sábado, 13 de febrero de 2010

Cintura


Decir 'tu cintura, enemiga de la nieve' es hablar por lo alto, por los cuatro costados en un poema, considerado por mí, como uno de los mejores poemas de amor que se hayan escrito. Por éso, y por nada más, contentaros con adivinar la lógica de las imágenes que ahí ven. Habrá premio, de veras, para quien lo adivine. Hay una pista, no vale decir hielo, porque, efectivamente, hielo hay, pero quiero que indaguéis. Quien posea una cintura como la del poema lo habrá resuelto, seguro.
Abrigaros.





Gacela del amor imprevisto (F.G.Lorca)

Nadie comprendía el perfume
de la oscura magnolia de tu vientre.
Nadie sabía que martirizabas
un colibrí de amor entre los dientes.

Mil caballitos persas se dormían
en la plaza con luna de tu frente,
mientras que yo enlazaba cuatro noches
tu cintura, enemiga de la nieve.

Entre yeso y jazmines, tu mirada
era un pálido ramo de simientes.
Yo busqué, para darte, por mi pecho
las letras de marfil que dicen siempre.

Siempre, siempre: jardín de mi agonía,
tu cuerpo fugitivo para siempre,
la sangre de tus venas en mi boca,
tu boca ya sin luz para mi muerte.

23 comentarios:

Ñoco Le Bolo dijo...


¿Madera taraceada a la intemperie?
Sea lo que sea, bellos macros.

Saludos

CristalRasgado & LaMiradaAusente
________________________________

Amando Carabias María dijo...

Diré algo, y diré porque me ha venido a la cabeza mientras escuchaba el poema y lo leía.
La luna
Y si me equivoco, pues me equivoqué.
De todos modos el poema es enorme, razón tienes

Shandy dijo...

Querida manchega,
decía aquel poeta "¡Por un beso, lo que yo daría por un beso!". Y digo yo ¡Por un verso lo que yo daría por un verso!
Tu cintura enemiga de la nieve
Oscura magnolia,caballitos persas, luna yeso y jazmines, pálido ramo de simientes... Que se calle! Si es que Lorca nació con merlos roxos e roibéns na boca, tanta sensualidad sinestésica martiriza cualquier intento de hacer versos,te silencia.
Lo siento, Manchega, no hay cintura que derrita a ese poema, sólo en él el deshielo es posible porque "unha pedra ferve o seu van" .
Yo te diría que me doy por premiada sólo con leer este poema de Lorca y recordar versos de Cunqueiro. Pero a decir verdad, ante la "adivinanza" que nos propones soy la zorra de las uvas, sólo que en este caso la que está verde soy yo.

Amorotes pra ti
Bióloga indaga: Pranta da familia das rosáceas con estollos, follas trifoliadas e flores brancas. O froito formado por aquénios diminutos e recedentes.
Ala, traduce! (apoyao en el quisio de la mansebía, ja)

Shandy dijo...

Manchega, quería dejarte este verso para la cintura de nieve lorquiana:
"Esa lúa nevada, amor, que do teu corpo/ medra coa noite sober das cumes dos meus ollos!"

ybris dijo...

De tu fotos no sé qué decir cuando la temperatura al exterior es de seis grados bajo cero.
Pero sí de que ese:
"martirizabas
un colibrí de amor entre los dientes"
es tan cálida metáfora que no hay cristal de nieve ni cintura que se le resista.

Efectivamente poco más se puede decir de amor bajo el fuego de vientres, frentes, bocas, miradas, cintura que la certera metáfora de magnolias, colibríes, nieve, jazmines...
"Tu boca ya sin luz para ni muerte"

Mejor callarse.

Besos.

Ventana indiscreta dijo...

Digo a los presentes hasta ahora, especialmente a Amando. Que me conozcas no quiere decir que haya estado en la Luna. Pero, penásndolo bien mucho tiene que ver con algo de la luna que nos lo han enseñado muchas veces.
A ti, Algial, gracias por esa bella palabra 'taraceada', pero no, podría ser madera, pero no.

Eso sí, la foto sí es mía. Vamo, como todas y sin retoque ni añadidos.

¿Me siguen abrigados?

JosepMª dijo...

Hoy,tu entrada tiene tela.

¿Madera seccionada.
Estructura geométrica:
Una puerta,por dentro,
sin la chapa exterior.
Y a la (helada) intemperie?

La voz de Mayte Martín,
que descubrí en este mismo blog,
emocionante (por emocionada)
modulando la 1ª Gacela
de Diván de Tamarit.

Y el entramado de palabras
que, solamente,
Federico García Lorca
supo trazar
para expresarnos
la ansiedad en la busca
del otro cuerpo
amante.
La pasión en el encuentro.
Y el dolor en la ausencia.


Las 12 gacelas y las 9 casidas
de Diván de Tamarit
son el toque final
que dan toda la luz
a los 11 Sonetos del Amor Oscuro.

