lunes, 31 de agosto de 2009

Acrobacia












Ya entró una libélula en reposo el día trece de agosto. Era en una playa del levante. Ya aludí a la rareza del insecto entre los bañistas, de lo alucinada que quedé.
Todas las fotos que os muestro ahora tienen un elemento en común, aparte del cielo. Otra libélula. Quisiera creer que no es la misma, aunque nada me importaría si lo fuese. El entorno donde esa libélula me embelesó hasta no decir basta fue radicalmente distinto. No había agua en unos kilómetros a la redonda. Pero, lo que se dice, ni una gota. El entorno es el del reseco campo de carrascas, gamonitas, esparto y romero cercano a la Osa de Montiel. ¡Que alguien me lo explique! Con una chicharrera de los demonios, qué hacía aquel insecto por allí. Si sigo allí, seguro que todavía me estaría rondando. Ya sé, estaba al acecho. Pues hala, que alguien se dé un paseíto por allí a ver si vuelve a ver alguna. No sé, pero cuando presencio esas situaciones tan insólitas creo que hay meigas detrás. Pensé por un momento que era una prueba de acrobacia. Y lo fue. El campo es lo que tiene de bullicioso, lo mismo te atacan por los oídos que por el cielo. Pero que conste que, aparte de quedarme embelesada, me defendí como pude: disparándola. Al final, una pluma despistada (que de dónde coños vendría) puso la nota de sosiego y me recosté en mi tesoro alado.


18 comentarios:

amparito dijo...

Cuantos vuelos para tan poquita vida...
Y pensando esto nos quedamos en tierra

Merce dijo...

jajaja meigas!!! e vai ser cousa de meigas :)

Puede ser que hubiese alguna charca, alguna casa con piscina...

Y ahora que me doy cuenta, que poquitas libelulas se ven, no? o es que yo no estoy en el lugar correcto.

Biquiños meigos :)

Ventana indiscreta dijo...

Amparito:

En tierra siempre existe la posibilidad de cultivar tomates auténticos. Mientras Icaro no extienda sus franquicias me parece que much@s nos quedamos en tierra.

Gracias por tu visita.

Ventana indiscreta dijo...

Merce:

Con toda sinceridad: ni una gota.
Seguro que es cosa de meigas.

Bicos.

José de Braña dijo...

No te lo vas a creer, Sofía, llegó hasta mi cocina, fue muy dificil enseñarle la puerta de salida por donde había entrado...
Para ser un fósil viviente, me extrañó su tozudez.
Un abrazo.

Shandy dijo...

LInda
BElla
LUminosa
LA LiBéLuLa

Sofía, tal vez lleves tú también una libélula "en la costura del corazón". Recuerdo muy bien tu entrada anterior y el bello poema que dejaste de Juan Carlos Mestre.

Verás, manchega, poco antes de que sorprendieras a una libélula en la playa, Shandy había escrito un relato que tiene como protagonista a una de ellas. Frente a tus imagenes llenas de vida, el relato es melancólico. No pensaba publicarlo aún. Pero abriré la temporada con él y te lo dedicaré. Por tanta belleza como capta tu mirada y por el sorprendente vuelo de tus libélulas llenas de vida.

Habelas, hailas. Que cho digo eu, rapariga. Bicos de boa Meiga.

(Con tu permiso dejaré un enlace con esta entrada tuya cuando publique mi relato)

JosepMª dijo...

Cielo.
Tierra.
Camino.
Libélula.
Pluma.
Hoy me desbordas.
Tanta belleza...

Yo también he notado (Mercé) que no veo tantas libélulas como hace años.

Ni tantos jilgueros.
Sí han aumentado las urracas...

ybris dijo...

A veces suceden cosas raras pero todas tienen explicación sin magia.
Lo que es más raro es que haya quien, como tú, esté al acecho para domesticar la rareza.

Besos.

Ventana indiscreta dijo...

