miércoles, 6 de enero de 2010

180º

Jose luis Borges

Los espejos (EL HACEDOR)

Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro
paredes de la alcoba hay un espejo,
ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo
que arma en el alba un sigiloso teatro.






Bien, entrados en 2010. ¿Qué tal? ¿Nuevos propósitos -como por ahí dicen?
¿Nos hemos mirado al espejo de nuevo? Los espejos no se quedan nunca de brazos cruzados. Los cristales, hermanos transparentes de aquéllos, muchas veces deciden emularlos. Pero los espejos lo tienen todo en cuanto a fauces se refiere. Fagocitan a quien se ponga por delante o por detrás. Un movimiento y el espejo lo reitera sin demora. También reitera la duda de ese movimiento y, si apura uno en el tiempo, puede hallarse con otras alternativas a tu movimiento. Dicen que adivinan hasta la forma y lo que pensamos. Y que son unos respondones. De eco nada un espejo. Te dices: 'Yo soy esa' y el espejo habla retando 'Eras esa'. Juega con los tiempos como nadie y revoca lo que piensas. Así que cuidadito con ellos.
Mi cámara aquí acechó una conversación en imágenes, finalmente rastreó el subsuelo de la misma tras girarse 180º.
Desde luego, no se os ocurra darle la espalda a un espejo. La cámara sí lo hizo.



MEMORIA DE PEZ
DELANTE DEL ESPEJO

En medio de un desierto
noto a ese impostor
y no hay nadie a mi alrededor.
Le sigo todo el día
hasta después de irse el sol
jugando al gato y al ratón.

Si él se cree gracioso
yo me convierto en su bufón
el solo manda en mi interior
creando mal ambiente
jugando con mi corazón
déjame sólo por favor.

¿Y qué sería de mí
si no existiera yo?,
un tipo más feliz
y que sería de mí
si estoy en mi rincón
y no soy nadie allí.

Hola soy yo, ya estoy aquí
llevo tres días sin poder dormir
de mi cuerpo intentando salir.
Hola soy yo, ya estoy aquí
llevo tres días pensando que fui
un estorbo para mi.

Me susurra al oído
poemas que recito yo;
es una extraña sensación,
delante del espejo
te miras sin pedir perdón
me siento como un perdedor.

Qué seria de mi
si no existiera yo
un tipo más feliz.
Que seria de mi,
si estoy en mi rincón
y no soy nadie allí.

Hola soy yo, ya estoy aqui
llevo tres días sin poder dormir
de mi cuerpo intentando salir.
Hola soy yo, ya estoy aqui
llevo tres días pensando que fui
un estorbo para mi.

Hola soy yo, ya estoy aquí
llevo tres días sin poder dormir
de mi cuerpo intentando salir.
Hola soy yo, ya estoy aqui
llevo tres días pensando que fui
un estorbo para mi.

10 comentarios:

alicia dijo...

Me intrigan los espejos, me asustan a ratos por el mundo al revés que nos devuelve, sueño con atravesarlos, si los tocas parece que vas a fundirte con esa sombra luminosa que eres y no eres tú. Ayer me tomaba un café en un lugar de espejos encontrados, que multiplicaban las imágenes por tres y hasta por cuatro. Qué se dirían las extrañas del otro lado? En alguno de los espejos alguna se levantaría súbitamente dejando la escena?
Dos sugerencias espejiles: los del fondo del café Barbieri (madrid) y el relato "Manuscrito hallado en un bolsillo" de Cortázar (no son espejos, vale pero son reflejos en el cristal que como bien dices es primo hermano del espejo)
Un abrazo desde el otro lado del espejo y feliz año!

Amando Carabias María dijo...

Buenos días y feliz año.
Esto de los espejos siempre me ha llamado poderosamente la atención. Desde niño. Creo que una vez trajeron a las ferias de Segovia un laberinto de espejos, y dicen -no conservo memoria propia del suceso, son imágenes (¿espejos?) de los que otros me han contado- que me lo pasé en grande y me reí muchísimo. Sobre todo cuando me veía gordo... Curiosamente entonces no lo era. Quizá me gustó tanto que por eso me convertí en gordo a medida que fui creciendo. Y ahora batallo -a pesar de las victorias contundentes de los años pasados- por encontrar el espejo que me adelgace suficientemente.

ybris dijo...

Traidores espejos.
Indiscretas cámaras.
Todo se confabula para decirnos quienes somos.
Quizás también adónde vamos.

Besos.

JosepMª dijo...

Dos espejos
se preguntaban.
Y entre los dos
estaba la respuesta.

Ventana indiscreta dijo...

Pero quién puede contra esa ingenuidad que nos va dejando vivir,

"No puede ser que nos separemos así, antes de habernos encontrado".

de que no le había sonreído por donjuanismo ni aburrimiento sino para darle una flor que no tenía,

En el portal de su casa le dije que no todo estaba perdido, que de los dos dependía intentar un encuentro legítimo;

volví a pie a mi casa, sin arañas, vacío y lavado para la nueva espera;

todavía cabe imaginar cualquier cosa, incluso puede no parecer demasiado increíble que en el segundo tren, que en el cuarto vagón, que Marie-Claude en un asiento contra la ventanilla, que haya visto y se enderece con un grito que nadie salvo yo puede escuchar así en plena cara, en plena carrera para saltar al vagón repleto, empujando a pasajeros indignados, murmurando excusas que nadie espera ni acepta, quedándome de pie contra el doble asiento ocupado por piernas y paraguas y paquetes, por Marie-Claude con su abrigo gris contra la ventanilla, el mechón negro que el brusco arranque del tren agita apenas como sus manos tiemblan sobre los muslos en una llamada que no tiene nombre, que es solamente eso que ahora va a suceder.


He hecho un repaso de ese manuscrito del que no conocía su juego. Muy recomendable y gracias. Esas extracciones que he hecho allá arriba no son sino parte de los reflejos del juego que más me ha gustado. De las arañas y del pozo no digo nada, prefiero que no revoloteen. Ahora te reto a otro relato espejil tras mi nueva entrada.
Del café Barbieri nada sé. Apostaré algún día por sus espejos. El Ave María ya lo tendré por rezado.

Abrazos.

Ventana indiscreta dijo...

Amando:

Serán combinaciones de espejos las que aglutinen el mínimo de tu figura. De todas formas, creo que exageras un poco por lo que he podido comprobar. pero una receta sí te daré: los espejos y los callos son buenos compañeros.

Besos.

Amando Carabias María dijo...

Nunca lo he dudado, como bien sabemos.

Ventana indiscreta dijo...

Ybris, ¿obvias el de dónde venimos? Quizás es que nos tengan excesivamente calados los espejos y sobre hablar de nuestro origen cierto frente a nuestro no menos cierto destino.

Besos.

Ventana indiscreta dijo...

Josep María:

la tristeza de dos espejos es la de no tener una respuesta si alguien no se pregunta entre ellos.

XuanRata dijo...

En esta secuencia acechante solo falta tu reflejo para completar el juego, aunque bien mirado tu reflejo está presente en cada fotograma.
Por cierto, la primera de las fotos es fantástica: el espejo parece un cuadro y la mirada de la señora rebota en las pupilas que apenas vemos reflejadas en la esquina de ese mismo cuadro. Vamos, atrapante total.