lunes, 2 de enero de 2012

Opciones



Han pasado algo más de tres años desde estas OPCIONES. Y ya veis, el tiempo no ha parado. Somos tres años más y las sandías siguen existiendo, aunque sean rayadas y sin pepitas. Yo, como dicen en mi tierra, las prefiero de secano. Y también las prefiero con pepitas para escupirlas a la tierra, por si germinan. Con el mismo texto de entonces os dejo, con la misma mujer fotografiada (de perfil ahora y sin el rosa). El cajón sobre el que se sentaba no sé si será en mismo.


La única opción del tiempo es no parar y de ahí su jugo. Y su juego. Acabadas ya las uvas y sus delirios nos queda la razonable espera. Y llegará. Sabemos que la tierra siempre derrama su fruto, cultivado o no. Será el calor quién nos derive hacia un bocado pacífico, hacia esa sandía balompédica. Saldremos a demorarnos entre el agua cuando la sombra sea el aguante del sol. Será de agradecer cualquier brisa que desmonte su tenderete para avanzar. Y el sol será fuego preciso a mediodía. Llegará. Mientras, agradeceremos la lluvia y el gesticular constante de los ríos.


La fiesta de Cora de Jorge Pardo de su disco Vientos flamencos


Dulce melonar, dulce melonar,
yo vendo melones dulces y sandías colorás,
lo bueno es que no te gusten
y así damos para más.

10 comentarios:

Shandy dijo...

¿Quién puede resistirse a los vientos del saxo de jorge Pardo? Es como un encantador de sepientes en este tema. Me convierto en Trasgo flamenco, se me ondulan hasta los cuernos, y a los melones y sandías le salen vuelos y volantes.
Han pasado muchos plenilunios y lunicornios y seguimos y seguiremos ondulando y "ouleando".
Auuuuu.... por mil y una lunas...

Tomás Rivero dijo...

Sofía, a ciertas alturas, o harturas, tres años pueden ser veinte. Así que te dejo con la letra de esta canción de Raimon:

Han pasado veinte años de tiempo vivido
a contrapelo y de rebote.
Han pasado veinte años,
marginales y marginados
del concierto del mundo.
Constantemente devaluados,
armonizados, televisados.

Y son veinte años de miedos y de silencios,
veinte años pasados.
Y son veinte años de intentos de sobrevivir,
veinte años pasados.
Veinte años de moral enemiga.
Sin encanto ni desencanto
he construido mi canto
de rigor abrupto
y de razón oprimida.

Han pasado veinte años de tiempo vivido
a contrapelo y de rebote.
Han pasado veinte años.
Han pasado veinte años de tiempo vivido.
Qué gran momento para retomar,
para retomar nuestra vida.

(1983)

Salud y alegría.

Miquel dijo...

El tiempo vuela ¡¡¡ decían los pekenikes ¡¡¡

XuanRata dijo...

Toda ocasión es buena para escuchar a Jorge Pardo, pasión reinventada cada vez.

JosepMª dijo...

No parar.
No podemos.
Porque estamos viv@s.
Hay que cumplir cada ciclo,
como las sandías.
Levantarse
i volverse a agachar,
aún sin ser espigadoras.
Y a levantarse otra vez!
Hasta la última.
Pero,recordad:
Nosotr@s no somos melones.
Somos seres humanos.
Hemos de llegar al final
con las manos limpias.

Me gusta:
La fiesta de Cora.

P.S.
Gracias por tus deseos
para el 2012.
Sí, será convulso.
Para bien.

Ventana indiscreta dijo...

Shandy, me gusta más tu postura de loba que de zorra. Camino de luna llena vamos entro de muy pocos días.
Afina la garganta, fuma menos y vuela más.

Un beso ululante.

Ventana indiscreta dijo...

Tomás, me encanta ver que hace no más de 8 meses eras una Marilyn lectora. No lo digo yo, lo dice esta respuesta tuya en esta entrada:

http://piniella.blogspot.com/2011/03/el-video-del-domingo-led-zeppelin.html

Yo, a los veinte, era demasiado joven y apenas sabía de Raimon.

Brindé este año con sangría, en serio.

Ventana indiscreta dijo...

Miquel: Tomás con Raimon y tú con los Pekenikes. Me vais a hacer coger un complejo de pipiola que o veas.

Este tema me gusta:

http://youtu.be/eRyojrZy9F8

Abrazos.

Ventana indiscreta dijo...

He visto al trío Jorge Pardo, Carles Benavent y Tino di Geraldo alguna vez y he de decirte que son unos musicazos. Y a Jorge Pardo lo he visto unas cuantas veces por Madrid colaborando con mucha gente. Gran músico de todo, especialmente de flamenco y jazz.

Un abrazo del 12, que aún no te había dicho nada.

Ventana indiscreta dijo...

Antes, Josep, agacharse y levantarse eran labores muy propias del campo. Labores físicas, duras. Ahora nos harán agacharnos no como labor física, o sí, ¿no nos dicen que arrimemos el hombro? Jodidos, no sé como saldremos sin tener en cuenta el potencial olvido del campo y sus tareas tan necesarias.

Convulso sí, el para bien lo esperamos, aunque no lo tengo yo tan claro. Entraremos en una época de deconstrucción necesaria. Al tiempo.

Abrazos.