jueves, 4 de febrero de 2010

Contrabandistas





Nada de nada, no. En una pequeñísima charca como ésta el color de las ovas aventaja al agua. La desnudez de toda la materia muerta nos indica una cosa muy cierta: que la esclerosis no entra en los planes del día a día de la naturaleza. Es más, podemos ver lo que no hay: nada de música, silencio (siempre roturado por verdecillos. Y también podemos ver lo que hay: un hermoso arco con el que creernos contrabandistas (o contrabajistas) de la mirada. Algo de algo, sí.



miércoles, 3 de febrero de 2010

Conformar/se



”La contemplación activa de la naturaleza conlleva no sólo una aproximación al conocimiento de la misma, sino también un estímulo para el entendimiento de la condición humana, de sus accidentes y remansos, de sus luces y sombras, de todo ese ilimitado y enigmático paisaje que conforma el universo interior de cada uno.”
Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844-1900).

Bajo el título 'Terre de personne', el francés Pierre Gonnord, nos convoca a una interesante exposición sobre sus miradas hacia la tierra y a sus personas. En cuanto a la fotografía probablemente cierre la boca por la extraordinaria presentación: formato mayor al real en las personas y nitidez asombrosa (todas las personas tenían reflejada una misma ventana en su iris.) La elección de las personas responde a una particularidad en el rostro, algún defecto/exceso, alguna carencia, algún signo de agotamiento. Hasta mi hijo el mayor dijo que parecían como reales. La única pega que yo acuso a estos fotógrafos es que el concepto estético de la fotografía rebasa a la propia vida real del elemento fotografiado. Vamos, que sí, que muy bellas pero que a mí no me transmiten demasiada vida las personas allí expuestas.
Nietzsche en la cita expuesta y que da inicio a la exposición habla de esa conformación del paisaje interior de cada uno ante la contemplación activa de la naturaleza. Pues yo no me conformo con esas fotos tan perfectas y sí me conformaron (cuidado con el verbo conformar/se) un irritante paisaje individuos como el de la foto de abajo, perteneciente a la casta de los parias, hombres sin dignidad, tirados del mundo allí, en la India, en Sri Lanka. Y no te pares a pensar si es justo o injusto en el momento: la vida tiene un poder de arrastre muy superior a tu estornudo de rabia. Veo a ese hombre donde su vegetación pectoral se confunde con los secos pelos de las lineas laterales. Y a pesar de todo, este señor sonreía.

Quien pueda, que vea esa exposición, concluye el 28 de febrero.
Otra cosa es que muestre su conformidad.



domingo, 31 de enero de 2010

San Fiz



A través de la entrada 'Tabletas, libros, bragas' cuaderno de Alfredo J. Ramos, La posada del Sol de Medianoche, llego al poeta Ángel García López, poeta gaditano, de Rota, 1937. Leo algunos de sus poemas y digo, me cachis, cómo se nos pasan poetas tan buenos y, a cambio, nos zurran la badana con miles de estupideces narrativas que no valen ni un pimiento. Mi amiga Shandy ya me contó cómo sus paisajes de infancia, incluso su propia casa, desapareció porque el ayuntamiento de Lugo decidió urbanizar toda la zona de San Fiz, pueblecito con muchas historias entrañables que ella ha ido descolgando en su cuaderno a través de relatos. Esa zona es la que se ve en las fotos. Ahora, como los tiempos vienen mal dados, la construcción quedó paralizada, ni siquiera se construyó una triste casa. Para ella, ese paraje de San Fiz, fue como una selva. Pues así se titula el entrañable poema de Ángel García López que conjugo en esta entrada:

La selva

A Gumersindo y Carmen Galán


Justo donde la casa, el hormigón que gira
levantándose, las piedras
y el ladrillo obediente, estuvo, no hace mucho,
la selva.
En otro tiempo
Nada recuerda ahora
la feria del vivir .Las hierbas altas
de antaño. Tanto trébol.
Los niños que corrían descubriendo la flor.
La bella historia
del nido. Aquellos árboles.

