sábado, 26 de diciembre de 2009

Apropiación



Hay aves alargadas con formas de ramas. No lo digo yo. Son aves que nacen de un leño incubado y que se destacan en los inviernos más rigurosos. Son aves que admiten la quietud por vuelo, aves que no elogian las garras, singulares aves que despiden todas sus hojas. Dicen de algunas de esas aves que tienen cabeza de murciélago pero que lo suyo no es chupar sangre sino hacer más cálida la visión.
Yo vi una de estas aves fantásticas. Condición requerida: silencio apropiado.




12 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Son aves que admiten la quietud por vuelo...
Me parece absolutamente genial esta frase, porque además de maravillosa es cierta.

Shandy dijo...

Un vuelo de fantasía,un pájaro deshojado de invierno que se ha posado en tu mirada.
Es de un realismo mágico que fascina la mirada. Para inspirar un cuento de la belleza de Alfanhui,o el bosque mágico de Felix Muriel, o el quinqué de color guinda. Los asoció por el realismo mágico que tanto tu imagen como esos cuentos desprenden.Y porque despiertan en mí la misma emoción.

Besos blancos

JosepMª dijo...

Una belleza de grises
y formas
fantásticas.

La fantasía es un mecanismo de alivio, que se autoproporciona el cerebro.
De hacerse real, podría llegar a ser peor que la realidad misma.

Tómate tus (necesarias) dosis
con cordura.

XuanRata dijo...

Alzará el vuelo en primavera y dejará sus plumas a modo de espantapájaros. Mientras tanto seguiremos soñando con el tacto inalcanzable de sus huesos.

Araceli dijo...

Bellas músicas (Bartoli, Savall...) con imágenes evocadoras de inviernos y textos de sensaciones, de recuerdos, de percepciones. El resultado de esa invitación del frio a cerrarnos dentro de "casa" y esperar aletargados que llegue el tiempo de los dias largos y cortas noches para salir a recoger más sensaciones para el prósimo invierno. El camino hacia los dias largos pasa por entrar en el pais del 2010. Que tu estancia y la de los tuyos en él sea lo más estimulante y feliz posible. Un abrazo.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Nada más que con mi tiritona, ya me hubiera dectectado jajaja

Saludos y un abrazo enorme.

Ventana indiscreta dijo...

Amando:

Hay otras aves tremendamente nerviosas: los tomeguines, los zunzuncitos. Éstos son las aves más pequeñas que hay y liban como una abeja para pillar insectos diminutos. No paran de mover las alas, además de hacerlo con una cadencia altísima. Pero para lo poético he escogido esas otras aves que admiten la quietud por vuelo: los buitres cuando planean, por ejemplo. Tengo debilidad por ellos, por su excelente trabajo y por esa silenciosa forma de reunirse. Por su vuelo.

Feliz año.

Ventana indiscreta dijo...

Shandy:

Mucho me temo que ese vuelo deshojado en ese árbol se apropie de hojas. Es un olmo ya seco. Se puede observar bien en el corte del árbol. Pero bueno, a la espera quedo de tu inspiración. Ya veo que incorporas muy bien las fotos que te regalo en tus relatos. Toma esta si quieres y magifica (de magificar, hacer algo mágico, ya ves, otro verbo de cosecha) o magnifica tu inspiración.

Añado mas besos blanquecinos a este que entra que termina en 10.

Ventana indiscreta dijo...

Josep María:

Aún creo en mi locura cuerda. Sin llegarle a las suelas de los zapatos, uno de mis ídolos es el ingenioso hidalgo. ¿Sabes a quién me refiero?

Te enviaré una canción que me apasiona por aquello de morir cuerdo y vivir loco. Para mí, aunque sea un mecanismo, la fantasía es intrínseca y con ganas de permanecer.

Besos y renazcamos a cada rato.

Ventana indiscreta dijo...

Xuan Rata:

El tacto inalcanzable se sus huesos suena a metáfora, de qué otra forma si no. De alguna manera para eso usamos la vista y la cámara, para hacer de los ojos unos dedos de ensueño, unos dedos sutiles con los que transportar imágenes.

Síguenos trayendo tú las tuyas.

Ventana indiscreta dijo...

Araceli:

Te retorno mis mejores deseos pero te aseguro que soy animal de invierno y que lo del aletargo no va conmigo, salgo, salgo, y salgo.

Besos, Araceli.

Ventana indiscreta dijo...

Hiperión:

Para ti no me queda ya más que la sonrisa, que no es poco.