miércoles, 2 de noviembre de 2011

Gepeese

Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,
y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.

Poema II de Soledades, galerías y otros poemas, de Antonio Machado



Amo la dirección dispersa y detesto el GPS. Sé que muchos lo utilizan, sé que para los que se pierden es útil. Pues yo me niego a utilizarlo. Además, el GPS está limitado. No puede saber todo. Sabe lo oficial, lo que rinde el asfalto. Pero cuando preguntas por una vereda, un chamizo o un topónimo local lo mejor y lo más rentable es la conversación. Este señor me guió hacia una zona cercana al río Genil, en Córdoba. Y otra ventaja de la gente como orientadora: si la conversación se adhiere a la emoción lo más seguro es que se acabe tomando un vino. Otra ventaja de la gente frente al GPS: la gente de campo no utiliza pilas ni baterías. Muchos funcionan con el sol y los gallos. Antonio Machado seguro que no habría utilizado el GPS jamás.


Joan Manuel Serrat, He andado muchos caminos, de su disco homenaje a Antonio
Machado

8 comentarios:

amparito dijo...

´Soy de la misma opinión auque soy de las que se pierden...
Besos perdidos y encontrados,
Pi

Carmen dijo...

hay un lugar en el camino, una curva en el río, un repechillo en el monte, una recachita en una acera, que nunca vendrán señaladas en los mapas ni en el gps pero que llaman al viajero (al que le gusta encontrarse) a hacer una pausa en el camino

como hay una pedacito de barandilla que sabe más que todos los metros restantes, tampoco viene en ningún gps, pero acoge a todas las personas que se detienen, como este hombre que has retratado Sofía, a mirar el horizonte, aunque éste vaya de paso, aunque se detenga ahí todos los días


¿quién nos dice que si Antonio Machado caminase por ahí no se iba a detener y apoyar los brazos?


yo soy de las que me pierdo pero soy de las que me encuentro

Miquel dijo...

Ni un servidor, que sin de A Machado, pasa olimpicamente de un artilugio que nos lo han creado como muchos, para estar atado...

XuanRata dijo...

Pobre GPS, también tiene su corazoncito. El mío me ha llevado en ocasiones por lugares insospechados en los que yo jamás me habría aventurado. Lo cierto es que tiene ideas propias acerca del camino más adecuado para llegar a cualquier sitio. Para ello basta con no actualizarlo jamás, y aún así. También se puede conversar con él, es tozudo pero en ocasiones termina transigiendo un poco. Lo malo es lo de los vinos, por ahí no pasa.

Ventana indiscreta dijo...

Muy cerca estás tú del Monte Perdido, Pi. ¿Tú sabes por qué lo llaman así si siempre se halla en las mismas coordenadas. A ver si nos encontramos otra vez, con otro queso, por Navarra. Pero en otro sitio neutral.

Besos, concejala sin sueldo.

Ventana indiscreta dijo...

Perderse y encontrarse no parece tener mucha gracia salvo que medie un tiempo entre la pérdida y el encuentro, Carmen. Un poquito de angustia no viene mal.
Antonio MAchado bien pudo estar por allí. Por Úbeda y Baeza estuvo, no pilla muy lejos.

Por cierto, pásate por esta página. Una palabra has mencionado que desconocía:

http://www.noarquitectura.es/r.html

Ventana indiscreta dijo...

Miquel, me encanta tu reticencia.

Ventana indiscreta dijo...

Imagino, Xuanra, que el GPS no pasa control de alcoholemia. ¿Tan tozudo se muestra?

Creo que un tipo se cayó a un pantano por estar la carretera cortada. Ese GPS tenía instintos suicidas, sin duda.