lunes, 8 de febrero de 2010

IFAM



Si yo dijese adiós, sé
que un sistema paulatino de señales
me rescataría, pero no al gesto
inicial donde contuve
a partes iguales emoción y ritmo,
tampoco a un gesto adulterado
de función reconciliadora, por si hubo
equívocos considerados bajo la voz
de alguien o, simplemente por mí misma,
y sí al gesto de estar configurada
al recuerdo y que, al rastrearlo,
alzar una sóla figura, cosa o persona,
fuese la mansedumbre de la voz
la que se alzase
sin la discapacidad clara del rencor.





(La posibilidad de escuchar música así, de gratis, tenía que tener un precio un día. Soportad el Red Bull, al menos os dará alas frente a las cadenas.)


Maria II

Camané
Composição: Antero de Quental


Nova luz, que me rasga dentro d´alma,
Dum desejo melhor me veste a vida...
Outra fada celeste agora leva
Minha débil ventura adormecida.

Não sei que novos horizontes vejo...
Que pura e grande luz inunda a esfera...
Quem, nuvens deste inverno, nesse espaço,
Em flores vos mudou de primavera?!

Se as noites nos enviam mais segredos,
Ao sacudir seus vaporosos mantos,
Se desprendem do seio mais suspiros...
É que dizem teu nome nos seus cantos.

Nem eu sei se houve amor até este dia...
Nem eu sei se dormi até esta hora...
Mas, quando me roçou o teu vestido,
Abri o meu olhar - acordo agora!

30 comentarios:

Inés González dijo...

Me has leído la mente, concentrada estaba yo en el magnífico poema, cuándo la impronta de la propaganda me sacó de foco, fue un carpetazo, me dolieron hasta las cadenas...

Ñoco Le Bolo dijo...


Una buena serie.
Sobre música gratis:
Mixpod
Radioblog

Saludos

CristalRasgado & LaMiradaAusente
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Tempero dijo...

Querida Sofía, alguien, cualquiera de nosotros, puede verse inmerso en un adiós, sea incluso hasta el de la propia vida, el definitivo para una persona. Motiva que el poema reviente en su final por el claro deseo de una voz limpia y descongestionada. Lo que yo no echaría nunca es un candado, ni óxido ni nada definitivo.

Amando Carabias María dijo...

Efectivamente el rencor es una discapacidad, y las cadenas una tortura...
Además, estas nubes del invierno traerán las flores de la primavera.
----
PD Como el lobo se aprenda lo del toro rojo, ya verás la abue y la cría con sombrero colorao...

alicia dijo...

me quedo con esa frase certera del rencor como discapacidad, con la imagen herrumbrosa del candado (no hay cadena que cien años dure, no puede haberla si todos estamos de paso) y con el compás de esa guitarra portuguesa que ha inundado el cuarto de olor a fado y vinho verde.

JosepMª dijo...

El adiós
siempre llega.
Alguno demasiado pronto.
Alguno demasiado tarde.
Sin equívocos.

Desencadenar...

Como un bocanada de aire,
aspiro:
_la mansedumbre de la voz
la que se alzase
sin la discapacidad clara del rencor_

También me alivia el fado.

El peletero dijo...

Olvídate del rencor y alza tu gesto como señal del mejor de tus recuerdos.

Y si puedes, disminuye las frases derivadas, conseguirás explicarte mejor diciendo lo mismo. Unos usamos metáforas, y otros se pierden en desvíos de caminos para querer llegar al mismo sitio.

Perdón.

Shandy dijo...

Manchega, tener que decir adios, dejar de querer o no responder a las expectativas de alguien puede generar tristeza y dolor. Pero el rencor es palabra rastrera, de tan mal sonido como significado. Veneno para quien se lo inyecte. La mejor memoria es la selectiva, la que sabe acoger lo positivo.
Sempre "azas" (alas) mellor que cadenas.

Bicos

ybris dijo...

Es que pocos adioses son definitivos.
Lo único inexorable es la publicidad.

