domingo, 21 de diciembre de 2008

Tránsito





¿Damos por finalizado el otoño? Aun hay algunos chopos persistentes en retener a sus hojas. No es el caso de los ejemplares que presento. En ocre, el arce y, nevados, los pinos. Dará tiempo para unos sugerentes chopos. Astronómicamente hoy ya es invierno. No importa, cuentan las sensaciones. Y es que este año ha sido pródigo en colores y de ello nos hemos aprovechado quienes nos gusta mirar. La foto ya es una cuestión de vagabundos de la cámara. Desde un parque natural a un árbol cercano a tu casa encuentras color. Raudales de color. Esa sensación de no oprimir a ninguna imagen es la que me gusta, ya te hablará el momento. Como el del momento nevado de hace unas semanas en el puerto de Navacerrada. Último momento de la tarde, sin parar el coche, desde el arcén.

Mi agradecimiento a tod@s los que se han acercado a este terreno.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Envidia





Siento envidia por ese árbol. Cada año es el primero en mostrarse así, con ese amarillo veloz, como a mí me gusta llamarlo. Amarillo que arranca de verde y concluye en ocres. Se acaba el otoño y ya estamos llenos de nieve. Y yo he querido traer aquí a mi árbol como estaba a principios de octubre. Lo traigo con un poema ceñido.

Poema ceñido a un árbol

Afluente sabio, no impostor, alcanzas
un periodo tan dichoso, tan mimbre,
envergadura y caudal de tu timbre,
que ojos, de ese amarillo, gozan lanzas.

Parada, te miro y te me avalanzas
como fuego que tú eres, todo lumbre
en color acechante, todo urdimbre,
escogiendo de ti todas las danzas.

Es un pulso a la luz, un hondo riego
dispuesto a voltear toda afonía,
síntoma claro de pasar por ciego.

Sé amplio, duradero, pura anarquía,
a todas voces, procura sosiego,
nada prives al color, amnistía.

martes, 16 de diciembre de 2008

Intrusa





Calle Jerez, esquina Paseo de la Habana, Madrid. Ese día es de los que cojo una calle de Madrid y ando. Dice Alberto García Alix que el alma de la fotografía es el encuentro. Yo añadiría que el alma de otras muchas cosas también es el encuentro. Y es que, cuando llegué a la esquina de esa calle pequeña, se acababa de poner el semáforo en rojo. Y un señor salió a pedir. Una cara que no parecía de aquí, española. Y lo que capté fotográficamente fue algo atropellado: el señor pidiendo, un autobús escolar, unos niños sonrientes, y una solicitud. El encuentro me pareció inédito porque el hombre se entretuvo con los niños que lo debían conocer ya de otras veces, por el aspecto tan familiar de la sonrisa. Cuando el semáforo se puso verde, recibí una solicitud callada: 'no, por favor'. Sólo bastó el gesto y continué el camino. Ante esas fotos me veo como una intrusa pero detecto un alma de sinceridad: el encuentro entre el señor y los niños.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Altruista



Recibí esta mañana a la niebla en forma de poema.

NIEBLA

Miro del allá, desde mi ventana,
ese encuentro extinguido donde el fondo
que al claro sol se muestra verde orondo
y ahora diría casi de gris pana.

La ven los ojos ceñida y temprana
con un silencio siempre de trasfondo.
Palpándola sentimos todo mondo,
sereno: la callada caravana

de esos árboles de hojas desprovista.
Alrededor, aunque avance, se aplaca.
Ocultar es su aliento más altruista

pues en todo apenas surge una arista.
Quisieran mis ojos hacerla flaca:
escalar toda la niebla mi vista.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Excluida



Llego a esta chimenea como único bastión de unas ruinas. Una atalaya perfecta de silencio. Para mí, esta fotografía es reposo. Cuando ya el fuego queda excluido, muerte y tiempo equivalen. Pero siempre hay vida a lo lejos, formas interpuestas.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Simbiosis




