domingo, 11 de enero de 2009

Audición



Nieva y es un acontecimiento. Nieva en la capital y es un suceso. Pero si nieva reconozco que abro camino hacia ella. La tengo a ambos lados de la carretera. Voy camino de Arganda, camino de sus campos ocultos que aún dan vides y olivos. Todo es nieve y baja temperatura. Hablamos de silencio cuando estamos en el campo, máxime si está nevado. Y así creo en su predominio, pero la audición del mismo requiere pararse y mirar alrededor y por qué no decir, la blancura que hoy me convoca es altamente recomendable. Y llevas los ojos llenos de la avalancha de ese blanco purísimo sobre el que tú has iniciado la pisada. La cámara será quién capte la imagen, tú luego le añadirás el silencio.

viernes, 9 de enero de 2009

Peripecia



Alguna vez atraviesas umbrías en la sierra donde el musgo todo lo abraza. Pisas sobre él, como sin querer, y notas la delicada absorción en cada uno de tus pasos. Casi hasta notas herirlo y por éso lo sorteas. Otras veces te lo encuentras entre zonas donde el debate con la luz es mayor, el musgo es otra variedad, más abierto, más volteante, más hacia ti. Pero siempre el musgo será una peripecia estelar en la sombra.
He pretendido captar esa delicadeza con la cámara que, me atrevería a decir casi comestible. Entre tanta blancura que hoy nos ha acometido destaco el brío de ese verde hoy amorosamente cubierto.

jueves, 8 de enero de 2009

Inversión



No es que el invierno atenace el color, al contrario, lo espera. Invierno invierte. Su dedicación por excelencia es la nieve, por ello resalta más esta estación que repara en el frío.La breve pradera morada ahora es nieve serena. Vendrá junio y alzará ya del todo hasta extinguirse. El color entonces remonta, levanta y, por qué no, refresca. Un finísimo morado es ése, captado en alto del valle de Iruelas. Como si de caudales fotográficos de tratara, la cámara los capta y los invierte a lo largo del tiempo. Es ahora cuando he decidido hacer el reintegro: vuelve a estar todo el encuentro que protagonicé y que sentí: levedad al ver y tocar la vegetación con el dorso de las manos. Vuelve con el mismo porcentaje de entusiasmo, lo cual es garantía de buena inversión.

lunes, 5 de enero de 2009

Microscópica










'Levanté la cámara, fingí estudiar un enfoque que no los incluía, y me quedé al acecho, seguro de que atraparía por fin el gesto revelador, la expresión que todo lo resume, la vida que el movimiento acompasa pero que una imagen rígida destruye al seccionar el tiempo, si no elegimos la imperceptible fracción esencial. No tuve que esperar mucho.'

Las babas de diablo, Julio Cortázar. (La negrita es mía)

No tuve necesidad de ir al estudio a revelar las fotos para darme cuenta que el libro que estaba leyendo el hombre de la foto era 'El diablo de la botella y otros cuentos' de R. L. Stevenson, pero sí que tuve que ampliarlas para advertir que lo que creí en un momento una botella de vodka no era sino un bote de espárragos, marca Lodosa y de denominación de origen. Sobre las bolsas podemos apreciar el origen, no su contenido. Quiéralo o no, el diablo tuvo que ver en esta secuencia. Cuando paseaba junto al Teatro Real y vi al hombre leyendo me dije: 'en esas condiciones y leer'. Pues sí, me senté en unas mesas de una terraza para sujetar la cámara y fotografiarlo. Y pasaba las páginas, y le vi con los ojos abiertos. A ver, Sofía, 'en esas condiciones y leer', pero tú que sabes de sus condiciones, por estar tumbado y apreciar lo que creíste una botella ya piensas que es un borracho tirado y que no puede leer, que sepas que aún borracho podría leer. Tienes razón, pero me vas a arremeter otra vez pues pensé, 'pero qué libro estará leyendo', yendo mi mente hacia alguna morralla comercial. A ver, Sofía, tú crees que un libro de ésos que tú piensas merecería estar tirado en la calle, son libros señoritos ésos. ¡Stevenson! 'El diablo de la botella y otros cuentos! Sofía, Sofía, mira más y piensa menos. Ya en casa recordé esa hermosa película de Michelangelo Antonioni titulada 'Blow up' donde su protagonista Thomas, fotógrafo profesional, descubre un asesinato tras revelar y ampliar unas fotos que había tirado en un parque londinense. Pero ya dije que el diablo andaba en esta secuencia del hombre leyendo. La película de Antonioni está basada en un magistral cuento de Julio Cortázar llamado 'Las babas del diablo'. ¿Lo veis, el diablo? La cámara de fotos, amig@s, se comporta a veces como un microscopio de precisión para analizar cada detalle, cada letra escrita, cada movimiento imperceptible que tú ni sabías que estaba ahí. Vista así, cada foto es como si entrase en un laboratorio de biología donde cada gránulo digital es un ser vivo.