Besos.

Ventana indiscreta dijo...

Inés gonzález:

Tener varios paisajes, como nuestro querido Claudio:

(De 'Sin adiós')

Cuando el amor y el mar
son una sola marejada, sin que el viento nordeste
pueda romper este recogimiento,
esta semilla sobrecogedora,
esta tierra, este agua
aquí, en el puerto,
donde ya no hay adiós, sino ancla pura.

Besos.

Ventana indiscreta dijo...

Algial:

¿Sequimos haciendo de la herrumbre una bella poesía?

Pecios De Sombra de José Hierro



Hablaban con bocas de sombra,
susurraban sucesos mágicos,
historias de herrumbre y de musgo
(no sabían que estaban muertos,
y yo no quería apenarlos).
Fui reconstruyendo sonidos
que en el sueño significaban
para interpretarlos despierto
y atribuirlos a unos labios.

(Quería conocer el nombre
de quienes me hablaban en sueños:
la rosa no olería igual
si su nombre no fuese rosa.)
Rescaté, lúcido y sonámbulo,
los vestigios que la marea
llevó a mi playa de despierto;
con ellos construiría un puente
desde el soñar hasta el velar:
así tendrían consistencia
las palabras impronunciables
que yo escuché cuando dormía,
fantasmal materia de sueño.

De “Cuaderno de Nueva York” 1998

Ventana indiscreta dijo...

Manuel

Parte de este 'Adiós a Pedro Salinas' te dejo como parte de ese árbol que te enmarca:

Amar amar y siempre amar
haber amado haber de amar
.
.
.
El cielo se aceituna
Salinas cuando te acuna

¿No habéis visto en flor el olivo?
Sí no sí no azar del subjuntivo

¿Nunca visteis el otoño del ciervo
no habéis sabido deshojar un verbo?

Ventana indiscreta dijo...

Te dejo a ti, Amando un poco de 'Temblor de silencio' de Diego Jesús Jiménez:

Ves regresar el tiempo, lamer
como un reptil cansado con su cuerpo los muros
donde el escudo de armas, todavía con savia,
envejece en su gloria. Las ruinas tienen algo
de distancia que arde, un resplandor de luces desterradas.

Cruzan, las figuras sin sombra de la Historia, la tarde; y ves crecer las flores
que nacen siempre en las edades muertas.

Besos.

Ventana indiscreta dijo...

Tu Yerba y tú, Alicia tampoco os merecéis un adiós:

Nunca sé por qué siento
compañero a mi cuerpo, que es augurio y refugio.
Y ahora, frente al mar,
qué urdimbre la del trigo,
la del oleaje,
qué hilatura, qué plena cosecha
encajan, sueldan, curvan
mi amor.

Ventana indiscreta dijo...

Josep María:

¿Aceptas un descenso más a la mansedumbre desde la 'Tossa de l'Alcina -sin o mirando a Vandellós?

Descenso a la mansedumbre (Antonio Colinas)

¡Cómo revela el mar la mansedumbre!
Aquí en la playa, donde están los límites
verdaderos del ser
-los de la tierra, el mar, el cielo-,
todo és infinito.
Mansa es el agua y mansas son las rocas,
y hasta la noche que desciende es mansa.

¿Qué nos queda teniéndolo ya todo,
sino abatirnos y besar la luz,
o en ella deshacer nuestra palabra,
que debiera también
ser sólo mansa como el aire leve?
Nos cuesta demasiado a los humanos
ir fundiendo los labios y los ojos
en la luz de la tarde,
ir arrancando la raíz del mal.

Todo es manso en el mundo,
mas la vida en nosotros habrá de ser combate
hasta que la palabra recupere
fogosa mansedumbre.
A veces, con los ojos
húmedos de, mirar tanta belleza,
el cerebro también se torna manso.
Entonces, todo es sacro en su unidad,
uno con todo es la palabra mansa.

