jueves, 18 de febrero de 2010

Filón


Algo inmediato se presenta. Lo captas y luego crece en ti.
Esto es lo que digo como presentación en el frontispicio del cuaderno. Y algo más que pienso: Crecer en la madurez del instante. ¿Algo obvio? Ese liquen, por ejemplo. Siempre he estado tentada en levantarlo desde que lo fotografié. No ha hecho ese instante sino crecer en mí, parecerme más bello cada día. Quizá el liquen crezca y proyecte más sombra.


Medimos nuestra vida mirando al calendario. Números del 1 al 31. Enero a diciembre. Pero en ese intervalo se suceden los instantes, esos fascinantes duendes que hacen de la memoria un surtidor necesario y vital. Todos estos líquenes son proyecciones de vida singular propiciados por un ambiente adecuado. Ya dediqué una entrada entrañable a Xuanrata llena de moscas. Ahora me apetece dedicar a este asturiano de Candás estos instantes míos para que añada a los suyos y le sirvan, por qué no, de buena añada.
Su cuaderno muchos ya lo conocen, pero para quien no lo conozca diré que esta lleno de buena literatura. Xuan ve algo y nos lo muestra como un auténtico filón de palabras irónicas, divertidas. Pásense por él: Calendario de instantes.
Mi enhorabuena y un liquen rojo.




Llonxana

Llan de Cubel


Que ya nun podemos tar
oyendo la mesma agua
del rullar de cada día:
vasenos en sin palabra,
tuya y mía, cada instante
como paxaru qu'esnala
en sin un cantar d'azul
nome olvides, en sin nada.

Y es p'mi os oyos tan tuyos
amante llume llonxana:
fueu de besar perselino
y señar da que me llama.

Que se ya un netu gociar
los sabores de mazana...
Que l'amor de l'alta nueche
tien la mas dulce alborada.
Que ya nun podemos tar,
y que puede la distancia
mas que los suaños de dos
suañando la mesma agua.

5 comentarios:

alicia dijo...

Me tocas el alma con esta música y esos líquines. Comparto patria con Xuan, aunque yo viva en el exilio. En mi tierra, Avilés, son muchas las noches que hemos bailado al son de Llan de Cubel. Esa tristeza alegre y hogareña de la música folk de allá arriba me llega cargada de orbayo, neblina y, como no, señaldá. Supongo que también ha prendido en mí y ahora me puebla.
Un abrazo de xana

El peletero dijo...

El mundo es tan viejo como el diablo, los nuevos somos nosotros, niños eternos que cada día se ven nacer mirando un liquen o un tronco podrido, si así no fuera no podríamos soportar vivir.

Saludos

Ñoco Le Bolo dijo...


Alguien le llamaba mapas. Descubríamos mundos nuevos en mapas desperdigados por las distintas montañas que no conocen de fronteras.

bicos

CristalRasgado & LaMiradaAusente
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Merce dijo...

Instantes que ademas algunos de ellos parece que son robados, igual es una sensacion percibida por querer contabilizarlos, controlarlos y atesorarlos. Hay que dejarlos que fluyan por si mismos, pero, es tarea dificil...

Biquiños :)

Shandy dijo...

Sofía, no me canso de (re)mirar ese rojo beso lorquiano que le han estampado al árbol. Yo se lo mandaría a la Llonxana de Cubel para calmar la saudade de la distancia y de las altas nueches sin dulces alboradas.

Xuanrata y tú tenéis duende.