José de Braña:

Me lo creo, me lo creo. Porque, ¿tú te has creído lo que has visto en mis fotos y lo que yo he contado, no? Peor hubiera sido que entrase una avispa. En mi caso tenía una puerta bien amplia para irse y éso fue la sospecha: la tozudez a la que aludes.

Besos.

Ventana indiscreta dijo...

Shandy:

A ver rapariga, te diré que el corazón se me puso a cien cuando vi a aquella libélula, no por verla sino por la casualidad y su persistencia. Supongo que ellas llevan un motor de aleación ligera y sin corazón, porque de llevarlo seguro que con aquella temperatura le hubiera estallado.
Y sí, igual que llevo una rosa tatuada en el pecho llevo una libélula rondándome el corazón, algo así como una infancia voladora.
Permiso para enlazar.
Beixos do conxuro (Cuatro veces el gato tiñoso maulló...)

Ventana indiscreta dijo...

Josep Mª:

A mí sí me desbordó, sudor incluído.
Lo que había también por el paraje eran multitud de urracas. Pero oye, a mí me gustan mucho por lo listas que son, por lo corporativas que son frente a los milanos (como los córvidos) a la hora de defenderse. Y lo bien que se han adaptado a las ciudades, por no hablar de sus tornasolados negros.

Gracias, Josep.

Ventana indiscreta dijo...

Ybris:

Menos mal que llegas y pones tu nota de cordura ante tanta especulación aunque el enigma sigue sin resolver. En lo que sí que no te has lanzado es calificarme como rara que es lo que soy (un poquito) pero no para domesticar la rareza sino para darle rienda suelta.

Besos.

Albert {in itinere} dijo...

Las dos al acecho. Una de la otra...

XuanRata dijo...

La libélula es la sonrisa de las nubes. La pluma, el guiño. Y de despistados está el cielo lleno. Y el infierno, ni te cuento.

Me gustó tu acrobática manera de presentar la serie voladora, me hizo ir y venir siguiendo la estela.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Pero que miedo me dan a mi estas cosas, ya ves me caigo en tierra, y estando barrido, no te cuento ya por el monte con terrones o en el cielo dando vueltas...
jajajaja

Saludos y un beso!

Ventana indiscreta dijo...

Albert:

Las dos. Las dos en punto y en sus respectivas coordenadas.
Las dos fuera de la vitrina. Como dice Josep: 'No permeteu que us hi tanquin'. Mejor fuera, al aire.


Xuan:

No sé si el cielo o el infierno pero en la tierra rebosan los despistados. Yo, por ejemplo, que se me ha escapado que más te iba a decir.

Sonrisa:

La caída dependerá de tu grado de contorsión.

Anónimo dijo...

http://www.familia.cl/animales/libelulas/libelulas.htm


http://www.elmundo.es/elmundo/2009/07/15/ciencia/1247662099.html

Queda mucho por saber de estos animales.

Libélula dijo...

Hola,,,, muchas gracias por el regalo. Así que hay como mil libélulas atemporales libelulando sobre el mundo. Creo que necesitaba ver más cielos. Es un escrito hermoso... me... me transporta.

Y sí, tienes razón, vivir en la ciudad de México, transportarse en ella es un deporte extremo. Ahora ya no hay tantos ambulantes en el zócalo, o casi todos son clandestinos pero salir de esa estación del metro es incluso arriesgado, no puedes detenerte un paso. La plaza siempre está cubierta de exposiciones temporales y todavía hay danzantes de música prehispánica junto a la Catedral.


Qué más iba a decir?? ah , sí,.. dices bien, llegue a ti através de Glup 2.0 Es un espacio que sigo desde antes de crear mi propio blog, lo encontré por recomendación del administrador de Poemas del Alma

n_n

Me está gustando esto de navegar en los blog.
Muachas gracias por tu atención y por estar aquí, de palabras y brazos abiertos.

Un Besisísmo