lunes, 26 de enero de 2009

Dilecta




Aún queda mucho para esos días polvorientos de verano. He de confesaros que la primera foto es una de mis dilectas. No sólo por el día que la tomé, un quince de agosto a las nueve de la mañana, fiesta en toda nuestra geografía, en la que suele haber a esas horas una parálisis general, sino por la serenidad que me transmite: el andar de los perros y su mirada avanzan con sencillez y bondad. El rebaño no se aturde y el pastor no se inmuta. Son de esas fotos que asumen en mí una cadencia lenta, ese estar a gusto.
He traído estas fotos por la referencia que un periódico hizo el otro día sobre las profesiones más demandadas: la de pastor, sobre todo en Castilla la Mancha. También se aludía a las profesiones más cotizadas. Probablemente con la estabulación todas estas imágenes sean ya sólo éso, imágenes. Y que palabras como garrote y morral nos abandonen.

11 comentarios:

ybris dijo...

Es verdad. Se pierden los pastores y se acabarán perdiendo nuestras miradas sobre esa serenidad de los rebaños.
Yo guardo esa imagen en la música de La Primavera, de Vivaldi, sobre el primer terceto del soneto que la describe:
"E quindi sul fiorito ameno prato
al caro mormorio di fronde e piante
dorme'l caprar col fido cane a late.
(Después en el florido, ameno prado
y al rumor de las hojas a su vera,
duerme el pastor, el fiel perro a su lado)"
También recuerdo el entusiasmo de un amigo al contemplar en el atardecer veraniego palentino el regreso de una carreta de bueyes tras el día polvoriento.
Habrá que guardar dentro o en imágenes eso tan hondo que quizás se nos vaya a perder pronto.
Si es que ya no se ha perdido.

Besos.

Montse Argerich dijo...

Hola!!!
Tienes una creatividad enorme, hacia unos dias que no visitaba tu blog y has publicado ya varios post, fantásticos!, tienes el don del savoir fare!!
Las fotos y los textos con sus reflexiones són increibles en todos ellos!
Un beso y muchas grácias por tus comentarios!!

Camarandante dijo...

...es muy bueno el post, y mucho para pensar.

la vida sigue su evolución, como en nosotros mísmos y nos vamos despojando, a veces sin quererlo, sin que sea necesario... ojalá nunca perdamos lo esencial, como este pastor que camina en paz, con sus perros y sus cabras, simplemente viviendo su vida.

Me gusta tu postura ante la fotografía, lo que veo en tu blog.

Un saludo

Merce dijo...

Pues posiblemente se consuman en el olvido, ya quedan muy pocas profesiones o costumbres vivas, los pueblos se abandonan, Galicia posee muchos en esas condiciones, en otros algun valiente se queda con un pequeño rebaño. Hace poco en Peares, muy cerca del Muiño do Vao (que tu conoces) atisbamos un pueblecillo, en el que solo habitaban dos familias escasas, dedicadas al campo y los animales, con carencias de luz, de telefono, de television, pero... segun ellos felices. A veces me lo pienso.

Biquiños.

Paco dijo...

muy buena, yo a veces me planteo precisamente permutar mi profesión de funcionario por la de pastor y disfrutar del campo, aunque haya que madrugar muuuuuucho, aunque no haya fines de semanas...

saludos

sami, pagando el precio... dijo...

Gracias por tu foto, me encanta, aunque me da tanta nostalgia... Ya ese trato a los animales ni se ve y el trabajo de un pastor, no se valora. Comemos animales mal tratados y estresados y después nos asombramos de que haya tanto cáncer. Yo tengo 7 gallinas y un gallo, de los cuales solo como los huevos (no me como a los pollos) y es lo único que como con tranquilidad y placer. Pero si como pollo, miro que sea de pollos criados en granjas libre, cuestan un poco más, pero les quito tanto sufrimiento a los pollos, que vale la pena pagarlo.

Gracias por pasar por mi blog, te dejo un abrazo de osa tambien agradecida por tu foto.

Bruxo dijo...

Quién no ha soñado con dejarlo todo e irse a vivir con las ovejas y las cabras. Pero detrás de la ídilica postal hay una vida dura, solitaria mal pagada y menos reconocida. Con poco estrés eso sí.

jg riobò dijo...

Yo reivindico lo lento y las profesiones sin horario que se confunden con la vida, como el pastoreo.
Serenidad.

JosepMª dijo...

Dos fotografias, que se complementan (varias veces, en este blog)
Dos miradas para una visión.
El comentario es para la primera.
De las (tus) mejores.
Encaja que sea tu (pre)dilecta.
Un instante (atrapado) de movimiento.
La mano colgante (bamboleante) del pastor.
Las patas de los perros, sus lenguas y sus ojos.
Las orejas de las cabras.
El polvo del camino.
Esta foto está viva.
Aunque pronto (ya?) sea un recuerdo.

Tambien disfruto (de este blog) con los comentarios de tantas visitas.

No puedo resistirme a la tentación.
Con afecto, a los comentaristas(soñadores) de Arcadia:
Mi padre fue pastor.
En los campos (siempre por ahí) hay que pisar hielo o polvo (o barro)
En los corrales, hay que pisar excrementos de cabra.
Y, aunque te pongas insecticida hasta el cogote, hay que compartir las pulgas con las cabras y los perros.

Araceli dijo...

Viendo las fotos y leyendo tu preciso texto (como siempre) recordé que una vez mi pareja se puso a tocar la flauta en el monte, al lado de un rebaño de ovejas. Que imagen tan arcádica ¿no? Pues las ovejas huyeron corriendo como asustadas. Como han cambiado las cosas!

La Sombra del Mal dijo...

A pesar de todo, aun quedan días tranquilos y gente capaz de saber cual es el auténtico ritmo de la vida de un ser humano.
En las ciudades somos como perros atados a parachoques de coches que corren y corren.