jueves, 21 de octubre de 2010

Orfandad

Castañas, castañas,
las puedes tomar
en un cucurucho
para merendar...
El mes de noviembre
castañas nos da,
asadas, tostadas,
¡qué ricas están!
¡A las ricas castañitas,
asaditas, calentitas!



El otoño. Antes las ciudades olían a otoño, el fruto se precipitaba hacia ellas de forma necesaria, de forma natural. La castaña asada siempre fue preludio del frío. Te caía una en la mano recién y la bailabas hasta quitarle la piel sin quemarte. Ahora. Ahora siento que la orografía de la ciudad se queda huérfana si no surge el olor, si no te traspasa el fruto del otoño.

Estas fotos pertenecen a una castañera al pie del paseo marítimo de Oporto. Todavía se ven muchas castañeras. Oporto será aún decadente en muchas viviendas de su parte más antigua pero de lo que estoy segura es que aún no es una ciudad huérfana.



25 comentarios:

Macachines dijo...

que ricas las castañas!!, Mi abuela las hacía en mayo-junio ( hemisferio sur). linda entrada.

Higorca Gomez Carrasco dijo...

Que ricas están, es verdad antes en cualquier esquina de cualquier lugar se encontraba una castañera, en otoño-invierno al salir del "cole" nos comprábamos unas cuantas, de paso nos calentábamos las manos, todo cambia, también depende del lugar, aquí todavía siga estando el puesto de castañas asadas.
Abrazos

amparito dijo...

Hoy, justito, he percibido el olor del otoño muy intensamente
No era a castañas (de las que dice mi alergóloga que soy alérgica, cosa que yo nunca había notado pero como para no hacerle caso que te cuenta lo del riesgo de anafilaxia y te deja con el miedo en el cuerpo)
Yo disfruto del olor del cucurucho que mis hijas toman para merendar (en Jaca aun tenemos castañera)

No me atrevo a agradecerte tu preocupación por mi.
¿Preferiría no haber preocupado a nadie?
Lo que preferiría es que esta preocupación (mia) se trasnformase en acción.
La pregunta es: ¿para donde?
La respuesta que se me ocurre ahora: para cualquier lado con tal de no quedarse parado

Hechos son amores y no buenas razones

Besos con olor a castañitas asadas en su punto
y gracias por estar ahí

El peletero dijo...

Las fotos de las castañas son preciosas. Pero eso del otoño lo vengo oyendo hace ya unas cuantas generaciones, todos cuentan lo mismo. Dentro de unos años, los niños de ahora dirán que el otoño ya no es el de antes.

Saludos.

Miquel dijo...

ummm¡¡¡

Ventana indiscreta dijo...

Macachines:

Ese 'linda' cómo me recuerda a alguien que conozco. Qué grande poder comer castañas hemisféricas. ¿Me pregunto si serán como los bifes de allí?

Baci.

Ventana indiscreta dijo...

Higorca:

Imagino que por Herencia debe habe pocos castaños, aunque bien podía pasar por castaño o nogal ese árbol desnudo tan bellamente desilachado en los trazos finales de sus ramas.

Abrazos.

Ventana indiscreta dijo...

Pi:

Cuidate, sinceramente. Si no has de probar ninguna castaña pues no las pruebes. Bastante sé que controlas muy bien tu rica alimentación natural teniendo en cuenta lo ancestral, lo de siempre.

Ya nos iremos contando.

Ventana indiscreta dijo...

Peletero:

ya sé que quienes añoramos el otoño nos volvemos un poquito cargantes con lo rememorable. Pero es cierto que ciertos alimentos que antes eran sustanciales y derivados directamente del otoño se han dejado en la cuneta. Interesa ahora más un castaño para madera que para el fruto. Siempre pensé que el hombre se debe autoabastecer en la medida de lo posible. Para mí un árbol merece más veneración que el Dios de los católicos. Y que se deje perder lo que antes se cultivaba con mimo me lleva a los demonios.
Los niños de ahora no tienen ni idea de lo que era el otoño antes, de toda su rica variedad, si nadie se lo cuenta. Un triste realidad.

Ventana indiscreta dijo...

Miquel:

¿a que estaban en su punto?

Inés González dijo...

Qué musiquita más linda pusiste hoy Sofía, me viene bien por lo saltarina y vivaracha ya que mi estado gripal me tiene sumida en la más absoluta ruina.
Coincido con Xavier las fotos están preciosas, sobre todo el contrapunto de castañas veladas y des-veladas. Bss pebeta, cuidate de los contagios, andan circulando muchos virus por ahí.

jg riobò dijo...

Magníficas las fotos de esas castañas.
Recuerdos de mi tierra.

manolotel dijo...

Las fotos son de lo más apetitosas. Y anticipan los frios, que ya es hora,claro.

