viernes, 6 de mayo de 2011

Vidas


El río Tajo/Tejo en Lisboa al fondo. Un río que ya no es río sino mar. Nuestras vidas son los ríos que van a dar al mar, tienes razón, Jorge, ay, las coplas a la muerte de tu padre, y pues vemos lo presente cómo en un punto se es ido y acabado; y al fondo la catedral Sé y todo el barrio de Santiago, y la luna casi llena arriba, y la gaviota gambeando en el cielo. Y una melodía que no es un fado frente a esta imagen. ¿Serenidad? ¡Tantas cosas!


Brad Melhdau, Moon River

7 comentarios:

Paralelo 49 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miquel dijo...

Me gusta ¡¡¡¡

XuanRata dijo...

No hace falta recurrir a saudades para percibir el halo de lejanía que envuelve esta fotografía. Lisboa más que un lugar al que ir es un lugar al que volver.

De Melhdau mejor no digo nada: es una de mis debilidades.

Ventana indiscreta dijo...

Paralelo:

Casualidades: hoy, día lluvioso a rabiar en Madrid, como el final de la peli que dices, en la caseta número cuatro de la feria del libro antiguo tenían carteles de películas antiguas: en primera línea Breakfast at Tiffany´s, con toda Audrey Hepburn en su esplendor y, en una esquinita, en pequeñito, ellos dos tal y como aparecen en la escena final con el gato.

La tristeza sí duele. Lo de la belleza aporta múltiples variantes, entre ellas la que dices, y la emoción.

Ventana indiscreta dijo...

Miquel:

Lisboa es imposible que no guste. Como Bill Evans.

Miquel, agradecida.

Ventana indiscreta dijo...

XuanRata:

Pessoa, en su Libro del desasosiego, en su nº 278 dice:

'Un hálito de música o sueño, algo que haga casi sentir, algo que haga no pensar.'

Ya es la segunda vez que voy a Lisboa y no será la penúltima. Pero te puedo asegurar que es una ciudad triste y bella.

XuanRata dijo...

Yo también he de volver a Lisboa, tan solo a sorber un bico en una plaza llena de ruido, donde mi sorber se confunda.

Algo parecido me pasa con el Libro del desasosiego: he de leerlo a sorbos para que no me desborde.