Y si el cuerpo osara levantar
su vuelo más allá, más allá todavía,
si los labios callasen para ser
ocaso en el ocaso,
si oyésemos rendidos el silencio,
el mundo sería al fin hoguera de lo manso.

Ventana indiscreta dijo...

Peletero:

Aún no tengo instalado el rencor aunque, de un modo derivado, piense en él. Lo suyo sería no hacer derivadas sino integrales de las derivadas para volver a las mismas frases.

Por supuesto no admito el perdón porque en este caso no procede pedirlo y, aún así, te dejo estos 'Escombros de luz'

En el coro las sombras
iluminan los cuerpos de desnudas novicias
carbonizados por los siglos, la lujuria tallada en la erección del sexo
con la que el confesor escucha, complacido, el triunfo de la carne.
Imágenes, todas ellas, que excitan
la piedad en los fieles y el temor al infierno. Erizadas maderas
por ángeles caídos y fantásticas bestias. Lo mismo que el gran falo
advierte del castigo convertido en serpiente, labrado sobre el pubis un racimo de víboras indica la impureza de una joven doncella
cuyo rostro termina en un pico de ave. Victoriosos demonios ofrecen
el abrasado aroma del deseo a la noche.

O te invito sin mosquetones a 'Por escala nocturna' de A. Colinas:

Todavía no sé si asciendo por tus muslos,
si ya estoy suspendido en una nube de oro
o si es tu cuerpo una catarate
que me arrastra hacia arriba,
a la remota cima del placer,
a ese no-ser que puede parecerse a la muerte.

Ventana indiscreta dijo...

Shandy:

Las alas, Shandy.
'Sé que no es posible, pero tenderse con los con los ojos es simular la silenciosa simetría de las alas.', alguien dijo éso una vez. Creo en ello.
Y creo en que el viento también vuela:

Un viento

Dejad que el viento me traspase el cuerpo
y lo ilumine. Viento sur, salino,
muy soleado y muy recién lavado
de intimidad y redención, y de
impaciencia. Entra, entra en mi lumbre,
ábreme ese camino
nunca sabido: el de la claridad.
Suena con sed de espacio,
viento de junio, tan intenso y libre
que la respiración, que ahora es deseo
me salve. Ven
conocimiento mío, a través de
tanta materia deslumbrada por tu honda
gracia.
Cuán a fondo me asaltas y me enseñas
a vivir, a olvidar,
tú, con tu clara música.
Y cómo alzas mi vida
muy silenciosamente
muy de mañana y amorosamente
con esa puerta luminosa y cierta
que se me abre serena
porque contigo no me importa nunca
que algo me nuble el alma.


Bicos

Ventana indiscreta dijo...

Ybris,

Yo también te dejo este endecasílabo añadido a otros dos de un adiós:

El alba sigue, sí, pero distinto.

Besos.

manolotel dijo...

Cuando no hay doblez no puede haber malos entendidos ni rencores ni es necesario convocar reconciliaciones.

La palabra adiós ya de por sí es puntiaguda pero suena dolorosamente cercana en esos bellos versos que despliegan sus alas al aire, al recuerdo y a la complicidad.

Seguramente el adiós es más dulce si se hace acompañada, o acompañado y no se le tiene miedo al futuro.

Un beso enorme, querida amiga.

El peletero dijo...

No, no procede.

Gracias por tus regalos.

Amando Carabias María dijo...

Acojo el regalo que me haces con agradecimiento. Ojalá un día mis versos se acerquen a los de Diego Jesús Jiménez. Poder escribir un día, algo similar al final que me entregas:
Cruzan, las figuras sin sombra de la Historia, la tarde; y ves crecer las flores
que nacen siempre en las edades muertas.

Merce dijo...

Vengo con una idea inicial para comentar, luego os voy leyendo a todos y os aseguro que cuando llego al final para poner mi comentario ya no tengo ni idea de lo que queria decir, me hundo en vuestros comentarios (porque me gusta) y llego con infinitas sensaciones a escribir en esta ventana jajaja claro, todas entremezcladas y revueltas, como una ensalada, pero eso si, las disfruto.

