lunes, 29 de marzo de 2010

Ave


Recuerdos de pequeña: el cura de mi pueblo: hosco a rabiar. Las niñas apenas teníamos relacion con él. Eran los niños los que hacían las tareas de monaguillo. Ellos llamaban 'cuervo' a don Emilio.
Ese recuerdo ha vuelto a mi cabeza la semana pasada durante mi viaje a Roma. Fue ante la cúpula del Vaticano. Algo debió trascender en mí cuando yo señalaba asustada a esa ave oscura y que para nada se parecía al Ave del Paraíso. Un guarda de seguidad atajó: 'È un cedro'.
Me aliviaron, me repuse. Pero seguía notando un aleteo extraño, no podía quitarme de encima unas garras interiores. Aquel lugar, aquella solemnidad, aquel trasiego de gente, arte, religión, pasión, oscuridad.
Dudé si subir a aquella cúpula preservada por aquella ave, porque para mí seguía siendo ave disfrazada. Subí sin asombrarme de las escaleras mas sí de Roma vista en 360º y desde arriba. Y volví a ver a aquella ave desde arriba. 'È un cedro', recuerdo que me dijeron. Pensé en ese momento cómo desgajando la oscuridad se puede ver todo más claro.
Del Vaticano me quedo con sus imponentes cedros y pinos laricios, amén de las pinturas de Miguel Ángel.


11 comentarios:

Tinta de aterrizaje dijo...

Bella esa ave del paraíso a que haces referencia.
Bella esa ave camuflada.
Sofía, ¿podemos asegurar algun tipo de correspondencia entre color y certeza?

Me agrada tu tono irónico sobre todo por lo que acecha hoy día en ese lugar con respecto a la pederastia.

alicia dijo...

Esa ave oscura da un poco de susto y más unida al recuerdo de la hosquedad de aquel cura. A lo mejor en cualquier momento el pájaro echa a volar llevándose el cedro entre las garras..y tus recuerdos de la infancia.
Un abrazo alado

Amando Carabias María dijo...

Cada día estoy más convencido de que el título de este blog es el mejor de los posibles, el mejor define no sólo tu mirada, sino tus múltiples miradas y el modo en que te relacionas con el exterior.
Estar al acecho y estar viva, y ver en el cedro la silueta de ese ave (¿rapaz por lo que dices?) es mirar afuera, sabiendo que también dentro hay un espejo.

El peletero dijo...

Tienes un ojo de pintora.

Inés González dijo...

Pues sí Sofía, el Peletero tiene razón, tienes ojos de pintora, siempre las imágenes te disparan a otros terrorios de la estética, será por eso que te deleitas haciendo muchas tomas donde el color se disgrega, se satura o simplemente casi desaparece.
No sería mala idea ya que amas tanto el campo, salir atril al hombro y pintar al natural, deformando, transgrediendo la leyes del realismo, no?

Ventana indiscreta dijo...

Elisa, retorcida eres muchacha. Si te refieres a que por el tipo de color se asegura una verdad he de decirte que no lo creo. El cuervo es un ave astuto al que admiro profundamente y tiene tanta verdad como un jilguero. Lo que si te digo es que ante lo turbio y revuelto (sin certeza confirmada) siempre asociamos el color negro, lo oscuro.
De todas formas siempre sospecharé de los que lo tienen todo claro.

Los pederastas me dan asco.

Ventana indiscreta dijo...

Alicia, tu dando ideas de buenos oficios ya inexistentes. Si pudise tener ese cedro delante de mi ventana rezaría hasta un padrenuestro y una avemaría. Seguro que anidarían las aves.

Abrazos de Pegasa.

Ventana indiscreta dijo...

No dije ni insinué que fuera rapaz, Amando. Dije que tenía garras.
Creo que antiguamente utilizaban los espejos para comunicarse un evento extraordinario de torre en torre.
Ahora lo hacemos en el acto (lo de comunicarnos, me refiero).

Creo que ya no puedo mirar a las cosas sin imbricarlas.

Ventana indiscreta dijo...

Peletero;

tienes ojo de pulido escritor.

Ventana indiscreta dijo...

Inés:

que me mencionas atril y me veo al sumo oficiando ante los feligreses.
Dime que coja el papel y las pinturas y me eche al monte. Algunos pinitos he echo de pintura al carbón natural.

Besos.

Desbrozador dijo...

È un cedro???... estás segura???... yo no veo más que un árbol con la copa bifurcada....

Me sorprende tu ventana.... ¡mira que estar en Roma y traernos la foto de un árbol roto...! jejej