sábado, 3 de diciembre de 2011

Desandar

Hace días era una suela de plástico la que a modo de cuenco nos sorprendía. Pero esta bota, lo que queda de ella, es de otra madera. O de otra tela, para no confundir. La tela es paisaje con el tiempo. Lo biodegradable tiene una cocción rápida frente al plástico. En el caso que nos ocupa, la bota no hace sino desandar lo andado y devolver a la tierra cada tramo, cada pisada. O cada beso, si nos ponemos románticos. Pues no se dice: Besarás cada palmo del suelo que yo pise. (Yo no lo diría.)


Morton´s Foot de Rabih Abou-Khalilde su disco homónimo

viernes, 2 de diciembre de 2011

Humo



Tratado incompleto:

De cómo la mímesis se convierte en humo.


Paradise, Vieux Farka Touré de su disco FONDO


miércoles, 30 de noviembre de 2011

Mímesis

¿Pensáis que por encima de la cadera hay ajustado un hombre enjuto? ¿Y qué estará haciendo con las manos? ¿Y si fuera una mujer la que porta esos pantalones? Fuera de estas preguntas tontas os diré lo que me pasó al revisar estas fotos. Cuando llegué a ésta me sorprendí porque el único rastro de vida que lograba ver eran unas botas de goma apoyadas en un saco azul. ¡Si yo juraría que había fotografiado a un ser vivo! Poco a poco, vi como la pared expulsaba de sí unos pantalones de impecable mímesis. Y es que hay veces que, al igual que hay dueños que acaban pareciéndose a sus perros en el rostro, toda nuestra figura se mimetiza en el lugar del trabajo. Al fin y al cabo acabaremos siendo invisibles.


63, Tinariwen, de su disco Aman Iman (para ti, Tomás este tema).

sábado, 26 de noviembre de 2011

Durme





La tarde, vista ya de cerca desde la noche.
El cielo como rumbo de peces invisibles.
Dicen que un gran pez dejó su cola a la luz.


Durme, de Soledad Bravo, de su disco Cantos Sefardíes.



DURME DURME

(Versión en Ladino)

Durme, durme
mi alma donzella
durme, durme
sin ansia y dolor
durme, durme
sin ansia y dolor.

Heq tu sclavo tanto dezea
ver tu sueño con grande amor
ver tu sueño con grande amor.

Hay dos años que sufre mi alma
por ti, joya, mi linda dama
por ti, joya, mi linda dama.

Siente, siente al son de mi guitarra
siente, hermosa, mis males cantar
siente, hermosa, mis males cantar.

jueves, 24 de noviembre de 2011

@ rroba




¿Os acordáis de Crónicas de un pueblo? ¡Qué cosas os digo!, amables seguidores (as) . Si con vuestra edad no habéis sucumbido a la desmemoria me diréis que sí. Que os acordáis. ¿Y de Jesús Guzmán qué? En el enlace está mayorcete. Pero en el 71, cuando yo acababa de nacer, llevaba una gorra de cartero y repartía cartas, probablemente con los sellos bien Franqueados. Y nos vino la @ no hace tantos años. Y con ella los carteros comenzaron su extinción perdiendo, al tiempo, la aureola romántica. Pero mi intención no era reivindicar aquí la figura del cartero que mucho estimo. Quiero reivindicar la @, la arroba que ya hace 70 años se escribía en las tinajas para fijar el plural de una capacidad. Y antes que esa arroba, probablemente haya existido otra arroba más prehistórica, la arroba de cola de una tarentola mauritanica, que sepa usted si no llevaría incorporado un significado de seducción. Así que, estimad@s: la arroba tiene su conque de hace años. Muchos. Y que nadie nos la (@)robe. Lo que no sé, como dice el tango es Lo que vendrá.


Lo que vendrá, Trio Patango con Hugo Díaz de su disco Best of Tango Argentino.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Visera


¿Nuevos horizontes? Ventiunoene. Ese señor, de Istán, por ejemplo. No sé si le importará la política un bledo. A mí, casi seguro, me importa lo que le importa a él: que su pueblo siga siendo un pueblo de Agua, acequias, espléndidos bancales y mejores y necesarias huertas a pequeña escala. Hacia donde mira él, hacia el suroeste, a menos de 10 kilómetros, está Puerto Banús, sitio infecto de lujo hortera y coches que acumulan los mayores despropósitos. ¿Nuevos horizontes?, repito. El sol deslumbra cuando cae y de ahí que necesitemos la prolongación de la mano. La mano es una visera móvil. Con la mano también puedes decir adiós, taparte la nariz o tocar. Para tocar la elijo yo, ante todo.

Lo dicho, lo que hablamos, Tomás Luengo, que el agua siga fluyendo por el pueblo. Un abrazo por el rato compartido cayendo la tarde. En Istán.


En el ángulo muerto, de José Ignacio Lapido, de su disco Cartografía

sábado, 19 de noviembre de 2011

Cuenco II


Lo que más me fascinó de esta suela fue su interior. Lejos de ser de vidrio o metacrilato hacía las veces de transparencia. Pienso si el el suelo que pisamos no se acaba transfiriendo a nuestros pies y por eso es que echamos tanto nuestra tierra natal. Ahora, por ejemplo, me veo yendo a la escuela de mi pueblo, llueve ligeramente sobre una niña modosita, las chimeneas huelen a leña de olivo y encina. Caminante no hay camino, se hace camino desgastando suelas y perdóneme, don Antonio.


School, de Supertramp (Amo a este grupo de mi adolescencia)



lunes, 14 de noviembre de 2011

Titanlux



Soy de las que rastrea una foto después de hecha. Os juro que mi disparo fue intencionado hacia la cola de ese vestido de boda. Con lo que no contaba yo era con el lustre interpuesto de esos zapatos, en especial los negros. Como si esos zapatos tuviesen una válvula de escape. Los miro y me doy cuenta del cielo tan...decidlo conmigo...r-a-d-i-a-n-t-e que había el día de la boda. Ahora os queda averiguar si esa foto fue antes o después del 'sí quiero'. O de si alguno de los contrayentes se echó para atrás. ¿Lo he dicho ya? Vamos que el cielo ese día era de un titanlux azul.


And I love her, Mina Agossi, de su disco Just like a Lady.


domingo, 13 de noviembre de 2011

Crocus

Juventud

. Entre dos páginas de mi vida se secó
la flor que ofrecí al silencio.

Miguel Ángel Curiel de su libro Piedras


Brasas de las que todavía podía sacar con un
soplo unas tímidas llamas azules, o violetas,
como esos crocus del color de la santidad
que aparecen en las tierras pobres y frías de
los altos de Navamorcuende hacia noviem-
bre. llamas del color de los crocus.Crocus
que encerraba en la juventud entrelas pági-
nas de los libros.

No vi más que crocus en sus ojos (los de la muerte), y
palabras invisibles en su boca. Esto contem-
plaba en las brasas, no solo brasas, sino los
bosques tupidos de su tierra natal, el agua de
sus manos, y cuando esto se hacía invisible
aparecían débiles llamas quemando su aire, y
así esos paisajes que ella quería alterar o donar
a los espíritus aún no envilecidos.

Fragmentos del poema La muerta, Miguel A. Curiel, de su libro Los sumergidos


A cuerpo de reina vives, flor,
de nombre lumbre
y vestimenta simple.
Salgamos de paseo, no consiento
que estés aterida,
que no el halles flujo
vertical
vegetal
animal.
Ven, oigamos el arco del río,
saquémonos la lengua,
que el morado sea un impronta viva.


The sun, de Amorphis, de su disco Skayforger