
Dolores In A Shoestand de Esbjorn Svensson Trio de su disco Tuesday Wonderland
Algo inmediato se presenta. Lo captas y luego crece en ti.



Heineken España, S.A. recomienda el consumo moderado y responsable de bebidas alcohólicas.

Hace días era una suela de plástico la que a modo de cuenco nos sorprendía. Pero esta bota, lo que queda de ella, es de otra madera. O de otra tela, para no confundir. La tela es paisaje con el tiempo. Lo biodegradable tiene una cocción rápida frente al plástico. En el caso que nos ocupa, la bota no hace sino desandar lo andado y devolver a la tierra cada tramo, cada pisada. O cada beso, si nos ponemos románticos. Pues no se dice: Besarás cada palmo del suelo que yo pise. (Yo no lo diría.)
¿Pensáis que por encima de la cadera hay ajustado un hombre enjuto? ¿Y qué estará haciendo con las manos? ¿Y si fuera una mujer la que porta esos pantalones? Fuera de estas preguntas tontas os diré lo que me pasó al revisar estas fotos. Cuando llegué a ésta me sorprendí porque el único rastro de vida que lograba ver eran unas botas de goma apoyadas en un saco azul. ¡Si yo juraría que había fotografiado a un ser vivo! Poco a poco, vi como la pared expulsaba de sí unos pantalones de impecable mímesis. Y es que hay veces que, al igual que hay dueños que acaban pareciéndose a sus perros en el rostro, toda nuestra figura se mimetiza en el lugar del trabajo. Al fin y al cabo acabaremos siendo invisibles.


