Estamos en un templo japonés. Nadie perturba. Allí la sensación de armonía es un elemento más, incrustado. Una no tuvo esa sensación cuando estuvo. La tuve por comparación con el ruido, con la inquietud, con el escaso respeto que a veces se tiene donde vives habitualmente. Allí todo convive, si quieren, hasta con religiosidad. Pero no me interesa ahora este aspecto sino el corzo y el modo a como a él atienden. Destinadas ellas a navegar, a dedicar el reposo a un cordón que llamamos móvil aparece el corzo como una imagen insólita, como una naturaleza lejana, como una peluda ficción. Él sabe que allí todo el mundo es inofensivo. Éso lo sabe en un oler y abrir de ojos. Ellas, por un momento, llegan a dudar. El tiempo es de las ondas.
No quiero que de la naturaleza haya algún día escasa cobertura, es una sensación.
Bajo los ecos del Teatro Real tenemos puestas en escena como ésta. Perdón, tenemos casas como ésta: cartón musical marca Yamaha, televisión inalámbrica. Todo bajo una gran orquesta. Miras la tele, ves que no hay interferencias y que sin tdt funciona igual. La tele está para que la mires tú, para ver tu programa favorito. Y si miras bien te das cuenta que la vida es mero gas, materia volátil, útil o inútil. Pero ojo, no se fíen del sombrero, ni de la bolsa de llevar de todo. Quizás alguien esté esperando a Godot. Hoy puede que no haya tele, pero mañana seguro que sí.
'recordando que del espacio el principio-fin está en el suelo'
Con este recuerdo, con lo obvio por pensamiento, hago mías dos canciones y sus dos letras. Antonio Vega, poeta del pop. Poeta. Que dios le tenga atrapado en la tierra.
ANTONIO VEGA - LA HORA DEL CREPÚSCULO (ANATOMÍA DE UNA OLA)
Quise compartir todo lo que vi cuando el crepúsculo nos sorprendió a la soledad y a mí.
Barcas que mecéis el atardecer, con la cadencia de vuestro vaivén soñé la paz que hallé.
Dormidos en el abrazo de la Tierra mi vida y yo y en la consulta al infinito un camino recto hacia la luz.
Pasajeras del cielo desperezad el batir remolón de alas, ¡dad la señal! Verterán los ríos agua dulce al mar El crepúsculo anunciará un nacimiento más.
Eco que antes fue voz de humano ser oscureció y así llegó hasta mí un canto de mujer.
Entonces comprendí que siempre estuvo aquí la melodía de las rocas y el mar, soplo crepuscular Soñando con el abrazo de la tierra, dormido en él. Yendo y viniendo entre mi mundo y el otro que de todos es. Pasajeras del cielo desafiad a quien dude que esta es una Historia real.
Fue pasando el tiempo, aprendí a esperar hay crepúsculos que nunca nos sorprenderán.
ANTONIO VEGA - NO ME IRÉ MAñANA (NO ME IRÉ MAÑANA)
Hoy he visto caer a trozos la barrera del sonido, y brotar de entre los escombros horizontes hasta ayer prohibidos.
Caminos hacia el frío calor futuro.
Hoy he visto lanzar la flecha y llover fuego del cielo, recordando que del espacio el principio-fin está en el suelo.
He sentido como ruge el mar y la tierra abrirse de par en par, un abismo que sonríe e invita a entrar en un juego sin legalizar.
No me iré mañana no sin antes algo más que ver, no me iré mañana aun es pronto para envejecer,
No me iré mañana no sin nadie más que conocer...
Caminos hacia el frío, calor futuro, mirar este mundo en paz y nunca de reojo más.
En el límite del terciopelo, esa flor. En su gesto aventajado, esa flor. Bajo su voz silenciosa, esa flor. Entrenada en escamas, esa flor. Dónde insistir y entenderla, esa flor. Clasificarla, en qué modo, esa flor. Ni siquiera sostenerla, esa flor. Dejarla en su vecindad, olerla a lo lejos, esa flor.
cuando de en vez que la óptica amanilla ruedan agacirrados últimos los humos entre los dedeos antes de entrear y por un rato la puerta curciliar nos cambia encabezándonos el sombrero lo que tiene un caparate anflao de pasteis tolo dulce me viene toca la óptica en mi lúpula ocular y no sólo me funde con el engaño, confunde las balabras pero se entiende.
Me usurparon la entrada del pozo. No importa, como lechuza que soy bien me alimento, bien veo en la oscuridad. Y tiemblen los ratones que andan ensimismados en su roer. Pero por los huesecillos no paso, tragar los trago como devolverlos los devuelvo. Tranquilícense lectoras/es. Mi afición a los excrementos es la meramente derivada de una curiosidad científica o literaria, nada más. Pero en el caso que nos ocupa, la oscura croqueta no es sino una valiosa egagrópila a través de la cual podemos desentrañar lo que comió la lechuza esa noche: un ratoncillo, seguro. Pero este material que presento bajo aperitivo no es sino una regurgitación indeseable y necesaria, facultad que nos debiera ser dada para librarnos siempre de cualquier hueso que se nos atravesase. También, puestos a pedir, la facultad de ver en la noche no estaría nada de más: ajustarse esas lentillas luminosas de las rapaces nocturnas y distinguir el fervor de la claridad que anida en lo oscuro. Buen provecho.
Y prosigue y se explaya de tal suerte que, más allá de nosotros, más allá de la propia vida, como activa abstracción que se hace carne, la idea de gozar está gozando.
Carlos Drummond de Andrade
Si sólo viésemos las dos últimas fotos podríamos especular sobre el qué y sobre el dónde. Se pueden pintar abstracciones mas o menos atrayentes, se puede ejecutar un poema sobre lo abstracto o decir bien sin decir nada lo cual no deja de ser una difícil tarea de estilo. Pero en la fotografía no, lo abstracto no entra en ella, siempre es una concreción de la realidad lo que succionamos con el objetivo. Y eso es lo que yo hice ante ese alcornoque muerto de Hornachuelos. Lo vi, lo palpé, observé que llevaba tiempo de esa forma, lo ausculté diagnosticando una estética oculta en la parte del codo. El paso del tiempo y los pequeños seres vivos que por allí estaban habían labrado sus intersticios y el resultado no podía ser más elocuente: una textura exclusiva y concreta.
Abstracto digo que no. ¿Y de qué es lo que encuentro? Piensa si algo de muerte tiene: sería acierto. Piensa si nutre vida, no habrá ejemplar duda. Muerte y vida en entregas, seguro, algo que surge.
Esta taranta es de Rafael Riqueni, honda, limpia, despejada, me sirve para colarme secretamente en un instante de reposo para circundar con los ojos esas texturas.
Ya abordé a las primeras vides en la entrada titulada procesión haciendo referencia a la artesanía de la tierra y al rezo particular en la misma. Inés, gran amiga y excelente grabadora, me pidió la foto de esa entrada. Con urgencia se la di. No soy profesional y foto que me piden foto que regalo. Y mi foto derivó en esa taxografía que muestro en la segunda foto. Ella me la regaló y yo ahora decido mostrarla como muestra de profundo agradecimiento. Inés tiene un bello cuaderno dedicado a su obra: incisionesmúltiples. La entrada que os aparecerá es la penúltima. Alude en ella la 'Oda a la fertilidad de la tierra' de Pablo Neruda.
'Inquietas son las semillas, sólo parecen dormidas.'
Hermosa Oda, Inés, la que has escogido. Y dicha oda me sirve para enfrentarme a la tercera y cuarta foto. Si el título de Inés es 'Entraña verde' bien pudiera decir que estas dos fotos son entraña dolorosa. Por cuestiones de excedentarias de vino el gobierno ha decidido promover un nuevo arranque de viñas subvencionado. Y así las veo yo: arrancadas de cuajo, desarraigadas. El color más oscuro pertenece a la parte de la viña que ha estado sumergida durante medio siglo. Viñas de pequeños agricultores desmoronadas. Ellos no las percibirán así, ¿o sí? Pero yo sí, percibo desmoronamiento, dolor por esa labor artesanal sostenida sólo con el agua del cielo. ¿Nos estaremos equivocando con la Madre tierra?
Bersuit
Madre hay una sola
Ciudades gigantes, enormes cloacas viajan torrentes hacia el mar, de un amor que huele mal. Como anunciándole al cielo, nuestro destino se ven las marcas de la muerte, por las ventanas del avión.
El progreso fue un fracaso, fue un suicidio la ansiada prosperidad, fue el más pesado vagón. ¿Para qué un juicio final? si ya estamos deshechos una explosión natural, hará una gran selección.
Yo te agradezco porque aquí estoy vos sos, mi única madre, con alma y vida hoy venero tu jardín. Te agradezco aunque me voy avergonzado por ser parte de la especie, que hoy te viola en un patético festín.
No te libraste de nosotros. Nuestra desidia fue por tenerte regalada, el creer que no valés nada. Estás pariendo hijos ciegos, estás cansada. Aunque tus lágrimas saladas, nos pueden ahogar si quieres.
Los pocos que te aman, no tienen fuerza. Como reliquias se pasean, sólo paquetes de turismo son; no hay más amigos que el sol, no hay más ofrendas, sólo este ataque mortal, al medio del corazón.
Yo te agradezco porque aquí estoy vos sos, mi única madre, con alma y vida yo defiendo tu jardín. Te agradezco aunque me voy avergonzado por ser parte de la especie, que hoy te viola en un patético festín.
Una toma una cerveza. Puede estar acompañada o no. Mira alrededor, mira a quien bebe, a quien ríe, a quien habla, mira a quien escribe en una libreta, mira a esa pareja que traza un beso breve, mira al gorrión que aprovecha esa miga del suelo, mira las raciones que te ofrecen (la que tu quieres no la tienen, quieres una de Él, sin aditivos, sin frituras), miras la plaza que te rodea, escuchas la fuente de al lado, preguntas qué hora es, enciendes un cigarrillo, atrapas un verso (Urgir una despedida para morir de nuevo), observas a esa avispa que ronda tu cerveza (te dijeron que la avispa pierde su aguijón y muere), te quedas inmóvil, no deseas que muera, no deseas su aguijón. El sol estima tu cara, te inclina a que cierres los ojos.
Los Fabulos Cadillacs
El aguijón
Mujer no me dejes así no me dejes tan solo no quiero sufrir vivir todo este tiempo sin tu amor me ha sido tan difícil porque estoy herido por un aguijón que es todo tu cariño y se clavó tan fuerte en este corazón
Y tu mirada la llevo encima la llevo atada a mi corazón y para siempre se va conmigo está clavado como un aguijón
Mujer no me dejes así no me dejes tan solo no quiero sufrir porque vivir es mi amor una tortura para mi si vos no estas conmigo no puedo dormir no puedo respirar prefiero ya dejar que el aguijón me mate y así pronto olvidar
Y tu mirada la llevo encima la llevo atada a mi corazón y para siempre se va conmigo está clavado como un aguijón
Pero esta herida que llevo encima no pesa nada solo es dolor y todo el peso de tu mentira toda la vida va a estar sobre vos
Y tu mirada la llevo encima la llevo atada a mi corazón y para siempre se va conmigo está clavado como un aguijón.
Pasaron tres horas y media. La ropa oscura en silenciosa quietud fue recogida, devuelta a la casa, entregada a sus armarios y cajones de siempre. La ropa blanca hizo su relevo, ejerció su derecho al aire; también lo hizo el pequeño ventanuco de la puerta del 140. Perfecto equilibrio del tendedero, eficacia probada. Tenemos derecho al aire, todos. Quizás la ropa tenga la excusa de unas pinzas, ondularse y dejarse ver. Pero en nosotros las pinzas sobran, al aire le gusta tramitarnos el viento, la brisa, de tal manera que indaguemos en la ropa. O en la piel. O en lo leve.
O ar (O vento)
Vinicius de Moraes Composição: Vinicius de Moraes / Toquinho / Bacalov
Estou vivo mas não tenho corpo Por isso é que não tenho forma Peso eu também não tenho Não tenho cor
Quando sou fraco Me chamo brisa
E se assobio Isso é comum
Quando sou forte Me chamo vento
Quando sou cheiro Me chamo pum!
Estoy vivo pero no tengo cuerpo Por eso es que no tengo forma Peso yo tampoco tengo No tengo color