Alguien sembró su rayo, la fiereza exultante
que el dorso es de la savia.
El hierro se erige en el lugar. Los albañiles
elevan la argamasa. Inician torres
de cemento durísimo. El escombro
se posesiona del verdor. Asfixia con su polvo
los animales libres de la tierra
que, un día no lejano, procrearan
su estirpe.
Ahora es el triunfo
del bodegón sobre la gracia viva
del vegetal.
Todo engaña,
recuérdalo. Es efímero. Tanto espejo que finge
sus plurales azogues.
En el lavabo
cruzan cigüeñas, estorninos gigantes,
con un cesto de frutas
en la voz.
Corren grifos. Hermosas cataratas
y cisternas.
Fúnebres melodías en el agua que brota.
Aquí
yacen, podridos,
el mundo liliput de los insectos,
las hormigas menores. Tantos seres
de estatura inferior, hoy calcinados
bajo el jardín.
Detrás de los visillos
se iluminan estancias, otras flores ingenuas
que están como enterradas en el cuadro. Sin aire
y sin perfume. Cadáveres que el óleo
representó.

Todo es así. Recuérdalo:
figuras que se borran. Espejismos. Adobes.
No.
No hay nada que nos duela si no es la carne misma
la que sufre. Alguien desconocido, cada tarde,
se entrena
pensando cómo herir.
Nació, a nuestro pesar , la arquitectura
donde el ramaje puso su hermoso pie silvestre.
Trazó las alambradas de la verja,
los bancos del zaguán. Toda esta flora
que suplantó lo vivo de aquello que aquí fue.
Nada recuerda ahora la bella floración,
los minaretes pulcros del enebro. La lluvia
de los tímidos sauces.
Ahora, qué hacer, son ya los signos
de la grandeza. El tiempo,
cada río, lleva su historia al mar.
Todo fenece, cambia
como un rostro.
Se viste ahora la selva
con la tibia casulla que decora y maltrata
la presunción.
Abdican de su trono
las ramas. Los gorriones se aman en la acera.
Se persiguen el vuelo
sin encontrar más sol que las cenizas
de la luz.

Justo el lugar.
Aquí, donde la casa
ésta que, sin deber, pienso es hermosa.
Donde amanecen vidrios y mosaicos,
la herramienta que brilla, estuvo el polen.
Recuérdalo. ¿no era
como subir a una montaña?
El ojo
iba trazando su ascensión. Crecía
el fresno su abundancia, su violenta conquista.
Y el roble alzaba intacto
su tronco, lo que el pájaro pudo
traer desde la sierra.
El pico ya salobre
de azul que era mar .Tallos de nieve.
Olvido y herbazales. Nuevo aroma
que hoy grita en pebeteros
de cristal. Otros sándalos. Maderas
donde el disco del sol decanta el turbio oro.

Hoy, ya fauna distinta, el hombre mira
con dolor el paisaje
que vio feliz. Oye llover
como trinar. Costumbre ya del duelo.
Que todo es un museo, preparado
con sed de lastimar. Pero nosotros
resistiremos.
Haremos la pupila
un viejo arcón de plata.
Y siempre será selva
nuestra memoria.

De "A flor de piel"

viernes, 29 de enero de 2010

Xelu


El xelu, si estamos en Asturias. El xel, si en Galicia.
El hielo aquí, en Madrid. Por debajo de cero.
Buena opción este hielo si nos quedamos sin gato para izar el coche si hubiera un pinchazo.
Pero no trivialicemos al hielo, pues está lleno de misterio.
Imaginemos una relación personal: ¿se enfría por debajo de 0ºC?
¿Cuánto hielo puede almacenar una persona?
Ese coche de la uve doble, al menos sintió la caricia de una columna de hielo hasta ésta desaparecer. Fue como un cálido apoyo en una fría mañana.



Nosoträsh (Nadie hablará de...)
Nenyures


Tantu no que pensar
y sicasí nun hay ná que descubrir,
trozos de xelu arrinqué dientru de mí,
y ún a ún vilos derritise,
canséme güey de recordar.

Siento llercia en to les mañanes
dende'l dia en que al marchar
garro'l so abrigu y nun m'esperto,
tan sólo diome un besu despacín
y fo perdese nel cantabricu
per lloñe de cualquier llugar.

Lloñe de mi mesmu,
lloñe de too,
volviendo a tar enantes de morrer
lloñe de too una vegada más.

Lloñe de mi mesmu,
lloñe de too,
volviendo a tar enantes de morrer
lloñe de too una vegada más.


