domingo, 18 de diciembre de 2011

Inferir



Tomad esta foto como quien os da un cabo. Tiráis e inferís lo que creáis. Os aseguro que hay muchos detalles que no pasan desapercibidos. Sobre el elemento encadenado estoy por decíroslo de qué se trata. Qué coño, que entre dentro de la inferencia. Os doy pistas: lento, lento.


Slow jam de Vieux Farka Touré de su disco FONDO

13 comentarios:

Tomás Rivero dijo...

Pobre tiempo de bicicletas. Aquel pedaleo de paciente no llegar nunca. Y ver, que si pasaba un árbol, era un árbol.

Besos.

Miquel dijo...

detrás de las interferencias siempre hay barrotes...

Ventana indiscreta dijo...

Pobre ladrón de bicicletas de Vittorio. De momento te diré que esa foto no está hecha en Roma. Ni en Brujas, donde miles y miles de bicis campan a sus anchas y sin cadenas.

Tiempos aquéllos. Ahora, un árbol en un tren, es una fuga de clorofila. En verano yo me recuesto sobre alguna encina.

Besos.

Ventana indiscreta dijo...

Te iba a decir, Miquel, que 'y viceversa', es decir, que detrás de los barrotes siempre hay interferencias. Desde luego esas interferencias serían la amalgama de muchas cosas. Detrás de los barrotes debiéramos de comprender muchas cosas.

Un barrote es la oportunidad de un salto. O de una sierra.

Salut, Miquel.

Inés González dijo...

Detrás de los barrotes siempre está la libertad, con interferencias, sin interferencias, con árboles, ciudades o mares.
Será para mi que siempre me sitúo desde dentro, como una forma quizás de esperanzar la vida, de tener motivos para revelarse y romper las amarras.
Y vos pebeta dónde te sitúas?

JosepMª dijo...

Tener o no tener.
Compartir o acaparar.
Abrir o cerrar.
Últimamente
percibo
(demasiadas)
voces
que vuelven a gritar:
¡Viva las cadenas!

JosepMª dijo...

P.S.
Cadenas para los otros.
Claro.

Shandy dijo...

Infiero que el elemento encadenado es una cancilla que da a una huerta o a un jardincillo. Pero la pista me despista.
¿Cadenas?... las más peligrosas son las invisibles. Yo me quedo con las las de la bici y con las que se pueden sintonizar.

XuanRata dijo...

Fíjate que nunca había caído en que una bici está compuesta por barras y cadenas, y mira que me he caído veces de la bici, pero esto es porque además tiene ruedas. De lo que deduzco que poder caerse es síntoma de libertad. Y levantarse, claro.

Ventana indiscreta dijo...

Yo me sitúo radial en mano y a rasurar todos los barrotes de noche. Y que de las chispas se crean que son fuegos artificiales.

Nuestra esperanza no deja de ser una ilusión bella, Inés.

Un beso.

Ventana indiscreta dijo...

Y lo más duro frente y rebelde frente a las cadenas: ser o no ser. He ahí.

Probablemente al frente de una bici se es más. En una bici sin cadenas, mucho más.

Tu, Josep, y tus dicotomías para pensar...

Ventana indiscreta dijo...

Ay, Shandy, dime si de verdad donde hay una cancilla no es cerca de donde tú estás subida en plan cabra, me refiero a la foto de tu perfil. Y claro, tú, dentro de ese bucolismo eres un privilegiada: aparcas tu bici y a andar, ni cadenas ni neñes.
Tú sabes que las cadenas invisibles se sienten aún más.

Bicos, raposa.

Ventana indiscreta dijo...

Y tropezar dos veces sobre una misma piedra (o bache) también es síntoma de libertad y de ser humano.

Gracias por tu hábil y encadenado comentario, Xuan.