Ya no recuerdo bien si fue paseando por una alameda de castaños durante mi estancia en León o fué en Pamplona, el caso es que en aquella ocasión volví a Sevilla, con una buena bolsa de esos frutos. Como tengo una chimenea en la parcelilla las hacía en una vasija de barro que tenía para esos menesteres. Había que acabar pronto con ellas para que no se picasen y la verdad es que unas poquitas de vez en cuando está bien pero tantas...

Cuídate moza recia que como dice Inés, lo que de verdad se ha anticipado son las gripes. Y a ver quien le saca fotos a eso.

Un besote.

Shandy dijo...

Dice Vicente Risco que “Los gallegos no tienen templos sino naturaleza”. La tradición del “Magosto” (asar castañas en el fuego) viene de los celtas que se reunían en el bosque para apaciguar a los dioses y agradecer los frutos y cosechas. Es también una fiesta del fuego, si en San Juan se celebra el principio del verano, en Santos es el principio del invierno. Sin setas, castañas, y membrillos, el otoño pierde su sabor. Y sin la castañera, hasta el sol se queda huerfano:
"Su familia ya no quiere que ella vaya al puesto y la han dicho que cuando tenga algún problema tendrá que dejarlo, de pronto se da cuenta de que no se ha llevado cerillas y que si no puede encender el horno tendrá que pensar en dejarlo. El Sol que se ha acostumbrado a ver aparecer a aquella viejecita tan amable cuando sus rayos pierden fuerza y no pueden calentar a la gente, le da mucha pena y haciendo un gran esfuerzo, -tiene muy poca fuerza-, extiende un dedo muy largo y poniendo en él todo el calor que puede lo mete en el horno de la castañera y sopla con cuidado; de pronto una llamita sale y el carbón empieza a arder. La castañera no sabe muy bien lo que ha pasado pero esta muy contenta y siente un calorcito que no sabe bien de donde sale pero que le resulta muy agradable.(Aurora Díaz Plaja).

Merce dijo...

Exacto! no podia ser mejor definido el olor a otoño :)

Tu ya sabes que en mi ciudad existe una gran tradicion a las castañas. En las calles se ponen puestos de venta de castañas recien hechas. Incluso hay una escultura en honor a las castañeras. En la celebracion de la fiestas patronales (11 de noviembre) se sube al monte a hacer hogueras, probar el vino nuevo, asar chorizos y castañas, es tradicion.

Y Oporto... estoy de acuerdo contigo, es una bellisima ciudad a la que añoro volver pronto :)

bati
biquiños

virgi dijo...

No pasa de esta tarde que no me acerque a la Rambla a comprar un cucurucho, doradas, negras, calentitas.
Besos, Sofía.

Ventana indiscreta dijo...

Espero que su catarro haya remitido a cinco días de este comentario. De las castañas y el contrapunto he de decirle que la única diferencia es el humo, cosa que usted llama velo. El velo déjelo para otros menesteres.

Besos.

Ventana indiscreta dijo...

Jg:

¿Hay muchos castaños allá, por Valladolid?

Ventana indiscreta dijo...

Manoltel:

Lo cierto es que eres un caserote.

Muchos besos. Me cuido y por ahora las fotos víricas las dejo para la medicina.
(Regálanos algún poema más, por favor.)

Ventana indiscreta dijo...

Shandy:

Los gallegos tenéis templo, naturaleza, castañas y un buen pulpo.
Gracias por esas brasas que has dejado.

Ventana indiscreta dijo...

Merce:

Desde luego que para el 11 de noviembre el tiempo ya es fresco. No me extraña que ese conjunto comestible entre a pedir de boca.
Al vino nuevo me apunto. Y a lo demás.

Vuelve al callejeo de Oporto.

Bati.

Ventana indiscreta dijo...

Virgi:

Subiendo al Teide vimos castaños.

Desde luego tenéis de todo allí. Bueno, casi de todo.

Besos, Virgi.

mateosantamarta dijo...

Mi gozo en un pozo: vuelvo a no oír el puto goear. Me he dado cuenta enseguida que las castañas eran de portugal y me has recordado que tengo que tostar unas pocas.
El Otoño es, también para mí, el mes de los frutos por excelencia.
Un abrazo.

jg riobò dijo...

Soy de Béjar y allí hay un monte de nombre el Castañar y la virgen que alberga es nuestra señora del castañar.

ñOCO Le bOLO dijo...


A las ricas castañas. El otro día cogí las suficientes, no hay que ser avaricioso, las cocí y las emboté en almíbar. Están tan ricas que da pena comérselas.
El equilibrio del hombre con la naturaleza es la base de nuestra supervivencia. Si lo olvidamos...

un beso

CR & LMA
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