En ningún lugar

Tanto en lo que pensar y sin embargo ya no hay nada que descubrir trozos de hielo arranqué dentro e mí uno a uno los vi derretirse hoy me cansé de recordar suena el miedo todas las mañanas desde el día en que al marchar cogió el abrigo y no me despertó tan solo me dio un beso despacín y fue a perderse en el Cantábrico muy lejos en ningún lugar lejos de mí mismo lejos de aquí volviendo a estar antes de morir una vez más en ningún lugar.

jueves, 28 de enero de 2010

Estalagmita

Ana Rosetti (Cádiz, 1950)

Chico Wrangler

Dulce corazón mío de súbito asaltado.
Todo por adorar más de lo permisible.
Todo porque un cigarro se asienta en una boca
y en sus jugosas sedas se humedece.
Porque una camiseta incitante señala,
de su pecho, el escudo durísimo,
y un vigoroso brazo de la mínima manga sobresale.
Todo porque unas piernas, unas perfectas piernas,
dentro del más ceñido pantalón, frente a mí se separan.
Se separan.

Indicios vehementes, 1985


Antes de que me vuelva a poner el chal poético y de que acoja a mis fresnos dentro del amanecer, quiero plantear la pregunta de si hay cosas imposibles. Me diréis que a manos llenas. Ya sé, vivimos en el mejor de los mundos posibles pero, desde luego, es imposible vivir en un mundo mejor. Lo que sí no es imposible es la erección del hielo. Y es que una no es para nada fría ni está libre de pecado; y es más, detecta las zonas erógenas a la legua. ¿Quién me iba a decir a mí que una rejilla de un fuente fuera tan sensible? Pues sí, ya lo veis. Gota a gota se forma el verso, o el falo, o el hielo. ¿Imposible? Para nada y, además, perfectamente viable. Bueno, aquí todos somos mayorcitos y nadie creo que se escandalizará. Y, por último, convendréis conmigo que, lo que menos le conviene al hielo erecto es un cálido precipicio. Creía que éramos polvo, pero no. Desde mi absoluto ateísmo creo que somos agua. Y si no que se lo pregunten a Marte.


Albert Pla está dentro de mis predilectos a pesar de su rayadura. Aquí pasamos de la ópera a la canción sutil.



Albert Pla (Ventegenarios en Alburquerque)

Después de corrernos
no me marcharé corriendo
me quedaré otro ratito
junto a ti
perdiendo el tiempo
después de corrernos
no encenderé un cigarrito
fumo poco últimamente
y sólamente fumo tus besos

me quedaré otro ratito
con el silencio de tus ojos
junto a ti mirando el techo
sólo se escucha a lo lejos
ese camión de la basura
haciendo su ronda nocturna
yo no te dejaré nunca
yo no te dejaré nunca

después de corrernos
no me quedaré dormido
pues no hay nada más bonito
que soñar contigo despierto
después de corrernos
no iré a hacer un pis ni iré a lavarme
no oiré teléfono ni timbre
me quedaré contigo para siempre

me quedaré otro ratito
con el silencio de tus ojos
junto a ti mirando el techo
sólo se escucha aquí cerquita
ese rugido de mis tripas
y en el tejado un gatito
le va maullando a la luna
yo no te dejaré nunca
yo no te dejaré nunca
yo no te dejaré nunca

lunes, 25 de enero de 2010

Búfalos

Bosque de fresnos entre el río Manzanares y el Jarama




Búfalos

Me veo en ese bosque
a la caída de la noche
como un acento desbordado
de silencio y añado
que el río era un cantor
constante, siendo
los búfalos la parte
del sueño más acusada.
Pertenezco a esa fiebre
llena de semillas
en plena dotación
de luces, sombras y,
por descontado, ante ellas,
no me queda sino
desplegar el asombro.


miércoles, 20 de enero de 2010

Encantenón


Uxío Novoneyra

-Fiandeiriña delgada
sempre metida a fiar
sempre a fiar e soñar
para logo non ser nada.

-Para logo non ser nada
eso inda está por ver
e pois cas frebas do liño
ó torcelas de camiño
algo se ha de prender.

-Algo se ha de prender
i afé que tiñas razón
que eu estábache mirando
sin deñar que encantenón
ibame indo namorando

-----------------------------

-Hilanderilla delgada
siempre ocupada en hilar,
siempre a hilar y soñar
para luego no ser nada.

-Para luego no ser nada
eso aún está por ver,
pues con la hebras de lino
al torcerlas de camino
algo se ha de prender.

-Algo se ha de prender
y a fe que tenías razón
que te estaba yo mirando
sin reparar, entre tanto,
que me iba enamorando.



