miércoles, 28 de enero de 2009

Incertidumbre



Olor entregado sin merma alguna,
sin vencimiento en toda la memoria.

Por unos días os dejo con este bodegón de membrillos. Mientras los tuve en casa elevaron su olor tan delicado como intenso. Hasta que se marchitaron. Antonino es dueño de la huerta donde está el membrillo de donde los recogí. Un árbol enmarañado, entregado ya hace años al abandono. También la huerta dejó de cultivarse. No canso de ver en mis paseos por el campo toda clase de árboles y frutales ya sin mimo alguno. Lo que antes abastecía a una familia de fruta y frutos secos hoy ya no se atiende, no se quiere. Aspectos como la nula dedicación y rentabilidad entran como fulminantes en la incertidumbre de esos árboles que dieron. Sólo digo incertidumbre. Mientras, tan naturales como los cogí los presento. Olerlos cuanto queráis y como queráis. La fotografía de hoy tiene ese límite. Cosa distinta la evocación a quienes ya los hayan olido alguna vez.

9 comentarios:

Mariluz dijo...

Casi puedo notar su aroma. Mis padres tienen árboles de membrillos, y huelen estupendamente. Además, el dulce de membrillo casero es inimitable.
Bonito bodegón, aprovecha su aroma mientras dure.
Un saludo!

Araceli dijo...

Que bodegón tan particular. Siempre he tenido la sensación que los bodegones son una evocación directa a la esencia de las cotidianidades respectivas, junto con los olores, los objetos... Además el cerebro tiene esa particular capacidad de retener todo tiempo de recuerdos, tanto visuales, como olfativos, etc... Cueando estos elementos reaparecen delante nuestro, casi a traición se reviven los momentos vividos... aunque a veces, lo que dariamos por poderlos retener. Bendita fotografia que nos lo permite, aunque solo sea en parte.

José de Braña dijo...

Sigue, por favor, continua con esta certeza en cada caricia sobre la imagen y el arropo en cada una de las palabras que utilizas. Es un verdadero placer leerte, observando cada una de las luces que emites. Me gusta tu creatividad, hermosura y talento.

calata dijo...

en la Mancha y según antiguos testimonios algunos de los membrillos se guardaban en el armario para oler a fresco y a limpio los domingos, saludos

haideé dijo...

Marcel Proust escribió su obra "En busca del tiempo perdido" basandose en el olor de una madalena... la memoria el baúl que nos contruye o nos destruye...
Membrillos, una fruta sorprendente para mi, mi primer contacto saporo fue destructivo :) como con un olor y color y forma tan bellos podia ser tan áspero e incomible; fruta para procesar, no se deja seducir facilmente...
La naturaleza nos sobrevivirá, ella está más preparada que nosotros.
Un placer... Y un abrazo

sami, pagando el precio... dijo...

Los aromas siempre nos llevan al mundo de los recuerdos, ruego que esta vez no sea así, ruego que no dejemos de confiar que antes o después despertemos y volvamos a nuestra naturaleza…Gracias por tus fotos!

Igualmente no puedo olvidarme de lo que me comentaste:
“Veo que radicas en Torrevieja. Una vez estuve. No me gusto. De Alicante me gusta todo menos la costa.”
Es que tu que descubres las cosas bellas, hasta en donde no estaban, no entiendo que no lo hayas descubierto en Torrevieja. Lo digo porque yo llegue a esta zona y me enamore de ella y me quede… Yo venia de vivir 26 años en Suecia, donde por lo menos 8 meses del año vives en la tinieblas o en la oscuridad total y yo aquí encontré la luz!

Te dejo un abrazo de osa, a la cual le encantan los mensajes de tus fotos

La sonrisa de Hiperión dijo...

La lfor del menbrillo....
Saludos!

Merce dijo...

Abro mi armario y huele a manzanas o a membrillos, es como si abriese el armario de mi abuela, ella me enseño a ponerlos en medio de la ropa. Mi padre los llevaba en la bandeja del coche, a cada curva, brroolommm sonaban a un lado y a otro, pero aquel coche y aquel armario olian a primavera. Ni mi padre ni mi abuela estan, pero los huelo.

Bicos.

jg riobò dijo...

Sólo existe la certeza que el dinero mató una forma de vida de siglos.
De momento no puede con el olor de los membrillos.