domingo, 25 de septiembre de 2011

Cabotaje


Bien poco nos parecemos a los percebes: fijamiento en rocas nada confortables y espera a que las olas batan a diestro y siniestro para alimentarse. Tampoco somos hermafroditas. Pero algo hay en común: en cualquier momento nos pueden sacar de nuestro entorno para sacarnos el jugo y la sustancia. Llegada cierta edad, la madurez más madura, nos quedan las manos, la soledad y el paseo. Me quedo con este tipo de navegación de cabotaje, sencilla y a remo. Poco pido.


Chopin, sonata.
Intérprete: Andrzej Jagodzinsk.

4 comentarios:

Miquel dijo...

el tema es la soledad ¡

Ventana indiscreta dijo...

La soledad entre mucha gente es más soledad. En ese tipo de soledad habla más el silencio.

Noria dijo...

Me suena esa calle, Sofía. Creo que es la calle Toledo desde la plaza Mayor de Madrid.
No te rías de lo que voy a decir pero el viejito se parece a esos patinadores de velocidad en versión slow y sobre suelo de granito y con alpargatas.
Vuelvo a lo serio: tu foto enmarca mucho silencio. Buen acompañamiento Chopin.

Ventana indiscreta dijo...

En efecto, Noria. Es la calle Toledo. Una calle muy jugosa para pasear a primera hora, cuando el turisteo es escaso. El verbo 'vagar' en este tipo de personas estremece. Visto así el viejito, como tú le llamas, puede parecer un patinador por ese movimiento de pies pero, visto de frente como lo vi, causa una tristeza irracional. Y digo irracional por dónde, cómo y a lo que estamos llegando con las personas que tanto han dado.

El piano, últimamente, me da el sosiego que necesito.