Avanzábamos por la garganta del Toldra. Famosa garganta por las altas paredes de hasta trescientos metros que la ciñen. Subían muchos camiones vacíos hacia la montaña para recoger a las cabras y ovejas. Comienza la epoca fría del Atlas y el ganado pasta en los llanos. Los bereberes que habitan arriba también bajan. Los medios que usan ya los veis. Suelo ser prudente a la hora de hacer fotos a la gente. Prefiero ocultarme o disimular. Pero en este caso era obvio que no podía dejar pasar la oportunidad de captar algo que allí es tan normal y que aquí, visto con nuestros ojos, nos puede causar hasta lástima. Pero no diré yo ahora lo que más lástima me causa, tan sólo diré que esa foto para mí es pura emoción, encajarse en los medios más dignos de transporte, aunque éstos hayan evolucionado mucho. El niño ni se inmutaba, iba feliz. El río bajaba escaso. El eco allí era alto. La dimensión de la vida se amplía continuamente: una gran certeza de lo escasos que somos.
Ayer fui a fotografiar un entorno de Madrid que nunca deja de sorprenderme: el entorno de Rivas junto al río Manzanares. Le hablé de la emoción a mi amiga Inés. Ella, en un correo me contestó:
Me gusta escucharte bien, no sólo te conozco por percibirte, sino también a través del timbre de tu voz. Hoy llena de trinos y algarabía.
Y sí durante todo el recorrido estuve llena de trinos y algarabías y cuevas y susurros y de nudos en la garganta cuando no en la aorta. Son las emociones.
Y el que yo hoy traiga un cementerio (Fez, Marruecos) a colación es porque quiero dedicar esta entrada a una persona elegante, una persona ensartada en la estética, en la ética. Una persona a la que si se le deja la piel en forma de palabra te la voltea cuantas veces quieras. No imagino si le dejas la piel verdadera. Peletero, hombre de la X, gracias por ese enlace que me mandaste y que hoy dejo aquí para que todo el mundo lo lea: aquí
El rincón de El Peletero, verdadero Lord de la Palabra, para quien quiera disfrutar y debatir, se halla AQUÍ.
P.D. Amo esos cementerios donde las lápidas no existen, donde el entorno de la muerte se transforma en hierba, en incipientes flores de diciembre. Y recuerdo a todos los que me fueron. Y estoy en quien es en mí, por eso trino como un mirlo cada mañana.
‘The Lass of Aughrim’
If you be the lass of Aughrim As I am taking you mean to be Tell me the first token That passed between you and me.
The rain falls on my yellow locks And the dew it wets my skin; My babe lies cold within my arms: Lord Gregory let me in.
Oh Gregory, don’t you remember One night on the hill, When we swapped rings off each other’s hands, Sorely against my will? Mine was of the beaten gold, Yours was but black tin.
Oh if you be the lass of Aughrim, As I suppose you not to be Come tell me the last token That passed between you and me.
Oh Gregory don’t you remember One night on the hill When we swapped smocks off each other’s backs, Sorely against my will? Mine was of the Holland fine, Yours was but scotch cloth.
‘La chica de Aughrim’
Si eres la chica de Aughrim como tú dices ser, dime cuál fue la primera prenda que se cruzó entre tú y yo.
La lluvia cae sobre mis mechones rubios y el rocío humedece mi piel; mi hijo tiene frío en mis brazos; Lord Gregory, déjame entrar.
Oh, Gregory, ¿no recuerdas la noche en la colina, cuando intercambiamos los anillos de manos del uno al otro, en contra de mi voluntad? El mío era de oro bruñido, el tuyo, sin embargo, de estaño negro.
Oh, si tú eres la muchacha de Aughrim, como supongo que no eres, ven, dime cuál fue la primera prenda que se cruzó entre tú y yo.
Oh, Gregory, ¿no te acuerdas una noche en la colina cuando intercambiamos los blusones, en contra de mi voluntad? El mío era de pura Holanda, el tuyo, sin embargo, de paño escocés.
Un hombre y una mujer Son uno. Un hombre y una mujer y un mirlo Son uno
He conseguido mirándote, mirlo, la dicción clara del vuelo. La ventana me sirve para yo verte, para yo añadirme a tu canto, ser de cerca tu entramado. Perenne deseo.
Últimamente me considero fuera de cobertura, lo cual no quiere decir que no emita. El silencio también se capta. Si alguien está en esas zonas que, geográficamente, se llaman de sombra, no hay porqué preocuparse. Quizá esté en un proceso de animalización, y lo digo en el sentido de comportarme como un sencillo animal: cantar al alba como lo hace un gallo o un mirlo, reptar como hace una serpiente, comer alguna que otra bellota como hace un jabalí, desplazarme aéreamente como lo hacen las grullas, tratar de ser astuta como un cuervo. Es por ello que creo que la inmutabilidad de ese gallo de Fez me llevó a pensar que no era tal sino una de esas antenas camufladas para no alterar el entorno. Cresta por antena. Al rojo vivo. Y, puesta a hocicar en la foto, no piensen que quien maneja el móvil es una persona: es un ciervo. Llegado a estas alturas no sé si nos estaremos animalizando o bien electronizando.
