martes, 6 de abril de 2010

Paraguas leonado

Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos. Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas mojado que se cierra. Justamente un paraguas, Maga, te acordarías quizá de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris, un atardecer helado de marzo. Lo tiramos porque lo habías encontrado en la Place de la Concorde, ya un poco roto, y lo usaste muchísimo, sobre todo para meterlo en las costillas de la gente en el metro y en los autobuses, siempre torpe y distraída y pensando en pájaros pinto o en un dibujito que hacían dos moscas en el techo del coche, y aquella tarde cayó un chaparrón y vos quisiste abrir orgullosa tu paraguas cuando entrábamos en el parque, y en tu mano se armó una catástrofe de relámpagos y nubes negras, jirones de tela destrozada cayendo entre destellos de varillas desencajadas, y nos reíamos como locos mientras nos empapábamos, pensando que un paraguas encontrado en una plaza debía morir dignamente en un parque, no podía entrar en el ciclo innoble del tacho de basura o del cordón de la vereda; entonces yo lo arrollé lo mejor posible, lo llevamos hasta lo alto del parque, cerca del puentecito sobre el ferrocarril, y desde allá lo tiré con todas mis fuerzas al fondo de la barranca de césped mojado mientras vos proferías un grito donde vagamente creí reconocer una imprecación de walkiria. Y en el fondo del barranco se hundió como un barco que sucumbe al agua verde, al agua verde y procelosa, a la mer qui est plus félonesse en été qu'en hiver, a la ola pérfida, Maga, según enumeraciones que detallamos largo rato, enamorados de Joinville y del parque, abrazados y semejantes a árboles mojados o a actores de cine de alguna pésima película húngara. Y quedó entre el pasto, mínimo y negro, como un insecto pisoteado. Y no se movió, ninguno de sus resortes se estiraba como antes. Terminado. Se acabó. Oh Maga, y no estábamos contentos.


El texto de arriba es de Julio Cortázar. Rayuela, capítulo 1.
Este paraguas también murió dignamente en un terreno de siembra, nada de barranco.
Paraguas casual lo llamo yo. ¿Qué ventolera lo traería hasta este lugar?
Quise asociar el paraguas a un buitre que el día anterior había fotografiado.
Desajuste en el aterrizaje del buitre, porción de azar en el paraguas.
Sensación de agua, evaporación de carroña.
Curiosas situaciones en las que el viento colabora.
O como dice FIA NA ROCA en su tema: O sube la tierra o baja el cielo de su disco 'Aguardando a que pase algo'.
Quizá sea mejor mojarse el el amor (no confundir con amar).




11 comentarios:

El Desbrozador de Fantasía dijo...

Estimada Ventana, decirle que me ha gustado el texto que nos hace llegar hoy, aunque me he sentido un poco extraño al descubrir, al final, que no lo había escrito usted.

Sin duda me quedo con la primera frase (sigo en estado ñoño aunque en vías de recuperarme), pero tb me ha llamado el uso que le da al paraguas en el metro.

No uso paraguas, ni yo ni mis allegados que se ven al fondo en la primera foto, así que le aseguro que no fui yo el warrete que lo abandonó en mitad del monte.

Sin más reciba un cordial y cariñoso balido...

Amando Carabias María dijo...

Cuando, después de sentir la magia del texto de Cortázar (¡ay qué tiempos para mi memoria ha reabierto este fragmento!), he llegado a la primera fota me ha recordado (ya sé que no) a mi Solanar particular, a esa catedral entre cuyas columnas de aire me gusta pasearme a la caída de la tarde. El lugar seguro que ha sido transitado muchas veces por cierto atleta, y que yo le llame Solanar es sólo una ficción literaria, en la vida civil se le llama Las Lastras.
Nunca he tenido un buitre tan cerca, y no me extraña que lo hayas emparentado a un paraguas.

JosepMª dijo...

Bien hallado el paralelismo
de ambas fotografías.
No sé, de los dos,
cual quedó más desmadejado:
El paraguas
o el buitre.

Rayuela es el único Laberinto
que te indica
una Salida.
Aunque,
en nuestro
estructurado
mundo,
voy despistado.
Todavía...

manolotel dijo...

¿Que buscarían ese paraguas (es curioso que esta palabra siendo singular acabe en ese) y buitre, leonados en un páraje casi desierto como ese? Me imagino que la explicación está relacionada con el rebaño y el pastor, sin embargo prefiero dejarme arrastrar por tu imaginación poética y por ese viento que se lleva lo inútil y nos trae lo imprescindible. Esa bonita conexión entre el cielo y la tierra de la canción.

Bravo por la asechanza y bravo por los reflejos.

Un beso.

Ventana indiscreta dijo...

Lo propio es econtrar lo que no se busca. ¡Cómo no te vas a quedar con la primera frase!
¿Te ha recuperado?

El balido me llegó más hubiera sido deseable un cilindro de pasta semidura que salida originariamente de las ubres baladoras me hubiera llegado en forma de queso. Como como una rata y advierto que en las alcantarillas hallo siempre la solicitud para una buena imagen.

Siga, desbrozador, ostentándome ese título de usted. Será bien recibido.

El Desbrozador de Fantasía dijo...

"No quisiera resultar cansino pero ya te hice sabedora en su día de la dificultad que tengo para entenderos a los poetas.... ¿Qué me está pidiendo? ¿un queso?, vuelvo a estar más perdidín que Marco"....

Esto es lo que había escrito hace un par de minutos... pero de repente, he creído ver la luz, he vuelto a leer su respuesta y..... tachán, tachán... creo haberlo entendiiiiido.... felicitame, por favor, estoy orgulloso de mi mismo (aunque suene mu mal)... me parece tb que ya sé a qué se refiere con las alcantarillas...

Siga usted tb engrasando mi tarro... Un balido contento.

Ventana indiscreta dijo...

Desbrozador, no es cuestión de engrasar. Quizás me haya liado, pero siendo como soy de la Mancha no me puedo negar a un buen queso de oveja y, si me dan un ambiente turbio para elegir lo prefiero a uno pincelado. Me gusta el desgaste. En ese sentido prefiero ser rata a ratita presumida.

Ventana indiscreta dijo...

Amando, buitres en libertad no es fácil tenerlos cerca. Pero para eso están los teleobjetivos y la suerte de que aparezcan en ese momento. Te puedo asegurar que en las inmediaciones no había ninguna res muerta. Hicieron tierra al menos 15 buitres. Ya ves, ¿qué otearían?

Ventana indiscreta dijo...

Pero imagino que en tu despiste si te hallas estructurado. Pero aunque hayas estructurado tu vida, siempre un animal repentino y visual como ése te asombra. Ya no digamos las ovejas cuando me vieron lo que pensarían de mí como animalilla. ¡Vaya con los hall/y/as!

Ventana indiscreta dijo...

En la orilla del río tiene mi tío un Quisquijonal florío, y yo, tengo los calzones rotos y descosíos, de coger quisquijís, quisquijones del Quisquijonal de mi tío.

El viento desde luego orea. Bonita palabra la de orear, ¿no? Orea, también un pueblo de Guadalajara. Pero a lo que vamos: trabalenguas también posee el defecto de la 's' para el singular. Cosas del viento.

Me alegra tu presencia, Manolotel.

Ventana indiscreta dijo...

Setze jutges d'un jutjat mengen fetge d'un penjat; si el penjat es despengés es menjaria els setze fetges dels setze jutges que l'han jutjat.

Este trabalenguas es para ti, JOSEP María, que sé que te comerías los hígados de los jueces. Al menos yo sí.