domingo, 1 de marzo de 2009

Irrefutables





El reloj de arena (El hacedor) Jorge Luis Borges

(Extracto)

Por el ápice abierto el cono inverso
deja caer la cautelosa arena,
oro gradual que se desprende y llena
el cóncavo cristal de su universo.

Hay un agrado en observar la arcana
arena que resbala y que declina
y, a punto de caer, se arremolina
con una prisa que es del todo humana.

La arena de los ciclos es la misma
e infinita es la historia de la arena;
así, bajo tus dichas o tu pena,
la invulnerable eternidad se abisma.

No se detiene nunca la caída.
Yo me desangro, no el cristal. El rito
de decantar la arena es infinito
y con la arena se nos va la vida.


Alguien va a pensar en una duna, correcto. Pero alguien va a pensar en que se ha detenido el tiempo cerca del océano atlántico, en Corrubedo, cierto también. Pero la certeza que cobra más peso es la del viento y la del paso del tiempo como irrefutables. La vida se nos apetece sinuosa, alta y fértil y eso no es una deuda, es un hacer. Como la duna, que se apetece alta y sinuosa, y siempre espera.

13 comentarios:

Araceli dijo...

Bellísima evocación del paso del tiempo, como un particular reloj de arena, la espada damocliana del
tempus fugit.
El lugar y la fotos... irrefutables, como el tiempo.

JosepMª dijo...

Qué mejor que un puñado de arena para confeccionar un reloj...

Hace (muchos) años, escribí un nombre en la arena, a la orilla izquierda del Ebro.

José de Braña dijo...

Las dunas siempre avanzan igual que los granitos de arena en el reloj de tiempo.
Un abrazo, hermosa.

Ventana indiscreta dijo...

Araceli:

Tiempo somos y en el tiempo nos hemos de ir.
Fuga generosa, gesto audaz del reposo.

Besos.

Ventana indiscreta dijo...

JosepMª:

De ese nombre, ¿podríamos saber alguna pista? ¿había playas fluviales junto a tu pueblo?

Ahora sé que hay una duna alta cercana a tu pueblo, como un reloj de arena, por su extrangulamiento, junto a un precioso recodo del Ebro: se llama Chimenea y está en Ascó.

Besos sin contaminar.

Ventana indiscreta dijo...

José de Braña:

Hermoso, tu jamás te sientas granito, sé leve, ligero.

Besos.

Merce dijo...

Pues, hace ya casi como 20 años he contado algunos minutos de arena en esta duna cuando la conocí.

Todavía se podía caminar por ella y te digo que es larga, muy larga, sensación desértica, y divertidos los revolcones en ella, muy divertidos. En aquella época la avidez y la ambición de los constructores aún no había descubierto el filón de oro que allí tenía. Bañeras repletas... en un ir y venir continuo. Hasta que un buen día la cercaron para frenar la sangría y de paso se evitasen los consabidos intentos de escalada a la duna con todoterrenos. Poco a poco el deterioro humano hizo que se construyera un paseo de madera sobre toda la duna, así la conocieron mis hijas, fijate, en poco tiempo ya ellas no pudieron disfrutar de la duna en estado salvaje.

Ahora, creo, te lo cuento de oidas, me comentaron que ya está prohibido subir a ella ni siquiera por el paseo de madera, y pensar que yo he disfrutado de su ventosa playa, tuve esa suerte. Es imparable el reloj del deterioro.

Gracias por este recuerdo Sofia. De Corrubedo lo mas bonito, y lo unico que antes era, su pueblo, su duna y su faro. Ahora ya es extrema y agobiante la nueva construccion. A pesar de ello, no hay año que no venga a su puerto a dar un paseo y respirar su aire.

Supongo que habrás ido a ver el Dolmen de Axeitos :)

Moitos biquiños

XuanRata dijo...

Tengo una foto de la duna de Corrubedo colgada en la pared, justo encima del ordenador. En ella mi mujer desciende por la duna llevando a mi hijo en su interior. Es mediodía pero su vientre abombado tiene un fulgor propio. Nueve años han pasado grano a grano por el gaznate del reloj, pero cada vez que acaricio su vientre sigo pisando aquella misma duna.

XuanRata dijo...

Por cierto, la tercera foto es de un minimalismo estremecedor. Fantástica.

Ventana indiscreta dijo...

Merce:

Sí, la avidez, el control ya de todo, las posibilidades de que todos nos podamos acercar a las cosas, la inmediatez de todo. Imagino que la infancia es o fue de lo más fértil por una cosa relevante: ignorar el paso del tiempo.

No vi ese dolmen. Lo siento. Si vuelvo lo haré.

Moitos.

Ventana indiscreta dijo...

XuanRata:

Sentir la piel de un embarazo y tener la duna, que no deja de ser un embarazo de arena, como referencia metafórica es halagador.

Magnífico sentimiento el tuyo.

Besos acechantes.

jg riobò dijo...

Arena como mapa de nuestro interior, dibujos de la experiencia.

Ventana indiscreta dijo...

jg riobò:

Los primeros carriles de nuestro mapa son de arena, en efecto y, ay de aquel/lla que no los sean.

Besos acechantes.