Felices fiestas a todos.
Canta Pepe León el Ecijano (Gracias por la aportación de Tempero).
Kikiriki Me gustan los gallos que cantan así. Kikiriki Me gustan lo gallos negros del campo.
Cuando los gallos cantan a coro viniendo el día y amaneciendo está en la vieja taberna del pueblo quedaron grabados los ecos flamencos de los cantes buenos, buenos de verdad.
Qué me habías notao que era de campo que traigo los zapatos llenos de barro.
No sabes, prima no sabes. Prima no sabes, no sabes, donde tengo el candao, tengo el candao y también las llaves.
Te llamas Dolores, bórrate el nombre. Y es que de las Dolores, ole con ole, huyen los hombres y eso es mentira yo me llamo Dolores y a mi se arriman.
Planto mi boca en la tierra para que tú te agaches, o igual me da, podrás tener si quieres boca de piedra, te morderé hasta que llegue a tu principado de arena.
Beijos de Fogo
António Zambujo
Silêncio nem uma pena Quero a minha alma serena Sem soluços na cidade Sequei meus olhos chorados Pus no peito cadeados P'ra não entrar a saudade
Numa atitude mais louca Pousei sobre minha boca Rosas fogo de quem ama P'ra se me vencer a fome De querer gritar teu nome Meus lábios fiquem em chama
Mas a noite é um segredo Confesso que tenho medo E ao mesmo tempo desejos De ouvir silêncios rasgados De quebrar os cadeados De te queimar com meus beijos
Ya lo dice Arnaldo Antunes en su canción: las cosas no tienen paz. Y ahí lo tienen, la nieve recién caída. Y nos creemos que la nieve va a quedarse así de dichosa y de blanca; y así de inmaculada. De eso nada (monada, dirá alguién). La nieve es lo que menos paz tiene. Y eso se nota por las huellas de los animales que no miran por donde pisan. Pero lo que no saben ellos es la capacidad delatora de la nieve. Y la carencia de paz también se notaría si sobre ella dos amantes se revolcasen, fundición creo que se llama, ¿no? Pues al grano, que la nieve no tiene paz y que, al menos siempre tiene un doble calado. Os dejo ese jaicú, como dice un amigo mío, que él escribe de oído y que aunque los japoneses digan haikú, él a lo Juan Ramón Jiménez: reivindicación del sonido (¡y qué razón tenía!, ¿lo cojen?).
Ha amanecido... la nieve habla por ellos amantes, huellas...
Ha amanecido... la nieve habla por ellos amantes, huellas...
As Coisas Arnaldo Antunes Composição: Arnaldo Antunes e Gilberto Gil
As coisas têm peso, massa, volume, tamanho, tempo, forma, cor, posição, textura, du-ração, densidade, cheiro, valor, consistência, pro-fundi-dade, contorno, temperatura, função, aparência, preço, des-tino, idade, sentido. As coisas não têm paz.
Un sueño soñaba anoche soñito del alma mía, soñaba con mis amores que en mis brazos los tenía. Vi entrar señora tan blanca muy más que la nieve fría. -¿Por dónde has entrado, amor? ¿Como has entrado, mi vida? Las puertas están cerradas, ventanas y celosías. -No soy el amor, amante; la Muerte que Dios te envía. -¡Ay, Muerte tan rigurosa, déjame vivir un día! -Un día no puede ser, una hora tienes de vida. Muy deprisa se calzaba, más deprisa se vestía; ya se va para la calle, en donde su amor vivía. -¡Ábreme la puerta, blanca, ábreme la puerta, niña! -¿Cómo te podré yo abrir si la ocasión no es venida? Mi padre no fue al palacio, mi madre no está dormida. -Si no me abres esta noche, ya no me abrirás, querida; la Muerte me está buscando, junto a ti vida sería. -Vete bajo la ventana donde labraba y cosía, te echaré cordón de seda para que subas arriba, y si el cordón no alcanzare mis trenzas añadiría. La fina seda se rompe; la Muerte que allí venía: -Vamos, el enamorado, que la hora ya está cumplida.
Mala suerte es disponer de una sóla hora para amar, como así le sucede al enamorado que al escalar se rompe y muere. De esta celosía me inquieta la ruptura de las puntas de los cuatro copos de abajo. Porque para mí es una celosía de nieve, con todas sus estrellas. Mirar y no ser visto, no ver quien te confiesa con los ojos me revuelve. Pero ese punto cotilla que engendran estas puertas tan comunes en Oporto me lleva a averiguar los intersticios de la entrada de la casa abandonada. Pienso muchas veces en esa celosía que hay tras el amor, lo que el emamorad@ ve sobre los demás y lo que los demás no ven.
