sábado, 12 de noviembre de 2011

Naipes





























Cuatro jugadores se sientan en una mesa. No importa que las cartas estén marcadas. Los jugadores han pasado una criba movida hasta llegar al final. El momento decisivo es el del comodín. Se sabe que se puede hacer escalera de color. Esa es la máxima jugada, sí. Pero es el verde, el verde que con paciencia llega. El verde que llega y luce. Ellos juegan con sus rostros de oeste. ¿Y tú, no juegas? Claro... Juega. Juega, ya sabes, nada pierdes si nada tuviste.

Quiero dos, de segunda ronda.


You cant lose what you aint never had, Levon Helm, de su disco Electric Dirt

3 comentarios:

Miquel dijo...

Estas cartas no están marcadas ¡¡¡¡

El peletero dijo...

Yo no quiero ninguna pues ya las tengo todas en una sola, ¿cuál?

Ventana indiscreta dijo...

Tú eres un jugador verbal lleno de mimbre, X. Puede que el verde nos haga más propia la existencia. Lo de los brotes verdes es una soberbia estupidez. Pero este era un juego sencillo. La hiedra es la que marca, la que arropa. Pero tú, como se diría en la calle, tú, 'las tienes todas consigo'.

Besos.