domingo, 11 de enero de 2009

Audición



Nieva y es un acontecimiento. Nieva en la capital y es un suceso. Pero si nieva reconozco que abro camino hacia ella. La tengo a ambos lados de la carretera. Voy camino de Arganda, camino de sus campos ocultos que aún dan vides y olivos. Todo es nieve y baja temperatura. Hablamos de silencio cuando estamos en el campo, máxime si está nevado. Y así creo en su predominio, pero la audición del mismo requiere pararse y mirar alrededor y por qué no decir, la blancura que hoy me convoca es altamente recomendable. Y llevas los ojos llenos de la avalancha de ese blanco purísimo sobre el que tú has iniciado la pisada. La cámara será quién capte la imagen, tú luego le añadirás el silencio.

8 comentarios:

jg riobò dijo...

Estoy contigo, uno de los sonidos del silencio esta en la nieve.

XuanRata dijo...

Hoy he pasado el día en la nieve y también he tenido que pararme a escuchar el silencio. Objetivamente nada tiene que ver con la nieve. Es el silencio del invierno, con nieve o sin ella. Tienes razón: somos nosotros los que le añadimos el silencio porque el blanco total nos obliga a suplir la falta de estimulo visual por el auditivo y por eso nos paramos a escuchar y descubrimos lo que ya estaba ahí, antes de la nieve.
Por eso la cámara, que es sorda, no es capaz de reproducir el blanco de la nieve.
Increibles esos olivos: parece un ejercito de vencidos que regresan de la invasión del Gran Norte.

Araceli dijo...

"La música callada, la soledad sonora..." . (San Juan de la Cruz)

Macachines dijo...

el paisaje que fotografiamos, quizá sea el que llevamos dentro, nuestro paisaje interior. El silencio, también el nuestro.

Ñoco Le Bolo dijo...

Y la nive hizo de pentagrama...

Saludos
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Montse Argerich dijo...

Me encanta!!
La fotografia parece realmente un pentagrama con sus notas musicales tocando una bella y suave melodia, acorde con el silencio del blanco de la nieve que incluso hiere nuestra visión...
Un saludo!

José de Braña dijo...

Seguro que en este silencio escuchabas el bombear de tu sangre para enviar calor a las terminaciones nerviosas, atención frente al silencio y sobre todo frente a la paz del momento frío y calmo antes de nevar.
Lo he sentido tal cual, guapa más que guapa.
Muy bien acompañado por tu selección musical. Gracias.

ElSinTierra dijo...

Una composición preciosa, tiene una gran fuerza poética.

Un saludo