Reconozco que esta fotografía ha sido para mí como un regalo con algo pendiente: no me conformaré con la foto y cuando pueda y no distraiga la nueva lectura del hombre iré a hablar con él. La 'almohada' sobre la que estaba recostado no era una almohada normal. Pero sobre eso no quiero ni pensar.

Os dejo como regalo este cuento de Cortázar de imprescindible lectura, más si quien lo lee es amante de la fotografía:
http://www.juliocortazar.com.ar/cuentos/babas.htm

Y otro regalo imprescindible es el cuento de Stevenson cuyo enlace también dejo:
http://es.wikisource.org/wiki/El_diablo_de_la_botella

Mejor leerlo en papel, por lo de la calma, la vista.
P.D. Yo haría lo que el contramaestre del cuento de Stevenson, no vendería ya la botella.

domingo, 4 de enero de 2009

Decisivo





Volvemos a la fruta, pero esta vez sin el original. De tenerlo lo hubiera colocado en punto, sobre las doce horarias. ¿No abastecemos nuestros deseos a partir de las doce de la noche del último día del año? Aquí, la fotografía, no ha dejado de ser un mero medio de presentar una pera totalmente desfigurada a base de perder su agua. No entrego una secuencia, aunque haya ordenado las tres fotos en sentido horario. Donde quiero incidir es en el arte como azar decisivo. Vista así la pera, ¿quién no piensa que se trata de cuero repujado? La foto es este caso hace de lata de conserva de lo que una imagen puede evocar. El contenido ya desapareció.

viernes, 2 de enero de 2009

Helicoidal




Fin de año y año nuevo, o año reiterado, dan para muchas secuencias. Una que no falla es la del emplead@ municipal barriendo parte de lo que somos.
Iba a hacer un soneto al confeti, pero dejémoslo sólo en el primer cuarteto y en el primer verso del último terceto. Vaga estoy y no continúo no por no querer sino por haber dado por resuelto mi pensar. Ánimo, y que otros sigan.

CONFETI

Confeti, ya del año eres ausencia
y acabas yendo, fiel, a la basura.
Helicoidal, lógica es tu premura
de bajar y ser sencilla secuencia.

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Como leve es tu paso por el aire
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jueves, 1 de enero de 2009

Opciones



La única opción del tiempo es no parar y de ahí su jugo. Y su juego. Acabadas ya las uvas y sus delirios nos queda la razonable espera. Y llegará. Sabemos que la tierra siempre derrama su fruto, cultivado o no. Será el calor quién nos derive hacia un bocado pacífico, hacia esa sandía balompédica. Saldremos a demorarnos entre el agua cuando la sombra sea el aguante del sol. Será de agradecer cualquier brisa que desmonte su tenderete para avanzar. Y el sol será fuego preciso a mediodía. Llegará. Mientras, agradeceremos la lluvia y el gesticular constante de los ríos.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Merma





Somos agua evaporada. Tres de octubre, veintiséis de noviembre, veintiséis de diciembre. Son las fechas de las fotografías. Han mermado y éso es lo que me interesaba, la merma, no como metáfora nuestra, que seríamos más dulces siendo pasas con el paso del tiempo, sino como realidad estética. Ya casi apenas noto aquélla, el racimo se ha ido quedando con sus azúcares, su piel y su hueso.

Menos de dos meses llevo yo con vosotros, compañer@s. No creo en el corte del tiempo y sí en el nuevo ciclo de la Tierra con respecto al Sol lo cual no me priva el invitaros a que cojáis unas cuantas, hay de sobra, más o menos dulces. Comerlas ya si os gustan. Agradecida, os espero sin apenas merma.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Confianza



Cuando andas por el campo y se te posa un pájaro no puedes dudar. Porque se te posa para ti y, si no es así, eres tú quien te debes posar para detener ese vuelo el mayor tiempo posible. Ésa es una máxima ornitológica, o al menos así yo lo pienso. Esta alondra fue muy oportuna por darme diez segundos y doce metros de confianza. Ella eligió el decorado. Entre unas pajitas tronchadas y sobre una roca llena de líquenes. Y la pose, dándome la espalda pero sin perderme de vista. Al ver la foto pienso que soy una afortunada por tener a una alondra más en una composición genuina: las pajitas la enmarcan a propósito con sus triángulos, son penachos naturales de hierbas secas. Y averiguo también en mí que esforzar el vuelo es una manera de detenerse. Gracias por tu reposo, alondra.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Alabanza




Donde hubo fuego ahora hay una construcción que mide la distancia de todo el humo comprimido. Chimenea, nido y pararrayos. El fuego ya no vive, el vuelo se alza.
¿Cuándo calcula un ave que el humo cesa y que la base es suya? Vida, como tapón de fuego. ¡Genial!, alabo este encuentro saturado de altura y lo fotografío. Siento arquitectura, siento la tormenta desviada. Queda la foto como un aporte mínimo; la grandeza sería estar frente a esa chimenea, atizar a los ojos y revolver los significados.