Bicos generalizados hala!!!

Por cierto, respecto a la publicidad, yo es que odio que me impongan asi las cosas... resistiré todo cuanto pueda :)

JosepMª dijo...

Te lo agradezco
y acepto.

Ventana indiscreta dijo...

Manolotel:
la tigre de Bengala también tiene el rabo puntiagudo, está alegre. ¿A que la palabra estival lleva un alfanje sin afilar?

ESTIVAL (RUBÉN DARÍO)

I

La tigre de Bengala
con su lustrosa piel manchada a trechos,
está alegre y gentil, está de gala.
Salta de los repechos
de un ribazo, al tupido
carrizal de un bambú; luego a la roca
que se yergue a la entrada de su gruta.
Allí lanza un rugido,
se agita como loca
y eriza de placer su piel hirsuta.

La fiera virgen ama.
Es el mes del ardor. Parece el suelo
rescoldo; y en el cielo
el sol inmensa llama.
Por el ramaje oscuro
salta huyendo el kanguro.
El boa se infla, duerme, se calienta
a la tórrida lumbre;
el pájaro se sienta
a reposar sobre la verde cumbre.

Siéntense vahos de horno:
y la selva indiana
en alas del bochorno,
lanza, bajo el sereno
cielo, un soplo de sí. La tigre ufana
respira a pulmón lleno,
y al verse hermosa, altiva, soberana,
le late el corazón, se le hincha el seno.

Contempla su gran zarpa, en ella la uña
de marfil; luego toca,
el filo de una roca,
y prueba y lo rasguña.
Mírase luego el flanco
que azota con el rabo puntiagudo
de color negro y blanco,
y móvil y felpudo;
luego el vientre. En seguida
abre las anchas fauces, altanera
como reina que exige vasallaje;
después husmea, busca, va. La fiera
exhala algo a manera
de un suspiro salvaje.
Un rugido callado
escuchó. Con presteza
volvió la vista de uno a otro lado.
Y chispeó su ojo verde y dilatado
cuando miró de un tigre la cabeza
surgir sobre la cima de un collado.
El tigre se acercaba.
Era muy bello.
Gigantesca la talla, el pelo fino,
apretado el ijar, robusto el cuello,
era un don Juan felino
en el bosque. Anda a trancos
callados; ve a la tigre inquieta, sola,
y le muestra los blancos
dientes; y luego arbola
con donaire la cola.
Al caminar se vía
su cuerpo ondear, con garbo y bizarría.
Se miraban los músculos hinchados
debajo de la piel. Y se diría
ser aquella alimaña
un rudo gladiador de la montaña.
Los pelos erizados
del labio relamía. Cuando andaba,
con su peso chafaba
la yerba verde y muelle,
y el ruido de su aliento semejaba
el resollar de un fuelle.
Él es, él es el rey. Cetro de oro
no, sino la ancha garra,
que se hinca recia en el testuz del toro
y las carnes desgarra.
La negra águila enorme, de pupilas
de fuego y corvo pico relumbrante,
tiene a Aquilón: las hondas y tranquilas
aguas, el gran caimán; el elefante,
la cañada y la estepa;
la víbora, los juncos por do trepa;
y su caliente nido,
del árbol suspendido,
el ave dulce y tierna
que ama la primer luz.
Él la caverna.
No envidia al león la crin, ni al potro rudo
el casco, ni al membrudo
hipopótamo el lomo corpulento,
quien bajo los ramajes de copudo
baobab, ruge al viento.

Así va el orgulloso, llega, halaga;
corresponde la tigre que le espera,
y con caricias las caricias paga,
en su salvaje ardor, la carnicera.

