Al final de su vida el hombre es un inventario que sus herederos traicionan, desmembrándolo. Pero en qué fantasmal asiento anotar las risas, el cansancio, la felicidad de algunas páginas escritas, el mar o el tacto de los cuerpos que iluminaron las noches y los días. El resto es sólo un escenario. No hay obra, ni autor, ni nada. Y los ojos que lo miren consultarán su propio libreto, lleno de espacios en blanco: silencios donde una vez y otra se estrellan los recuerdos.
También dan de sí los recuerdos como para uncirlos y dedicarlos un viaje. Mejor ir sin retrovisor porque, aunque no lo creamos, lo que dejamos atrás tiende a aumentarse. Dejaremos que los caballos adoquinen el tiempo en que al gozo no le hizo falta sutura.
La silenciosa cosecha de todos estos años se agosta en los cajones, envejece conmigo. De tarde en tarde, mi mano se distrae quitándoles el polvo a esos vestigios de emoción que se niegan a morir. Vuelven siempre, sumisos, al anónimo reposo de la espera. Se alinean al azar bajo inseguros rótulos que alivian, como huellas, mi paso por el tiempo. Austeros epitafios, sombras, murmuraciones vagas que se acogen, como gatos, a la escueta caricia de la melancolía.
Esperamos. Uncimos a las grietas, -No vayáis más allá, les decimos.
No somos nadie. Pero no hace falta que yo lo diga. Lo dice la historia que hubo tras ese número 72 de la calle Narváez de la ciudad de Madrid. Si ampliáis la foto antepenúltima veréis un sobre en el que figura la dueña de todos esos enseres tirados al contenedor y rebuscados al gusto. Yo me llevé esa carta fechada en 1979. Haciéndome pasar por una fotógrafa de prensa una vecina me reveló la tristísima historia. A Juanita se la había llevado su sobrino a una residencia. Estaba demenciada. Fue una buena profesora de corte y confección en un instituto junto a su hogar. Su marido murió en casa hacía unos meses. Cuando lo sacaron de casa lo devoraban los gusanos; ella seguía conviviendo con él, obviando su muerte. Delató el olor. La vecina del 6º dijo que el hedor era tremendo. "Vivían como miserables, no gastando nada y mira, han sacado cuberterías nuevas sin usar y montones de juegos de sábanas y mantas del Corte Inglés." Cuando sacaron a su marido, Juanita vagó por los hospitales buscándolo. Volvía a casa y comentaba a los vecinos que no la habían dejado verlo.
Toda esta historia es amarga y triste y llena de hilos. Puede ser el patrón de muchas vidas. Y hace reflexionar mucho. Ante todo una cosa: que no somos nadie.
De una caracola fluye la semilla en la semilla une todos los perfumes los de la muerte y la vida
Cuando inventó la dulzura nació el fruto y el aroma su lecho es toda la tierra rie cuando todos dudan
Esa dulce caracola pan semilla pecho ardiente puede ser la Rigoberta en Guatemala y su gente puede buscar a sus nietos plaza de mayo impaciente o tantas que sin justicia en Juárez siguen silentes siguen silentes...
Inventoras de vertientes harina que multiplica el pan que muchos no tienen y que sus manos abrigan
Hay caracolas del mundo Gladis, Frida, Joan, Violeta son perfume de muchachas miradas siempre despierta
Esa dulce caracola pan semilla pecho ardiente puede ser la Rigoberta en Guatemala y su gente puede buscar a sus nietos plaza de mayo impaciente o tantas que sin justicia en Juárez siguen silentes siguen silentes....
Tengo mis dudas. No sé que hacer si soplar estos Tragopogones dubius o quedarme con los miles de Taraxacum officinale. Sólo el nombre de los tragopogones ya asusta, sin contar con la duda que arrastran. ¿Creíais que todos eran dientecitos de león? Pues no. Los tragopogones son duros de soplar, las folerpiñas están muy aferradas y son muy roñosas a la hora de conceder. Así que decido y confío en mi capacidad pulmonar pues la lámpara de Aladino no aparece. Ahí sí. Sería cuestión de frotar y el geniecillo a la orden. Aquí no vale eso. Aquí hace falta soplar y no parar, como en el cuento de los tres cerditos, soplaré, soplaré y la casa derribaré. Dicen que no diga nada de los deseos pues no se cumplirán. Hecho, me callo. Sólo diré que no soy ambiciosa. Y puede que lo que quiera esté al alcance de mi mano sin tener que soplar. Querer lo que dice la canción de Guadi Galego parece sencillo, pero intenten como dice comprar un Abril a alguien. Y es que Abril no se compra, se comparte. Y este año Abril se desbordó de primavera.
Consejo: llevemos a cabo nuestros sueños antes de que los sieguen. O hagámonos revolucionarios.
QUIXERA (Guadi Galego y Guillermo Fernandez de su disco 'ESPIDO')
Quixera mirarte poder respirar , a vida é un regalo que ti " me ves" a dar ai quixera mirar as túas mans ao despertar e o vento do sol que me trae a paz
Quixera mirarte deixa que me achegue tratarte moi doce e comprarche un abril ai quixera mirar os teus ollos e sorrir e o vento do sol que me trae a paz
ritmo lento que me abanas tráfico de sentimentos ritmo lento que me abanas tráfico de sentimentos
quixera contarche como sobrevivir darche o remedio pra sempre sorrir ai quixera sentir que esta noite vas a vir e o vento do sol que me trae a paz quixera mirarte poder respirar, a vida é un regalo que ti "me ves " a dar ai quixera mirar as túas mans ao despertar e o vento do sol que me trae a paz
ritmo lento que me abanas tráfico de sentimentos ritmo lento que me abanas tráfico de sentimentos
Hay quien prefiere llamar a la mariposa macaón mariposa de cola de golondrina. ¿Adivináis por qué? Tiempo me ha llevado conseguir la cola de la golondrina. Al final accedió a volar. En las golondrinas también se forma una crisálida, pero de barro. Lo del gusano y la metamorfosis ya es otro cantar.
