martes, 1 de marzo de 2011

Tenderetes








Desde Oporto, al otro lado del río, aún se ve lo que muestro. Una explanada llena de tenderetes hechos con palos estratégicamente colocados que conforman un frente de secado originalísimo, teniendo cuenta los momentos en los que, el que no vive revolucionado, vive en continua centrifugación. Desde el primer momento la mano ejecuta hasta que el barreño o la cabeza recogen. Oporto, como mucho Portugal, tiene mucho de disco de, no digo vinilo, sino de pizarra. Y suerte que tienen de poder vivir el tiempo a otro ritmo. Vamos, como este fado que os presento, que es un fado ralentizado por el jazz. Desnúdense y vayan a Oporto.


Paulo de Carvalho, Meu fado calado de su disco 'Do amor'.

13 comentarios:

Macachines dijo...

Hay unas fotos del madrid antiguo, creo que del fotógrafo de Madrid Alfonso, que documentan estos mismos tenderetes a orillas del Manzanares. Tuviste que ir a Oporto para reencontrar una actividad del pasado de tu Madrid.
Cuando vuelva a Segovia (estoy en Buenos Aires, te la busco y envío.

El peletero dijo...

Siempre me quedo extraordinaria y gratamente sorprendido por tus fotografías, tan acertadas como bellas de una manera muy poco convencional, parecen disparos en una diana y dibujos geométricos en una pizarra de colegio que luego habremos de borrar, imágenes de otro mundo que está a nuestro lado, frente a nuestros ojos, tan visible como el sol y el pan nuestro de cada día. Cosas muy bien elaboradas y ejecutadas como esas cañas para tender la ropa, finas, gráciles y elegantes, pulcras como las palabras bien dichas.

Luego vemos ARCO y todavía no comprendo como a la mayoría no se les cae la cara de vergüenza.

Saludos.

virgi dijo...

Una secuencia realmente cautivadora.
Ingeniería cotidiana y sabia.
He disfrutado mucho con las imágenes y el texto.
Un abrazo, Sofía.

Salomé Guadalupe Ingelmo dijo...

Mira, lo de desnudarme… no sé, Sofía, porque aún hace un poquito de frío. Pero tu metáfora sobre el lavado… esas fotos… Yo estoy en proceso de recuperación de espacios y tiempos, y sí, quiero alcanzar esos tiempos: quiero ser lavada a mano, con delicadeza y lentitud. Y no quiero ser centrifugada, que me mareo. Al final no sé si me desnudo y pongo rumbo a Oporto. Pero mientras tanto, voy montando el tenderete en casa. Abrazos y gracias por la idea.

manolotel dijo...

Como se ve, no todos han experimentado el cambio de lavadero a lavadora. Es un llamativo anacronismo fielmenta constatado por el iris centelleante de la cámara.

Quedan todavía en algunos pueblos, ya como atractivo turístico, los lavaderos públicos en los que aún parecen resonar las voces de las mujeres comentando las incidencias cotidianas.

Afortunadamente para las mujeres de hoy en día, algunos hombres están empezando a aprender los tres movimientos básicos para poner una lavadora (¡!).

No sé donde vamos a llegar ;-)

Me ha encantado el post del vino y los estupendos comentarios.

Un beso, amiga.

Ventana indiscreta dijo...

Macachines:

puntualicemos: mi Madrid. El 'mi', como mucho se lo digo a mi pueblo conquense. Esta gran ciudad que me acoge no soy capaz de nombrarla así, me siento en ella pero no dentro de ella. Tonterías al margen, cuando vuelvas a ese maravilloso pueblo , ¿'tu' pueblo? dominado de granito me mandas esas fotos. Pero dime, ¿ya estabas en esa época en Madrid, cuando el lavado de ropa en el Manzanares?

Baci.

Ventana indiscreta dijo...

Peletero:


sabes de sobra por donde van mis ojos. No suelo rezar el Padrenuestro que estás en los cielos, danos hoy nuestro pan de cada día;perdona nuestras ofensas, procuro no ofender a nadie aunque el otro día un afilador en moto se cagó en mí y me llamó puta por tirarle dos fotos sin permiso, pero a lo que vamos, al pan nuestro de cada día, las fotos que me interesan, esas que tienen todavía masa madre, masa bien leudada. La foto de laboratorio me parece que no tiene vida y llamo foto de laboratorio a toda foto que la gente la ve con el uniforme esperado. Enseñas estas fotos y la gente dice: anda, que curioso.

Grácil es un adjetivo de pincel, como tú y tu escritura que hoy no ha entrado por los recovecos que a mí me gustan. Eres un lord que entra muy bien en la epidermis de las cosas.

Lo de ARCO no tiene nombre. Hace poco, mi compi Tempero hizo algo sobre Arco. Te dejo el enlace por si te interesa:

http://tempero-koroneiki.blogspot.com/2011/02/bella-descomposicion.html

Besos, X.

Ventana indiscreta dijo...

Virgi:

no te imaginas Virgi lo que disfruté. La gente ni se inmuta. Iban a su bola, lavando, tendiendo y yo flirteando con las imágenes y no daba a basto.

Cuántos ingenier@s nos hacen falta como esos.

Abrazote.

Ventana indiscreta dijo...

Salomé:

y quién no querría ser lavada a mano con delicadeza y lentitud?
No soy racista pero, ¿y un negro que nos abanique en tiempos de calor?
El abanico sí es conmovedor. Lo tengo muy asociado a las mujeres que iban en mi pueblo en verano a la iglesia.
Como lo abrían, como lo cerraban.
No dejes que te centrifuguen. Y si vas a Oporto pide, no ya sólo vinos de Oporto, semidulces, sino blancos y tintos de los bancales del Duero. Así pasarás de los vinos italianos a los portugueses.
Además, tú no estás muy lejos de la frontera con Portugal.
Aprovecha y despójate...

Salomé Guadalupe Ingelmo dijo...

No des ideas… No des ideas. Que aún hay mucho peligro, a pesar de todo. Abrazos.

Ventana indiscreta dijo...

Manolotel:

mi cámara te agradece el piropo de su 'iris centelleante'. Este lavadero de la freguesia de AFURADA en Vila Nova de Gaia, frente a Oporto te puedo asegurar que no tenía ningún atractivo turístico sino que estaba a pleno rendimiento.
Algunos hombres confunden todavía el Skip con el deporte níveo. Eso sí, háblales de Flor y te llevan al campo pera que veas la suavidad de las praderas. En fin, hombres.

Habrá más de vinos y barricas aunque lo bueno sería tomárnoslos.

Besote, ya sabes.

Ventana indiscreta dijo...

Salome:

una es más de prácticas que de ideas pero, desde aquí, las esclusas de lo que se dice están totalmente abiertas. También podemos dar recetas en vez de ideas, ¿no?

Abrazos.

El peletero dijo...

Te pido disculpas por no haber entrado por los recovecos que a ti te gustan.

Gracias por el enlace. Este es el comentario que he escrito en casa de Tempero:

“Sofía me ha dejado tu enlace a propósito de un comentario común sobre Arco.

Marcel Duchamp definió el límite al marcar el escenario olvidándose de señalar que la escena está en la mirada, ella es la única necesaria tal y como afirmas tú al resaltar, y mostrarnos, este trozo de madera en descomposición, es lo que Sofía consigue con sus fotografías.”

Saludos.