitasteis como el amor...

ELVINO
...no puedo soportar tanto dolor.

AMINA
... que un día, un solo día duró.
Podría nueva vida
concedernos mi llanto,
mas reavivar el amor
mi llanto ¡ah! no puede, no.
¡Ah! No creía...
Os marchitasteis como el amor, etc.

jueves, 15 de enero de 2009

Zigzag

Viernes 09/01/09, 09 horas.


Sábado 10/01/09, 11 horas.


Domingo 11/01/09, 17 horas.


Martes 13/01/09, 12 horas, APOTEOSIS.



Cinco días han transcurrido desde la primera imagen a la última. Es la vista que tengo desde mi ventana. No puedo quejarme y sí preguntarme tomando como metáfora una de las partes de las fotos: ¿nos gusta caminar en zigzag, preferimos la pendiente y lanzarnos, nuestra alegría también es en zigzag? ¿Zigzag ascendente o descendente? Zigzag para subir de una manera cómoda a esos cerros desde los que se divisa todo Madrid. Me atrapa esa forma de ascender muy utilizada en la montaña cuando los desniveles son muy elevados. Alegre sí estoy por esta entrada de la nieve en la capital, ante todo la apoteosis del martes. Ya la alegría mengua cuando una abre la ventana al mundo. ¿Pesimismo? Probablemente.

jueves, 8 de enero de 2009

Inversión



No es que el invierno atenace el color, al contrario, lo espera. Invierno invierte. Su dedicación por excelencia es la nieve, por ello resalta más esta estación que repara en el frío.La breve pradera morada ahora es nieve serena. Vendrá junio y alzará ya del todo hasta extinguirse. El color entonces remonta, levanta y, por qué no, refresca. Un finísimo morado es ése, captado en alto del valle de Iruelas. Como si de caudales fotográficos de tratara, la cámara los capta y los invierte a lo largo del tiempo. Es ahora cuando he decidido hacer el reintegro: vuelve a estar todo el encuentro que protagonicé y que sentí: levedad al ver y tocar la vegetación con el dorso de las manos. Vuelve con el mismo porcentaje de entusiasmo, lo cual es garantía de buena inversión.