Y como aquí estamos para admirar y no para cazar es por lo que propongo la historia de este cazador que no haya ocasión de tirar a perdiz y codorniz. A cambio, pastora se le cruza y amor le zurce con violetas:
Si em tira l’amor i em toca, si em toca bé em tocarà.
Canción popular catalana.
1. Una matinada fresca vaig sortir per ‘nar a caçar; no en trobo perdiu ni guatlla per a poder-li tirar. Si em tira l’amor i em toca, si em toca bé em tocarà.
2. Sinó una pobra pastora que en guardava el bestiar. Ja la trobo adormideta a la vora d’un canyar. Si em tira...
3. De tan boniqueta que era no la goso despertar. En cullo un pom de violes, al pit les hi vaig tirar. Si em tira...
4. Les violes eren fresques, la pastora es despertà. Quan en fou despertadeta tots els colors trasmudà. Si em tira...
Ay luna que reluzes, Toda la noche m 'alumbres. Ay luna tan bella Alumbresme a la sierra; Por do vaya y venga Ay luna que reluzes Toda la noche m'alumbres.
La luna aquí. ¿Quién da más? Me refiero a luz. La luna como unicornio de luz, como la amapola blanca. La luna que nos cabe en el bolsillo y que nos tiñe de cielo. No me atrevería a decir nada de la luna si no fuese porque me provoca. Y yo la reto, sal y métete en mi ojo, serás por donde yo vea en la sierra cuando de casa salga. Asumimos el reto ambas.
¿Con qué la lavaré, la tez de la mi cara? ¿Con qué la lavaré, que vivo mal penada?
Lávanse las casadas con agua de limones; Lávome yo, cuitada, con penas y dolores.
Mi gran blancura y tez la tengo yo gastada ¿Con qué la lavaré, que vivo mal penada?
Hay una palabra que por mi tierra se utiliza mucho: chumeto/a. Se suele aplicar a aquella persona muy curiosa pero que no llega al estadio de cotillez morbosa. Y ahora me juzgaréis si yo soy chumeta o no. No tenía nada que ver con la novia ni con la boda. Ni era la reportera oficial. Eso sí, por mi cuenta y riesgo decidí hacer mis fotos extraoficiales. Decir de antemano que sí conocía a muchos invitados, pues la boda era en mi pueblo.
Y es que de una boda lo que siempre me ha interesado es el tirabuzón: esa lógica espiral del cabello que le aporta elasticidad y hasta un punto subversivo.¡Y anda si es postizo! No lo creo en este caso. Lo cierto es que el tirabuzón está para que te entren ganas de tirar de él y comprobar su capacidad de retroceso ya que las bodas son muy rígidas (menos las de Camacho, en el Quijote): que si el perdón de los pecados, que si el amor eterno, que si el arroz.
Y prueba de la importancia del tirabuzón es el afán de conjuntar al vehículo nupcial (en este caso no era un Citroën sino un Passat azul, esto va por los posibles Watson). Su tirabuzoncito blanco para que te dejen vía libre es esencial.
Al final, cuando la ceremonia concluye y ellos se van, el tirabuzón se entronca con las nubes, se difumina. Es como entrar en una felicidad tipo celeste. Y comieron perdices.
Ostras, un Rolls Royce. Éso pensé al doblar la calle. Con chófer y todo. ¿Quién será la esposa? ¿Dirán un sí hasta que el divorcio les separe? Pero el asunto para mí no eran los desposados sino el impecable coche que como espejismo me traslado al Rolls. Afiné la vista a ver si veía la Victoria de Samotracia y nada. Aquí quieren dar el pego, volví a pensar. Bajé la vista y me sobresalté: BBB. A ver, decidme, qué si no: bueno, bonito y barato. Las tres B de que contaba el cochecito nupcial. Y fue darme la vuelta y recrearme en la matrícula y en su marca francesa: CITROËN. Al final me di cuenta que en el costado de la iglesia, junto al porche (no la marca de coches, no confundamos más) alguien me observaba. Es lo que da el brillo: profundidad. Y también pensé si el marido no acabará cantando lo que ya los castrati cantaban lo que ahora canta la sublime Cecilia Bartoli(ved sino los 15 segundos que emplea para decir 'speranza', minutos 1.45 al 2.00).
Geminiano Giocamelli (1692-1740) Cecilia Bartoli
Sposa, non mi conosci.... Madre... tu non m'rammenti! Cieli, che feci mai! E pur sono il tuo cor... Il tuo figlio... Il tuo amor... La tua speranza!
Palra... ma sei infedel! Credi... ma sei crudel! Morir mi lascerai.. mi lascerai morir... o Dio, manca il valor e la costanza.
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Mi esposa no me conoce. Mi madre no me escucha. ¡Cielos, qué les hice! ¡Si yo soy su corazón, su hijo, su amor y su esperanza!
¡Les hablaré, pero no confían en mí! ¡Creo que son crueles! ¡Pues déjame morir, dejen me muera! Oh Dios, mi confianza y fuerza ha sido un error.