Y nuestos puritanos académicos,
estudiosos literatos españoles,
aplicando gasas higiénicas
para tapar oscuridades.

Amor es Amor.
Cógelo por donde puedas.

Ian Gibson
nos lo ha dicho:
Ésto es así, y punto...

Anónimo dijo...

Wapísima jueguetona, tengo la sospecha de que son cristales de yeso...
El Ingeniero

XuanRata dijo...

Tal vez porque en este mismo instante se hornea en mi cocina un bizcocho de manzana y su aroma lo va llenando todo, solo soy capaz de ver en tus imágenes delicados hojaldres. Hojaldres con calor de nido pese al hielo por aquello de hoy apenas he abierto las ventanas. En cualquier caso estructura artesana, labor de manos, aunque sean las manos de la luna, y si hablamos de manos, pues ya hemos enlazado a la cintura.

Tempero dijo...

Aunque no entre en concurso, si uno lee con detenimiento la Casida IV, De la mujer tendida, ve lo cerca que está de hallar el enigma.

Inés González dijo...

"Verte desnuda es recordar la Tierra.
La Tierra lisa, limpia de caballo
La Tierra sin un junco, forma pura
cerrada al porvenir: confín de plata."
Creo que es la Tierra, en este caso herida, sellada por una huella, absorbiendo la impronta de la pisada...

El peletero dijo...

Sin pensar demasiado en ello sólo te diré lo que un día escribí: “El cuerpo del hombre tiene tres anclajes que lo sujetan al suelo, las mujeres cuatro. Esos amarres los retienen impidiendo que alcen el vuelo, o peor, que las partículas que conforman su masa corporal, se volatilicen como el polen de las flores.

Los del hombre son: la cabeza, los hombros, y la cintura, justo cinco centímetros por encima de la cadera. A la mujer le hemos de añadir el de los pechos. Que ellas posean un asidero más y que sus caderas sean más pronunciadas, indica claramente su condición terrenal poco propensa a los desvaríos etéreos. Aunque ensoñadoras y curiosas, ellas no llegan a indagar qué hay más allá del horizonte.”

Que otro día hablé de colibríes y muchachas en flor y también de una niña que ahogó entre sus brazos a un cachorro de lobo. ¿Por qué Lo hizo?, para ahuyentar el miedo.

Esos triángulos se forman al descender el agua más allá de los cero grados, como si mataras al cachorro de lobo.

Saludos.

Ventana indiscreta dijo...

Algial:

Desde luego, bellos macros y marcos.
¿Porque parecen marcos, no?

Ventana indiscreta dijo...

Amando:

Neil Armstrong, ¿te acuerdas?
Ya habías nacido, creo.
Su huella nunca me hizo mucha gracia.

Ventana indiscreta dijo...

Shandy:

Espero que como escaladora no estés tan verde. Aunque para que algo salte a las cumbres de los ojos tiene que ser muy significativo.
Me encantan las frambuesas, son muy dignas de mis labios.

Besos.

Ventana indiscreta dijo...

Ybris:

Ésa es una metáfora que hecha realidad revienta silenciosamente a una.

Besos.

Ventana indiscreta dijo...

Josep:

Amor es el exceso de estar vivos.
Cójalo quien quiera como pueda.
Más que tela, tenía barro.
El barro.
Ese inicio.
La forma de moldearnos.
El horno.
La cocción.
Bebamos.

Ventana indiscreta dijo...

Ingeniero:

Contigo ya sois dos los oficiantes que aquí venís: el peletero y el ingeniero. Pero no, de yeso nada, acude a la entrada siguiente y verás de qué se trata.

Ventana indiscreta dijo...

Xuanrata:

Desde luego en éso pensé yo cuando amplié la foto. Intuía que tu imaginación iba a ir por esos derroteros pasteleros.

Siempre bienvenido.

Ventana indiscreta dijo...

Manuel:

No vale dar pistas. ¿Vale?

Ventana indiscreta dijo...

Inés:

Tú tampoco debías haber jugado. Por tu maravilloso oficio de grabadora, por lo que nos conocemos, por lo que aún nos queda por conocer, supiste demasiado. Tendrás un cuadro al óleo.

Ventana indiscreta dijo...

Peletero:

¿También Milord se considera anclado?
¿Sabes lo que es un zunzuncito?
¿Y lo que es el néctar?
¿Sabes de norays?
¿Y de puertos?
¿Te gustó la película mejicana, 'La mujer del puerto'? Esa mujer sí estaba anclada por la puta vida que llevaba. Recuerdo que en un momento la protagonista le dijo a un hombre al acercársele: 'hiedes'. No se me olvidará jamás.

Por cierto, mereces también el cuador que verás en la siguiente entrada a la resolución.

El peletero dijo...

Yo no sé nada de nada, mi señora.

¿Qué son esas cosas de nombres tan maravillosos?

Buscaré la película y la veré.

Como todo en la vida, hay también putas y putas.

Gracias también por el premio.