jueves, 11 de febrero de 2010

Exención


Os puedo asegurar que cuando os propuse la escucha de Camané en la anterior entrada el servidor me aleteó una cuña espantosa del Red Bull y que si te daba alas y qué sé yo. De ahí la advertencia. Pude y puedo comprobar que a quien dio por entero las alas fue a mí sola. Pero os aseguro que aún Naide me ha reprochado el vuelo. Es más, me acerco más a otros vuelos más que al propio reposo. A estas garcillas, sin ir más lejos, pegadas literalmente a la autovía de Valencia todos los días.


Y mira que tienen el río Manzanares a menos de trescientos metros. Pero ellas allí, tan quedas, tan poco asustadizas. Hasta que te acercas a ellas. Entonces una sábana blanca se desenfunda.


Y la duda ornitológica (si hay alguien que le priva más la duda ontológica que lo haga) a que llego es si las garcillas están ahí para que la curiosidad de quien las mire desde otro ángulo distinto al de la carretera se convierta en inevitable publicidad o porque ellas ya están en periodo de conversión consumista. Sigue la duda. No el vuelo.



¿De qué está exento el vuelo?
Lo apalabramos en la tierra,
lo parimos sin cavilar la altura.
El vuelo, la gesta apetente,
el surco a mencionar desde el cielo.
De rozarte, de éso está exento.



14 comentarios:

Inés González dijo...

Han quedado preciosas las fotos Sofía! tu ojo se acerca lento y sigiloso al objetivo, y zas se despliega la sábana blanca, quién pudiera estar allí contigo como un felino escondido en los pajonales.
Un abrazo blanco

Ventana indiscreta dijo...

Inés:

Por el felino que a mí se acerque en los pajonales (cómo se nota que eré de por allá, por la palabra 'pajonal'), tigre a ser posible, tendré la sensación de la tigre de bengala expuesta en el comentario/poema que le hice a Manolotel en la entrada anterior. Me refiero al poema 'Estival' de Rubén Darío.

Un abrazo alabado.

El peletero dijo...

Cabe pensar que las garzas están dónde están porque les da la gana, pero no, la razón es la pura necesidad animal de estar dónde más les conviene dadas las circunstancias y los fotógrafos cazadores de instantáneas. Cosas de la vida moderna.

Siempre te roza el aire o el aliento en sus alas, mejor, en sus labios que vuelan.

Saludos.

alicia dijo...

El Manzanares ya no es un buen lugar para las garzas, ni siquiera para sí mismo. Entre lodazales, excavadoras y tuneladoras, ha perdido su voz, al menos por ahora. La ciudad se aleja de sus raíces y las garzas, confusas, hacen del Decathlon su casa. Tiempos duros para ser pájaro o riachuelo.
(bellísimo poema el de la exención del vuelo)

JosepMª dijo...

En la anterior entrada,
cuando oí a la abuela de Red Bull,
pensé que había pillado (otra vez) un virus.
Mis teclas
temblaron
del sobresalto!
Falsa alarma.
Ufff...

No soy ornitólogo,
(de esos que amarran argollas
en las patitas
de los pajaritos)
pero pienso que,
las garcillas
están cabe la autovía,
porque hallan, ahí,
más comida (basura)
que en el río.

Bondadosos que somos:
Tirar nuestros restos
alimenticios
por la ventanilla
del coche.

Animalicos...

virgi dijo...

Se esponjan las garzas.
El aleteo seduce hasta la tierra que las aguarda.
Tú nos las traes, Sofía, aunque huyan.

Besitos

Amando Carabias María dijo...

Y a mí que me parece que están esperando a que empiecen las rebajas...
:)
Lo de la aclimatación de las animales a las costumbres humanas es cada día más curioso. Ahora prefieren la zona de una autovía, junto a grandes almacenes...
¿Es que los humanos les parecemos menos peligrosos? ¿Es que somos tan peligrosos que les hemos invadido del todo?
Creo que quizá el problema es que a las garcillas también las estamos convirtiendo en clientes, como alguien de ojos azules escribió hace años y otro alguien nos sugirió leer ayer.

mateosantamarta dijo...

He visto decenas de veces enormes formaciones de pájaros por el cielo de Rivas, pero nunca he visto ésto. Gracias por mostrarnoslo. Un abrazo.

Ventana indiscreta dijo...

Peletero:
El que las garcillas estén ahí, para mí es un misterio. Muchas veces cuando voy trabajar y me toca pasar por ahí me pregunto qué coños hacen en un erial tan sucio, tan ruidoso. Y te puedo asegurar que ahí no hay comida. Estarán, como bien dices, porque les conviene. Y ya ves, ni una ni dos.

Efectivamente me roza el aire, pero si volase no me rozaría con un coche, por ejemplo, o con objetos rasantes inoportunos.

Ejecuto saludos, Milord. Y besos.

Ventana indiscreta dijo...

No creas, Alicia, el Manzanares llevará mierda pero el tramo de Rivas tiene una vida ornitológica alta. Las aves se han adaptado muy bien a ese entorno donde la comida y el refugio no les falta. Desde luego no es la puerza de la cuenca alta, allá por la Pedriza, pero vida hay mucha. Salida 19 de la carretera de Valencia y unos buenos prismáticos y ya verás. A parte, las lagunas que generaron las graveras están atestadas de anátidas.

Ventana indiscreta dijo...

Josep María:

Mierda hay a montón pero de plásticos. Las garcillas ya tienen un gran vertedero donde los gusanos de la fermentación de lodos son aperitivo excelente. Asi que, de animalicos nada. Te aseguro que me costó espantarlas.

Saludos.

Ventana indiscreta dijo...

Virgi:

Siempre reposas mucha ternura poética en tus comentarios.

Gracias.

Ventana indiscreta dijo...

No lo dudes, Amando, que si tuvieran un chavo las veríamos en el centro de oportunidades. Creo que, como las urracas, los mirlos, lo gorriones, se han convertido en una oportunistas. Comida tienen y nadie las agrede, pues a sumar.

Besos.

Ventana indiscreta dijo...

MAteo, pues ahí la tenes. Bullendo. Pásate por allí las verás.

Abrazos.