Hallarse demorada en el río del noviembre que empuja el otoño hacia el invierno tiene la ventaja de dejarse arrastrar por la corriente. Vengo aquí, a este preci/o/so lugar, a verme distorsionada. Los espejos siempre tienen una parte canalla que te muerde hasta la rabia: fractura para ellos es mi deseo. Me tengo bien vista , a través y frente al espejo. Ahora no quiero ni depilarme las ideas, que las cejas naden cual barcas a la deriva, que mi miopía haga claro lo que las manos toquen y que el río me nade hasta reventarme de música, o de nieve, por poner dos ejemplos de frutos deseados. Un meteorito me ha derribado en esta estación de las hojas convulsas.
Jardin D'hiver
Stacey Kent
Je voudrais du soleil vert Des dentelles et des théières Des photos de bord de mer Dans mon jardin d'hiver
Je voudrais de la lumière Comme au Nouvelle Angleterre Je veux changer d'atmosphère Dans mon jardin d'hiver
Ma robe à fleurs Sous la pluie de novembre Tes mains qui courent Je n'en peux plus de t'attendre Les années passent Qu'il est loin l'âge tendre Nul ne peut nous entendre
Je voudrais du Fred Astaire Revoir un Latécoère Je voudrais toujours te plaire Dans mon jardin d'hiver
Je veux déjeuner par terre Comme au long des golfes clairs T'embrasser les yeux ouverts Dans mon jardin d'hiver
Ma robe à fleurs Sous la pluie de novembre Tes mains qui courent, Je n'en peux plus de t'attendre Les années passent Qu'il est loin l'âge tendre Nul ne peut nous entendre
Je voudrais du soleil vert Des dentelles et des théières Des photos de bord de mer Dans mon jardin d'hiver
Je voudrais de la lumière Comme au Nouvelle Angleterre Je veux changer d'atmosphère Dans mon jardin d'hiver
Ma robe à fleurs Sous la pluie de novembre Tes mains qui courent Je n'en peux plus de t'attendre Les années passent Qu'il est loin l'âge tendre Nul ne peut nous entendre
Je voudrais du Fred Astaire Revoir un Latécoère Je voudrais toujours te plaire Dans mon jardin d'hiver
Je veux déjeuner par terre Comme au long des golfes clairs T'embrasser les yeux ouverts Dans mon jardin d'hiver
Ma robe à fleurs Sous la pluie de novembre Tes mains qui courent, Je n'en peux plus de t'attendre Les années passent Qu'il est loin l'âge tendre Nul ne peut nous entendre
Je voudrais du soleil vert Des dentelles et des théières Des photos de bord de mer Dans mon jardin d'hiver
Je voudrais de la lumière Comme au Nouvelle Angleterre Je veux changer d'atmosphère Dans mon jardin d'hiver
Ma robe à fleurs Sous la pluie de novembre Tes mains qui courent Je n'en peux plus de t'attendre Les années passent Qu'il est loin l'âge tendre Nul ne peut nous entendre
Je voudrais du Fred Astaire Revoir un Latécoère Je voudrais toujours te plaire Dans mon jardin d'hiver
Je veux déjeuner par terre Comme au long des golfes clairs T'embrasser les yeux ouverts Dans mon jardin d'hiver
Ma robe à fleurs Sous la pluie de novembre Tes mains qui courent, Je n'en peux plus de t'attendre Les années passent Qu'il est loin l'âge tendre Nul ne peut nous entendre
...O leise, leise, tu ein liebes vor ihm, eim, ein verlässliches Tagwerk, -führ ihn nah an an den Garten heran, gib ihm der Nächte Úbergewicht... Verhalt ihn............
...Ah callada, callada proponle una amorosa, una confiada tarea diaria; llévale a acercarse al jardín, dale la preponderancia de las noches.... Retenle........
Rainer Maria Rilke, tercera Elegía (Elegías de Duino)
Con una pluma escribiría sobre esta nube. Imagináoslo. La tinta precisa, elocuente. La luz de un ocaso que ahora rescato. Retener en la retina un momento que, en segundos, avanza y cambia. Retener una nube: eso sí es una Victoria. Victoria, sí, Victoria con mayúsculas. Todo el acontecer supremo lleva mayúsculas. Y este atardecer para mí lo fue. Al acecho y hacia el horizonte para conseguir esta Victoria visual. Una emplea los ojos para comerse el mundo que merece la pena: el de las sensaciones. Sí, ya sé que hay sensaciones que duran un suspiro, pero para eso está la memoria, el recuerdo y la evocación. Y ahora quiero ir al sur, o al norte, o al oeste, o al este del norte. Estoy hecha de puntos cardinales. Y siempre reclamaré la Victoria del momento, la Victoria que me apunto en el alma que luego transgrede al poema.
Existe un diálogo permanente en todo lo que nos rodea. Un diálogo silencioso que, al menos para mí, es el más pertinente. Basta quedarse como observadora en un parque para ver como percibes las palabras de los cogotes. El señor del sombrero giró, en sentido antihorario, 90º para ir acercándose a la chica de al lado que, simplemente leía un libro. El sentido antihorario de las cosas es muy recomendable. Y, os lo juro, yo, en todo momento, tuve en cuenta lo que el señor le iba diciendo en lenguaje reservado y oculto y cómo ella, aparentemente al margen, le contestaba en ese intento de entenderse en una grata conversación.