Después, el misterioso
tacto, las impulsivas
fuerzas que arrastran con poder pasmoso;
y, ¡oh gran Pan! el idilio monstruoso
bajo las vastas selvas primitivas.
No el de las musas de las blandas horas
suaves, expresivas,
en las rientes auroras
y las azules noches pensativas;
sino el que todo enciende, anima, exalta,
polen, savia, calor, nervio, corteza,
y en torrentes de vida brota y salta
del seno de la gran Naturaleza.

Ventana indiscreta dijo...

Manolotel: continuación:

nada de doblez hay en los animales, menos en unos tigres amorosos. El hombre, ya ves, siempre procurando el adiós de los animales. Y al final, él, el tigre, ¿cómo no hcer del rencor un sueño?

Besos y gracias por tus provincias andaluzas. Y de chuchurría nada, ánimo fluctuante. Te dejo con el resto del poema.


II

El príncipe de Gales va de caza
por bosques y por cerros,
con su gran servidumbre y con sus perros
de la más fina raza.

Acallando el tropel de los vasallos,
deteniendo traíllas y caballos,
con la mirada inquieta,
contempla a los dos tigres, de la gruta
a la entrada. Requiere la escopeta,
y avanza, y no se inmuta.

Las fieras se acarician. No han oído
tropel de cazadores.
A esos terribles seres,
embriagados de amores,
con cadenas de flores
se les hubiera uncido
a la nevada concha de Citeres
o al carro de Cupido.

El príncipe atrevido,
adelanta, se acerca, ya se para;
ya apunta y cierra un ojo; ya dispara;
ya del arma el estruendo
por el espeso bosque ha resonado.
El tigre sale huyendo,
y la hembra queda, el vientre desgarrado.
¡Oh, va a morir!... Pero antes, débil, yerta,
chorreando sangre por la herida abierta,
con ojo dolorido
miró a aquel cazador, lanzó un gemido
como un ¡ay! de mujer... y cayó muerta.

III

Aquel macho que huyó, bravo y zahareño
a los rayos ardientes
del sol, en su cubil después dormía.
Entonces tuvo un sueño:
que enterraba las garras y los dientes
en vientres sonrosados
y pechos de mujer; y que engullía
por postres delicados
de comidas y cenas,
como tigre goloso entre golosos,
unas cuantas docenas
de niño tiernos, rubios y sabrosos.

Ventana indiscreta dijo...

Peletero:

Milord

Ventana indiscreta dijo...

Amando:

Diego Jesús Jiménez, al final de su 'Itinerario para náufragos' dice en su

III

Y le llamas poema
al placer de la mente de obtener de las cosas
un lenguaje preciso que destruya,
con el fermento de sus signos, las leyes
que edifica la muerte.
Mas al dar forma a tu espíritu, le ofreces
una mayor zozobra a tu existencia.
Y le llamas poema
a cuanto, sin pasión, representa el deseo
sobre los límites de la incertidumbre.


y

IV

Entornar la mirada
hasta ver lo impensable, es crear.

Ventana indiscreta dijo...

Merce, maja, a ti te dejo este adiós de mares y playas, que sé que te gustan. Con música incluida:

Escucha el 'Adeus'

ADEUS

Na branca sorrisa dunha onda,
camiña o adeus de escuma
que calquera día che dixen eu...

Olla cos teus ollos cansos
tódalas praias dese meridiano
onde quizais foi vagar paseniñamente.

Eu sei que terás de atopalo
no balbordo do mar
ou entre as sombras das lanchas na area.

Tamén poida ser que nalgunha cuncha esquecida
ou no ronsel inborrable da túa ausencia.

Eu sei que terás de atopalo.

Ventana indiscreta dijo...

Josep María:

Y también espero que aceptes este poema de Marc Granell:

Quant de temps ha passat, no ho recorde.

De tant en tant
aquella veu tan dolça
ens fa saber-nos perfectes i feliços.


Cuánto tiempo ha pasado, no lo recuerdo.

De vez en cuando
aquella voz tan dulce
nos hace sabernos perfectos y felices.

Ventana indiscreta dijo...

Merce:

Adeus, de Miro Casabella