martes, 24 de noviembre de 2009

Trastienda 1




El sábado fue día de manifestación. En esta ocasión los agricultores y ganaderos. Las fotos de la multitud ya las tenemos en la prensa donde habitualmente nos convocan para la noticia. Unos dirán que si cien mil otros que si treinta y cinco mil. Yo diré que muchos unos. Siempre que hay una manifestación hay una trastienda interesante, lo que sucede alrededor, lo que una persona hace mientras escucha el mitin, la postura del otro, el despiste, el aprovechar para otra actividad, etcétera.
Veremos la trastienda de la manifestación durante unos días, a día por trastienda.

En este caso el señor estaba comiendo pipas. El justo momento de cachar. Tuve suerte. Concibo la fotografía muchas veces como éso: suerte. Pero hay que estar. Lo que no se planteó, seguro, el señor, es que esas pipas vendrían de Turquía a precios bajísimos. En Cuenca, mi tierra, antes se sembraba mucha pipa para comer. Ya pasó a la historia. Ya se sabe: no era rentable frente a la pipa turca. Como tampoco se es rentable frente a la almendra turca, o a la avellana. ¿Y los precios que allí cobran los agricultores? Ah, éso es otro cantar. Pero yo no he venido aquí a arreglar el mundo. Sólo os muestro la trastienda de una manifestación.

13 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Lo que nunca he entendido, y quizá de ahí la razón por lo que sólo puedo aspirar a perpetrar mediocres versos, es por qué en todo el mundo, subrayo, en todo el mundo, los que se enriquecen son quienes no producen. Quiero decir los intermediarios. Son los más listos, sin duda, porque nos han hecho creer que sin ellos el producto no existe. Pero me pasa lo que a ti, no tengo vocación de mesías, y tú desde luego lo cuentas muchísimo mejor.
He ampliado las fotos, y la expresión de quien está dando tanto trabajo al pobre barrendero que vendrá después, es tremenda: dura como el pedernal. Lo mismo luego tiene el corazón como de manteca, pero la mirada y la expresión...

Manuel dijo...

Cuando la crisis afecta, sólo hay para pipas... esperemos que no nos metamorfoseemos en loros...

Merce dijo...

Pues fijate tu, que visto asi... me dejas algo mas desarmada, y es que habas se cuecen en todas partes, lo malo es que a algunos hasta se les pegan.

Biquiños

JosepMª dijo...

Dicen
que el personal epañol
no es muy dado a la limpieza
del paisaje.
En cambio,
Suiza
es un ejemplo
de ciudadanos limpios
y Bancos sucios.

No es posible arreglar el mundo.
Nuestra sociedad es implacable
en quanto al acopio de dinero.
Legal.
Ilegal.
Rampiña de todos modos.

Hace escasas semanas,
en las comarcas de Tarragona,
se pagaba la avellana
a 1'15 Euros el Kilo.
Los productores se manifestaron.
Los Mossos d'Esquadra
les atendieron.
Hubo reparto de hostias.

El futuro es prometedor...

JosepMª dijo...

Me he saltado una _s_

Dicen que el personal español no es muy dado a la limpieza del paisaje.

ybris dijo...

Pues sí. Tienes mucha razón. En la trastienda de todos los problemas late el hecho de que el problema estriba en que no hay sitio para tantos como tienen que vivir de lo que se produce en exceso para lo que se demanda.
Lo curioso es que no haya dinero para pagar lo que realmente se necesita.
O sea los servicios públicos.

Besos.

Ventana indiscreta dijo...

Amando: ante los intermediarios -los dañinos, los especuladores- creo que tenemos la misma animadversión.
No le vi el corazón a ese señor. No creo que fuera malo, lo que sí me pareció es que tiene cara de ruso.

Ventana indiscreta dijo...

Manuel, loros y cotorras hay muchos, con y sin metamorfosear.
Las pipas de girasol crudas tienen un alto contenido graso (del bueno), y si no pregúntaselo a los estorninos.

Amando Carabias María dijo...

Por supuesto. Estas expresiones duras suelen esconder buenos corazones, no lo dudo, de hecho lo dije.

Ventana indiscreta dijo...

Merce, creo que en algunos sitios las habas se cuecen a calderadas. Las hostias son evitables, lo que no es evitable es el encenderse cuando está en juego tu futuro. Pero es muy fácil decirlo aquí, tras la pantalla. Mi alma está con ellos, desde luego.

Bicos.

Ventana indiscreta dijo...

Tenemos atornillado el mismo optimismo, Josep María. Quien no haya pertenecido al campo creerá que la realidad es muy distinta y que los agricultores son unos llorones. Pues nada de eso. El campo lleva la línea del abandono escrita. Quedará el latifundio. Eso sí comeremos lo que nos merecemos.
Me gusta tu ironía cuando dices que los Mossos ATENDIERON a los productores. Me puedo imaginar cómo les atendieron.

Saludos, amigo.

Ventana indiscreta dijo...

Ybris, no sólo es que se produce en exceso, que puede. El problema real es que se comercializa en exceso para lo poco que cobran los de terceros países. Y no es que sea proteccionista en este mercado globalizado. Lo que sí siento es la injusticia de que a un currante de marruecos le paguen una mierda por trabajar en el tomate que últimamente está inundando el mercado español y europeo. Y encima, el tomate sigue caro.
Por no hablar de los privatizados servicios públicos: eso sí me flambea.

Besos, amigo oculto.

Shandy dijo...

Ventana, ese agricultor tan absorbido estaba en la cuestión que ni se dio cuenta que sembraba cáscaras sobre cemento, menos agradecido que la tierra que al menos las convertiría en abono.
Y con respecto al tomate, te dejo esta canción que seguro ya conoces pero que conviene recordar en estos tiempos:

Qué culpa tiene el tomate

La yerba de los caminos
La pisan los caminantes
Y a la mujer del obrero
La pisan cuatro tunantes
De esos que tienen dinero

Qué culpa tiene el tomate
Que está tranquilo en la mata
Y llega un hijo de puta
Y lo mete en una lata
Y lo manda pa Caracas

Los señores de la mina
Han comprado una romana
Para pesar el dinero
Que toditas las semanas
Le roban al pobre obrero.

Cuando querrá Dios el cielo
Que la tortilla se vuelva
Que la tortilla se vuelva,
Que los pobres coman pan
Y los ricos mierda, mierda.