Este ejemplar de delfín está en la playa de Cedeira, en Porto do Son, La Coruña. Es hermoso y diríamos que está varado y con buena vida. Ha sabido estar en perfecta simbiosis con el mar y con su roca. A veces se sumerge y los trechos que nada son escasísimos. En este tipo de fotos lo más importante es la originalidad del objeto o la situación. Y que esté la marea baja si no queremos quedarnos solo con el lomo del animal. Pero a través de mi delfín me he planteado la simbiosis entre la persona que mira y la cámara fotográfica. ¿Qué grado de dependencia tienen? ¿Quién es el que hace la foto realmente? ¿Es el mar el que ha hecho al delfín o es el delfín quién ha propuesto un mar tan adelantado hacia él?
Fue generoso al estar tan calmado.

martes, 9 de diciembre de 2008

Entramar/1






Volvemos a los cuatro elementos. Tomo en este caso tierra y aire para acercarme a unas construcciones que los pastores hicieron hace muchos años. Llevan el nombre de cubillos. Los que aquí expongo pertenecen al término municipal de Vara del Rey, Cuenca. Si ya dejé caer la idea de acústica en una fotografía, ahora precipito la idea de silencio. Cuando se tiene algo que fotografiar y ese algo permanece inalterable y encima te provoca una sumisión lo primero que haces es rodearlo, verlo, sentirlo, reflexionar. Después vendrá la foto, desde el ángulo que quieras y como quieras: qué esfuerzo llevó levantar a piedra seca, qué día a día soportarían los pastores, qué hablarían, cómo entretendrían sus momentos. Elogio y respeto me transmiten estos cubillos que ahora ya no hacen sino preceder a gigantes de aire.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Indiferencia




Sales como muchos días a la calle. Esa mesa estaba llena de gente bebiendo. No llevaba la cámara en ese momento. Tuve que volver a casa a por ella. Cuando volví quedaban dos. Cuando observo situaciones de calle necesito algo de camuflaje, lo más cerca posible del hecho. No quiero que modifiquen la conducta ante mi presencia, de lo contrario, la imagen ya entraría modificada y, para mí, no tendría valor alguno. O sea, que no la haría. Y desde la valla que se aprecia tiré la primera foto desenfocando a los bebedores. Cuando iba a tirar la segunda, apareció ese niño con su camiseta de spiderman y se acercó junto a la mesa. Grito de terror de la madre: 'No vayas para allá, Jorge'. El niño ya estaba 'allá' y no hubo ninguna alteración. Miraba al suelo y, los bebedores, no miraban. Se marchó Jorge, ellos siguieron evocándome al cuadro del Bebedor de Cézanne.



Y así terminé: entre unos matorrales frente al único que quedaba tras quince minutos.
Martini Bianco.

martes, 2 de diciembre de 2008

Ascuas





También pasaba por aquí. Cosas que tienen las carreteras, que una circula y no puede dejar la cámara de lado. Son tierras de olivar, tierras que se van oscureciendo conforme se realzan las brasas. ¿Por qué nos magnetizan tanto las puestas de sol? ¿El color? ¿Las formas? ¿El instante que las acompaña? Al final todo oscurece. Hay momentos en los que al diafragma de nuestro ojo le debemos exigir una larga apertura: el ligerísimo cambio de lo que acontece.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Algazara



Hablemos de oportunidad: prefiero nubes a banderas. Hablemos de lo que pudieron tener de oportuno estas nubes: presagio de frío, exactísima definición. Quizás. Y lo más cierto es que, en ese momento, yo circulaba por allí bajo un entramado de amanecer y emoción. Y éso jamás debe despreciarse en fotografía, cuanto más de la memoria.

Para antes de captar: ¿Qué apreciar como imagen? ¿De qué prescindir? ¿Existe el 'verso' visual para fotografiarlo o lo creamos nosotros? Preguntas.