lunes, 22 de marzo de 2010

Resonancia


Os hablaba de victoria ayer. Continuidad de la vida. Ejemplo: el pico picapinos macho (por la coloración roja de la nuca) que logré capturar en una de mis imersiones en el bosque. Un robledal en este caso. Lo llaman tamborileo al ruido que hace el pico picapinos cuando está afanado en la tarea. Por la época en que lo capté pudiera estar reclamando hembra. Pero más información ornitológica la hallaréis en el enlace resaltado del nombre.
Lo asombroso fue el breve minuto de emoción, como si el reclamo fuese yo. Ingenua de mí que me asomé camuflada como estaba. El macho me desdeñó. Así, como el que quiere la cosa. La audición ya forma parte de la experiencia: la caja de resonancia la constituiría un árbol seco.

11 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

¡Cómo se nota que la vida traspasa estas imágenes! Desde los brotes que apuntan en las ramas aún por vestir, hasta en el gesto que se intuye del picapinos, pasando por esa luz primaveral que acaricia las imágenes...
El picapinos te desdeñó... Él se lo pierde.

El peletero dijo...

Siempre me han gustado estos colores rojos entre blancos, negros y pardos. Los pájaros tienen una hermosa manera de adornarse y de encontrar útiles a los árboles más allá de la sombra y de su porte.

Saludos.

manolotel dijo...

Supongo que ahora, con la primavera a tiro de piedra será mucho más fácil encontrar imágenes como ésta. Es una delicia abrir la ventana y escuchar sus conversaciones. No creo sin embargo que pueda escuchar ese cortejo pespunteado del picapino, pero como por aquí cerca tengo un bosquecillo de pinos, este finde me voy a llevar una cámara a ver si soy capáz de enfocar algún pajaro más original que los de aquella otra foto de los gorriones/jilgueros pentagramados de mi blog.

Un besote, amiga.

Mirada dijo...

¿Y pudiste ver el vuelo que tienen en espiral?
Eres muy afortunada, mira que he pateado monte, y nunca los he visto, ni oído, imagina lo que me gustaría que me desdeñase al menos, ja, :-)

Ventana indiscreta dijo...

Éso le dije yo, que se lo perdía lo cual no impidió que lo perdiese de vista.
Esa idea del traspasar la vida es muy elocuente y muy a tener en cuenta, Amando.

Ventana indiscreta dijo...

No te digo lo que me gusta a mí la seducción del mundo animal, desde la brutal de los ciervos a la colorística de las avutardas,`por ejemplo.
Ya tenemos una equivalencia en común, X.

Entrañables saludos.

Ventana indiscreta dijo...

Suerte y mucha inmovilidad es lo que se requiere para este tipo de fotos. Y cómo no, tener una mente montaraz para andar entre ramajes.

¿Te arranca la primavera algunas palabras que luego puedas pespuntear?

Ánimo, C.

Ventana indiscreta dijo...

Mirada: en espiral me moví yo de contenta. Oye, hay que ver cómo te empapas de la información. Seguro que vas a por nota.

Olla moito por os montes.

Mirada dijo...

Imposible igualar en nota al picapinos... :-P
Hay cositas que llaman mi atención y otras no.
Boa volta.

Merce dijo...

El sigilo y la naturaleza te han regalado imagenes como estas :) Yo no conocia este pajaro, para mi todos los pajaros que picaban en los troncos eran carpinteros, y fijate que me encanta oirlos, ya hace unas semanas que se le oye. Ayer por primera vez he escuchado a los grillos en una zona ajardinada a las afueras de la ciudad...

La primavera se despereza :)

Alfredo J. Ramos dijo...

Me quedó prendido en la maraña leñosa de la foto, atrapado por el bulto de plumas y mancha roja que reúne la luz y el vuelo de los ojos. Resonancia. Esa es la clave, no sólo del saber escuchar, también de la mirada: el mundo nos dice algo porque resuena en nuestro interior.