martes, 10 de mayo de 2011

Descascarillado

Una calle del barrio lisboeta de Alfama, Martim Vaz. Me gusta como pronuncian las erres iniciales los portugueses. Una r transformada en una mezcla de j llena de jinetes y una g aguerrida. Para una pronunciación similar nos tendríamos que ir a los becos o callejones. Lisboa en los edificios de sus barrios está bastante herida, bastante pintada, descascarillada, resquebrajada. Los edificios como lamentos.

Colgar la ropa en Portugal no es como colgarla en Francia, donde te cuelgan si cuelgas a la vista de todos. Y digo yo, ¿a quién se le ocurre colgar a la vista? La vista, que está hecha para ver y para blandir palabras. En ese rinconcito nació Amália Rodrigues. Luego se trasladaría a una zona más cómoda y a una casa más amplia.

Patios en obra permanente. Olor a cocina y poco más, paredes con la cal maltrecha. Los albañiles no impiden el paso. Una se metió hasta la cocina. La gente no mira raro. Dejan hacer.

Las cartas siempre llegan al interior de una y al interior de los patios. El tiempo pasado está lleno de correspondencia. El presente está lleno de buzones informáticos y sentimientos convulsos. El futuro, ¿el futuro?, el futuro no existe.
¿Con qué voz lloraré mi triste fado?


Amalia Rodrigues, Com que voz


Trio Fado, Com que voz



5 comentarios:

Paralelo 49 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Miquel dijo...

me gusta esta visión de las sociedades ¡¡¡

XuanRata dijo...

Tus fotos como esa ropa colgada, y perdóname esta comparación inevitable, haciéndonos imaginar otras vidas más reales.

Ventana indiscreta dijo...

Miquel:

mi visión con respecto de la sociedad es bastante negativa. Creo que lo que te gusta es mi visión particular y mi forma de meter las narices por todos los rincones despejando los olores y sabores, que están ahí, para mí y para todo el mundo que los quiera ver. Otra cosa es que los museos y las iglesias carezcan de desconchones.

Ventana indiscreta dijo...

Xuan:

no te las imagines: las hay. Mira, mientras yo entraba en ese rincón había una persona justo encima, perfectamente camuflada que me estaba observando.
Portugal da mucho de sí.

Perdonado.