Hace días era una suela de plástico la que a modo de cuenco nos sorprendía. Pero esta bota, lo que queda de ella, es de otra madera. O de otra tela, para no confundir. La tela es paisaje con el tiempo. Lo biodegradable tiene una cocción rápida frente al plástico. En el caso que nos ocupa, la bota no hace sino desandar lo andado y devolver a la tierra cada tramo, cada pisada. O cada beso, si nos ponemos románticos. Pues no se dice: Besarás cada palmo del suelo que yo pise. (Yo no lo diría.)
Morton´s Foot de Rabih Abou-Khalilde su disco homónimo
¿Pensáis que por encima de la cadera hay ajustado un hombre enjuto? ¿Y qué estará haciendo con las manos? ¿Y si fuera una mujer la que porta esos pantalones? Fuera de estas preguntas tontas os diré lo que me pasó al revisar estas fotos. Cuando llegué a ésta me sorprendí porque el único rastro de vida que lograba ver eran unas botas de goma apoyadas en un saco azul. ¡Si yo juraría que había fotografiado a un ser vivo! Poco a poco, vi como la pared expulsaba de sí unos pantalones de impecable mímesis. Y es que hay veces que, al igual que hay dueños que acaban pareciéndose a sus perros en el rostro, toda nuestra figura se mimetiza en el lugar del trabajo. Al fin y al cabo acabaremos siendo invisibles.
63, Tinariwen, de su disco Aman Iman (para ti, Tomás este tema).
¿Os acordáis de Crónicas de un pueblo? ¡Qué cosas os digo!, amables seguidores (as) . Si con vuestra edad no habéis sucumbido a la desmemoria me diréis que sí. Que os acordáis. ¿Y de Jesús Guzmán qué? En el enlace está mayorcete. Pero en el 71, cuando yo acababa de nacer, llevaba una gorra de cartero y repartía cartas, probablemente con los sellos bien Franqueados. Y nos vino la @ no hace tantos años. Y con ella los carteros comenzaron su extinción perdiendo, al tiempo, la aureola romántica. Pero mi intención no era reivindicar aquí la figura del cartero que mucho estimo. Quiero reivindicar la @, la arroba que ya hace 70 años se escribía en las tinajas para fijar el plural de una capacidad. Y antes que esa arroba, probablemente haya existido otra arroba más prehistórica, la arroba de cola de una tarentola mauritanica, que sepa usted si no llevaría incorporado un significado de seducción. Así que, estimad@s: la arroba tiene su conque de hace años. Muchos. Y que nadie nos la (@)robe. Lo que no sé, como dice el tango es Lo que vendrá.
Lo que vendrá, Trio Patango con Hugo Díaz de su disco Best of Tango Argentino.
¿Nuevos horizontes? Ventiunoene. Ese señor, de Istán, por ejemplo. No sé si le importará la política un bledo. A mí, casi seguro, me importa lo que le importa a él: que su pueblo siga siendo un pueblo de Agua, acequias, espléndidos bancales y mejores y necesarias huertas a pequeña escala. Hacia donde mira él, hacia el suroeste, a menos de 10 kilómetros, está Puerto Banús, sitio infecto de lujo hortera y coches que acumulan los mayores despropósitos. ¿Nuevos horizontes?, repito. El sol deslumbra cuando cae y de ahí que necesitemos la prolongación de la mano. La mano es una visera móvil. Con la mano también puedes decir adiós, taparte la nariz o tocar. Para tocar la elijo yo, ante todo.
Lo dicho, lo que hablamos, Tomás Luengo, que el agua siga fluyendo por el pueblo. Un abrazo por el rato compartido cayendo la tarde. En Istán.
En el ángulo muerto, de José Ignacio Lapido, de su disco Cartografía
Lo que más me fascinó de esta suela fue su interior. Lejos de ser de vidrio o metacrilato hacía las veces de transparencia. Pienso si el el suelo que pisamos no se acaba transfiriendo a nuestros pies y por eso es que echamos tanto nuestra tierra natal. Ahora, por ejemplo, me veo yendo a la escuela de mi pueblo, llueve ligeramente sobre una niña modosita, las chimeneas huelen a leña de olivo y encina. Caminante no hay camino, se hace camino desgastando suelas y perdóneme, don Antonio.
School, de Supertramp (Amo a este grupo de mi adolescencia)
Soy de las que rastrea una foto después de hecha. Os juro que mi disparo fue intencionado hacia la cola de ese vestido de boda. Con lo que no contaba yo era con el lustre interpuesto de esos zapatos, en especial los negros. Como si esos zapatos tuviesen una válvula de escape. Los miro y me doy cuenta del cielo tan...decidlo conmigo...r-a-d-i-a-n-t-e que había el día de la boda. Ahora os queda averiguar si esa foto fue antes o después del 'sí quiero'. O de si alguno de los contrayentes se echó para atrás. ¿Lo he dicho ya? Vamos que el cielo ese día era de un titanlux azul.
And I love her, Mina Agossi, de su disco Just like a Lady.