Miro Casabella

martes, 19 de enero de 2010

Cuello


Estas dos perras conviven juntas aunque no lo parezca. La pastora es más vieja. La vejez es un grado, hasta cierto punto: en los perros hasta que uno es claramente mayor en volumen. Esos dientes son el aviso de mando. Unas míseras empellas (pellas de manteca) fueron el origen del aviso. 'Eh, que aquí mando yo'. Y la mastina como quien oye llover. El remate fue una pelea de feroces segundos hasta que el amo las separó. No anduve fina porque estaba cerca y me asusté pero os puedo asegurar que la mastina tenía cogida a la pastora por el cuello. El cuello, ese lugar tan sensible, tan irrigado.

Ahora propongo una visión de la foto como metáfora tras la escucha de esa hermosa canción de Marea titulada 'Pan duro'. Pertenece a su trabajo :'Besos de perro'.





Marea, 'Pan duro'

Arrugas que son surcos con retoños tiernos,
livianas como son los fardos de cargar los sueños
que tragan ruedas de molino y se les ven todos los huesos
,que saben que sus años tienen más de cuatro inviernos,

silencio por el techo, por los platos llenos,
silencio bañado en sudores de los jornaleros,
el sol lo han hecho sus jirones,
que saben lo que vale un beso,
que no quieren llevar los nombres de sus carceleros,

¿qué saben las tripas de puños cerrados?,
saben que las riegan los amargos tragos,
saben todo y más de tenerse en pie,
de la soledad,
saben porqué está siempre duro el pan,

monedas de tan sucias tan desdibujadas,
odioso tintineo en manos encalladas,
y son las patas de sus mulas
si el látigo se llama hambre
las dueñas de caminos que no son de nadie,

cerrojos al antojo de la poca hondura,
abiertos para dar paso a las herraduras
que dejan huellas que los guían para volver a desquitarse,
para no tener que rasgarse más las vestiduras.

lunes, 18 de enero de 2010

Huevos







(Merece la pena escuchar la letra y fusión que hace este grupo llamado ALPUJARRA LIBRE)

viernes, 15 de enero de 2010

Receta

Ingredientes:

Agua
Viento
Propulsión
Pescado (en su raspa)
Letra:

LA NIÑA DE FUEGO
Zambra

La luna te besa
tus lágrimas puras,
como una promesa
de buena ventura.
La Niña de Fuego
te llama la gente
y te están dejando
que mueras de sed.
Ay, Niña de Fuego,
ay, Niña de Fuego.
Dentro de mi alma
yo tengo una fuente
pa que tu culpita
se incline a beber.
Ay, Niña de Fuego,
ay, Niña de Fuego.

Mujer que llora y padece,
te ofrezco la salvación.
Te ofrezco la salvación.
El cariño es ciego.
Soy un hombre bueno
que te compadece.
Anda, y vente conmigo,
ay, Niña de Fuego.



Ya esta muerta Sthephana. Ya hemos escuchado el aria de Siberia. Ya hemos comprobado que nuestro amor se queda en mantillas comparado con el de latitudes superiores. Pues hala, la muerta al hoyo y el vivo al bollo. ¡Aaaaalto!, que ésto es alta cocina y no sólo de bollos vive el hombre. Hoy os propongo una nutritiva receta: Raspa Caramelizada. Dejemos que la carne del pescado se la coman los más voraces. Quedémonos nosotros con el fósforo que aporta la raspa, chupémosla a través del hielo. Stephana soy yo ahora, nada de Siberia (S-Iberia, Manolo-tel), la Niña de Fuego. Escuchemos:





Preparemos el chorro. Ascendámoslo. Punto principal de la receta. El día debe ser gélido. Frío del carajo, si no no vale. Frío y viento.
El chorro asciende, el fuego conjuga. La noche hará el resto. Es una receta de la abuela pero con modificaciones sustanciales. El largo tiempo es lo que se mantiene. Nada de prisa, toda la noche. El hielo hará el resto. Escojamos el pescado aparente, de buena raspa. Escuchemos mientras cocinamos:



Raspa caramelizada

Este es el resultado. La raspa caramelizada. Puede que al saborearla nos sepa a agua y que nos deje un poco fríos. Eso es la primera sensación. El sabor, si está bien conjugado, avanza. Poco a poco nos entrará el mar, no acordaremos de Moby Dick y, al final, preferiremos unos boquerones bien rebozados a la raspa caramelizada. Pero, no desconfiéis, el postre, aunque de apariencia terrosa, hará las delicias de nuestras mejores Contesas:

una suculenta Stracciatella.



A falta de Manolo Caracol, dejemos que Miguel Poveda interprete el final de esta comida. Quintero, León y Quiroga siempre serán grandes: