Tú estuviste agitado a cambio de decir esa porción tan anidada de tan dentro. Otoño para calarte de ocre, invierno para saber de tu aguante, de tu esmero por fascinarme, primavera, ya acelerado y decir, a golpe de savia, ya estoy.
Y ahora estás tan Tú, tan rodeado, que verte así, embrionario, al lado de verdes encinados, con su fortaleza de adentro, de no irse, de quedarse persistentes, me hace estirar, sin duda, el cuidado a la hora de sentir tu tacto.
Este es un frontal de lujo. Lo tenemos frente a nuestra huerta en el término municipal de Perales, MADRID. Los verdes más tiernos corresponden a quejigos. Los más oscuros a encinas. Los verdes frescos del primer plano corresponden a chopos. Pues entre verdes os dejo. Eso sí, los verdes con brillo de faca son los más audaces.
Querido Manolotel que en silencio te hallas: estos son los pies reveladores. No son pies, son zapatos y zapatillas. Dices que somos como caminamos. Envido, Manolotel, somos como nos mantenemos quietos, ¿o no? Caminante, hay camino, quédate a mirar. Y me quedé. De las procesiones que vi no me interesó casi nada, todo dios con sus gafas de sol. Por dios, mi ley: los ojos dados al sol, enfrentados a las nubes, demoliéndose en la verdad. Cada vez creo más en la máscara que se oculta tras las gafas. Ray-ban por aquí, ray-ban por allá, rictus serios y cruz por garrota. Y de las mujeres, qué te cuento, modelitos y de via crucis. Cuando vi a la de los peep toes me dije: síguela, que destaca, esta procesión promete. Modelito a la última, tirabuzones de hora y media de peluquería. Fashion total, que sí. Y allí estaba, antes de entrar en la iglesia, entre la multitud, viendo a los pseudo-legionarios. Pero rescaté más zapatos entre las asistentes. Y zapatillas. Los zapatos de los hombres son anodinos, todos iguales. No destaqué ningún rostro, bueno el de la de los 'peep toes'. Quizá fuese obsesión mía frente a tanto calvario.
Agradezco esta foto a un amigo viajero, Antonio. Burro y bulto andante son del Nepal. Como un vía crucis diario, sin alharacas, sin tambores, sin estridencias. Un via crucis para ellos necesario, para mí injusto. Y aún así, me comentó Antonio, siempre te reciben con honradez, con gestos relajados. Alguna procesión he visto de refilón estos días, desde los rostros hasta los pies. Y me quedo con la procesión de los pies, más vistosa y que mostraré sin duda pues casi como un topo rastreé mientras los demás miraban Cristos, vírgenes y vivas a España. Burro y bulto me duelen y, aún así, los prefiero por su dignidad y su certeza. De los otros vía crucis, me los creería sin ruido, sin exposición y declamando no la muerte y la resurrección sino lo injusto.
Quiere su pelo imitar a las nubes. Queda desconcertada por el viento. Ha visto que el horizonte se despeja. Los sueños no se limitan, puede que una simple ráfaga los sacuda. O puede que acudan tras un leve soplo. Ella se imagina las sábanas alteradas del cielo, registra el recuerdo como un terciopelo blanco. ¿Qué se sabe de él?
Tardou tanto o día en caer aquela tarde de outono. Facer a equipaxe e decir adeus ás veces fai entristecer. Lévame lonxe á outra beira que o día xa vai caendo tardo en chegar.
... Tú ven, ven, oye conmigo, oye la silenciosa reproducción del polen, el embrión audaz de la semilla, su germinación, la flor crecida entre la aventura hermosa, abriéndose hacia el fruto...
Música callada (El vuelo de la celebración, Claudio Rodríguez)
Se puede no respirar. Se puede no ver. Ocurre que hoy quiero respirar y ver con hondura. Por un momento retomo este camino tan lleno de horizonte, tan lleno de color. Es una invitación a retenerse, a asomarse o a asombrarse. ¿Nos asombramos si algo es diminuto? Ese conjunto de flores moradas levantan apenas cinco centímetros. Se respira morado estos días. Yo me alejo de ellos y respiro estas flores, en las que creo, en las que realmente me mido y me integro. Pinto en mi mente el secreto del suelo, su rezo visible.
Al respirar (Vetusta Morla)
Te he dejado en el sillón las pinturas y una historia en blanco. No hay principio ni final, sólo lo que quieras ir contando.
Y al respirar intenta ser quien ponga el aire, que al inhalar te traiga el mundo de esta parte.
Te he dejado en el sillón las pinturas y una historia en blanco. Yo me marcho a otro lugar, puede que el viaje sea largo.
La burbuja en que crecí nos vendió comodidad y un nudo entre las manos. Yo escogí la ambigüedad, tú el fantasma y lo real, todo en el mismo barco.
Y al respirar propongo ser quien ponga el aire, que al inhalar me traiga el mundo de esta parte. Y respirar tan fuerte que se rompa el aire, aunque esta vez si no respiro es por no ahogarme.
Intenta no respirar ... Intenta no respirar ...
Y al respirar propongo ser quien ponga el aire, que al inhalar me traiga el mundo de esta parte. Y respirar tan fuerte que se rompa el aire, aunque esta vez quizá será mejor marcharse.
Coloco esta secuencia con una intención clara: provocar. Provocar si os provoca algo, lo que queráis. Pero mi intención está en el diálogo musical -de los dos propuestos- que acoplaríais a las foto. Que conste que me las han proporcionado porque yo de flamenco sé lo que me enseñan. 'Toma, Sofía, una bulería y unos tangos para esas fotos, me dijo Tempero.' Y lo vi claro. Los tangos por la letra picarona y la bulería por su intensidad, su fuerza, el diálogo del tres cubano frente a las palmas y el taconeo. Y es que la chica de la foto, nada más lanzarme a ella, me inquirió con la mirada: 'Bueno, ¿y tú de que vas?' Siguió a lo suyo, yo a lo mío. Pero la que no tiene desperdicio es la foto tercera, foto enormemente relajante. Ya veo yo a quien yo me sé atizando el comentario orientado hacia el señor de las gafas oscuras y a lo que dicen las cajas de zapatos. Que lo haga. Esta entrada de hoy os la dedico a tod@s, os merecéis un poco de ritmo, que tanta seriedad no es buena.
Estamos ante un tejado mixto: teja y pizarra. Conviene saber la localización para llegar a donde quiero hacerlo. Es el único tejado de pizarra que hay en unos (muchos) kilómetros a la redonda. Al menos que yo haya visto. Pertenece a una borda (en vasco, casa de campo, de ganado). La razón de que esa borda tenga ese tejado es sencilla: la cercanía al alto de Legate (Lekaroz, Navarra) con escasas vetas de pizarra en su terreno temendamente arcilloso. Se tuvo disposición y cercanía y se remató la mitad del tejado con pizarra. Para mí de una estética conmovedora, de una razón obvia. Trabajar con lo que se ha tenido a mano en el campo ha sido el sustento y la intención que ha guiado muchos años de labor. Ahora podemos distorsionar un paisaje y desangrarlo sin piedad sin importarnos un carajo. ¿Que soy idealista? Sí, pasa algo. Integrarte donde vives es fundamental y por desgracia, ya, ni por asomo. Eso sí, desintegrar un paisaje, para que otros, lejos, lo incorporen al suyo, sí. Pues eso, que prefiero estar imbricada.
Pedro, un bloguero singular, cuidado con él, que pica de frente y sin peto en el caballo, que se yo que fue torero, que me lo han dicho, pero que creo que si con algo pica es con la palabra (y con algo más) me ha aventado esta entrada sin casi yo querer. Algo tenía yo entre manos con la herrumbre. Juan Benet tuvo otras lanzas, otras muchas lanzas y muertos hubo en la poesía, y cementerios, y poemas que nunca tenían que haber surgido si no hubiera habido tanta muerte: Ajmátova, por ejemplo. Pero la literatura, la buena, la de verdad, porque de mentiras y farsas estamos sobrados y hasta accidentados, muchos alimentados, digo que la buena literatura ha hecho éso: vincular vida y palabra. Ana Ajmátova dentro de su enorme sufrimiento escribió:
No, no soy yo, es otra la que sufre,/ yo no podría sufrir tanto.
Yo he querido dar un poema de muerte en vida, sencillito. Lo tenéis ahí (fue por ti Pedro, el brindis).
Herrumbre y giro
Siempre podré darte otra postura más cómoda.
Fundarte en otro rincón, gemirte más allá de los corrales, angustiarme por tu declive, o reírme en tu silencio.
Siempre éso y más, porque aunque los pernios chirríen y herrumbrados estén, las puertas nunca agonizan.
Esta es una vía muerta, la correspondiente a la primera foto, pero ya veis la vida que adquiere. Dábamos una vuelta en familia hoy por la laguna del Campillo (Rivas pueblo, Madrid) y el inicio estaba bien encarrilado: me enloquecen las vías muertas, su parálisis, ver cómo las invaden las hierbas. Y no digamos lo que me gustan las agujas de la unión de las vías. Paseamos durante hora y media y al llegar al punto de partida mis ojos se vuelven planetarios, doy un silbatazo interior y echo vapor como las viejas máquinas. Un fotógrafo dirige a dos mujeres posturas ferroviarias para no se sabe qué intención. Así que queridos amig@s siento no meterme reflexiva en esa entrada desierta de la primera foto pues la devoción a lo inesperado me sustrae el pensamiento, me lo desmenuza y me lo hace pedazos.
Ya sólo me queda añadir que no estaría de más que, aunque no esté habilitada la vía, que sí pongan allí a un guardagujas.
Remito en este enlace un texto fabuloso de un gran escritor mexicano: Juan José Arreola: El guardagujas. Leedlo, merece la pena.
El poder de las moscas: ganan batallas, impiden que nuestra alma obre, comen (de/en)* nuestro cuerpo. Blas Pascal, Pensamientos
* El de/en fijado entre paréntesis es de mi cosecha.
Esto no es una mierda,/
es un vaciado de mis intestinos. Anónimo remilgado
Esta entrada titulada Primavera/Alcorque se la dedico a Xuan Rata. La entrada, se entiende. No sólo como respuesta a la suya homónima, blanca y pura sino porque se lo merece, la entrada, se entiende. Además Xuan sabe que un elemento tan obstinado como el de la foto lo recibiría un árbol con agrado en su alcorque.
Esta entrada, como alguno@s observaréis tiene tela. Claro que tiene tela, y trasfondo y paño del bueno. Intenciones no le faltan. Y que nadie se vaya por el lado de la provocación, ¿qué pasa, una no puede poner su mierda y reflexionar sobre ella? ¿No nos envían día a día mierdas mayores, con respeto a esta humilde mierda que su función tuvo de alimentar y abonar a moscas y terreno? Además, ¿acaso huele tras nuestra aséptica pantalla? ¿acaso es más estética una flor que una mierda, dónde está escrito? Algun@ se ha parado ante una mierda a cronometrar el tiempo que tardan las moscas en acudir, sea invierno o verano: ¡segundos! ¡¿De dónde salen, dios mío?! Hay un libro espléndido, jugoso, si se me permite aquí la expresión, titulado 'Movimiento perpetuo' del gran escritor guatemalteco Augusto (Tito) Monterroso que recomiendo con fervor por su ironía, su pulcro lenguaje, por la diversidad de sus ensayitos, por sus relatos. Léanlo y déjense de escrituras de libros almacendos en pallets. Lean su entrada titulada 'Como me deshice de quinientos libros' y verán si llevo algo de razón( http://books.google.es/books?id=rqtVag-9kJgC&pg=PA87&lpg=PA87&dq=como+me+deshice+de+quinientos+libros+monterroso&source=bl&ots=VwDrRf-Fi8&sig=NlMJv7E67B-O0Z-x9N3tnKF4U-E&hl=es&ei=r9zMSaLXHsOQjAfns7DKCQ&sa=X&oi=book_result&resnum=2&ct=result#PPA89,M1 ). ¡Y qué es la mierda sino movimiento perpetuo. Me pongo a oler y pienso que peor me huelen las grúas que se levantan para construir, que pero me huele un lince atropellado en Sierra Morena, que peor me huele el hambre y las diferencias, que peor me huelen los políticos, que peor me huele una cantera descomunal de pizarra a cielo abierto en O Courel, peor me huele una papelera al pie de un río, ¡que peor me huelen tantas cosas! Así que como bióloga no le doy importancia a la mierda nada más que como lógico abono. Han pensado en los ríos si fuésemos campestres en nuestro defecar y miccionar. ¡Cómo serían sus aguas de festivas! Así de pura, sin photoshop, ese pincel de pixeles que endulza tantas fotografías.
Ahora es vuestro turno queridos amig@s: se puede acudir como mosca cojonera, como mosca seductora, como mosca impertinente, como mosca sutil, como mosca perfecta, como mosca tse-tse, como mosca edulcorante.
Xuan, de todo corazón.
Ah, se me olvidaba esta canción que oída por un inglés puede resultar acogedora y que oída y leía por nosotr@s podemos pensar: 'pues sí, Albert, puedes llevar algo de razón'.
Albert Pla - Marcelino arroyo del charco
Entró en el retrete
se subió la falda
le dolía el vientre
se bajó las bragas
Se sentó en el báter
del bar mas cercano
se llamaba Matilde
y se estaba cagando
Pero el cuerpo se resiente
de comer tan malamente
eso le ocurrió a Matilde
que se le desorientó el vientre
Y rompió aguas defecando
y así dió luz por el culo
un cagarro que lloraba
y así nació su primer hijo
Sin previo aviso
ni embarazo
en vez de cagar
parió a un niño
Lindo retoño
se llamaría
Marcelino!
Ay Marcelino bienvenido al paraiso
no llores mas y alégrate de seguir vivo
mejor vivir en este mundo que en mi culo
porque aunque tú
seas un mierda esta tierra es tu letrina
no llores más y límpiala con tu sonrisa
está alegría, ay quien tira de la cadena
Ay Marcelino, bienvenido al paraiso
primero aprendes cómo reirte de ti mismo
y te será fácil descojonarte del todo
porque si tú
si te tomaras la vida en serio estás perdido
pásalo bien, pa cuatro dias que vivimos
pasa de todo y tómatelo a cachondeo
pasa de todo y tómatelo a cachondeo
pasa de todo y tómatelo a cachondeo
Y es que con tanta porquería
la que nos mandan desde arriba
levantamos paraísos
de inmundicia y alegría
y edifícate un palacio
de mentira con sonrisas
te llamarás Marcelino Arroyo del Charco
Ay Marcelino, bienvenido al paraiso
quizás es cierto que vivimos malos tiempos
es tó un infierno y tú un pobre diablillo
ponte a bailar
esta esperpéntica y dramática comedia
nunca consientas que nadie te agüe la fiesta
ni tus miserias ni las desgracias ajenas
Ay Marcelino bienvenido al paraiso
no es humor negro ni una broma de mal gusto
es solo un chiste
lo que es un chiste muy profundo
Fíjate bien
es tan absurdo que resulta divertido
es tan gracioso ver que siendo como somos
lo mal que estamos
pero ay qué bien que lo pasamos
lo mal que estamos
pero ay qué bien que lo pasamos
lo mal que estamos
pero ay qué bien que lo pasamos.
P.D. ¿Os habéis parado a pensar en la palabra 'escatológico', la fuerza que tiene, su pulsión, su expulsión?