viernes, 5 de diciembre de 2008

Indiferencia




Sales como muchos días a la calle. Esa mesa estaba llena de gente bebiendo. No llevaba la cámara en ese momento. Tuve que volver a casa a por ella. Cuando volví quedaban dos. Cuando observo situaciones de calle necesito algo de camuflaje, lo más cerca posible del hecho. No quiero que modifiquen la conducta ante mi presencia, de lo contrario, la imagen ya entraría modificada y, para mí, no tendría valor alguno. O sea, que no la haría. Y desde la valla que se aprecia tiré la primera foto desenfocando a los bebedores. Cuando iba a tirar la segunda, apareció ese niño con su camiseta de spiderman y se acercó junto a la mesa. Grito de terror de la madre: 'No vayas para allá, Jorge'. El niño ya estaba 'allá' y no hubo ninguna alteración. Miraba al suelo y, los bebedores, no miraban. Se marchó Jorge, ellos siguieron evocándome al cuadro del Bebedor de Cézanne.



Y así terminé: entre unos matorrales frente al único que quedaba tras quince minutos.
Martini Bianco.

5 comentarios:

Nacho Carreras dijo...

Sigues al acecho... Me gusta la serie y el comentario que haces... Estaban a lo suyo con indiferencia absoluta sobre lo demás o los demás...
Saludos.

JosepMª dijo...

Está claro que las tres fotografías forman parte de un mismo tema y se refuerzan mutuamente. El mensaje solamente esta completo con las tres.
Pero, la que me mueve a comentario aparte, es la segunda, en la que aparece el niño.
Qué encuadre!
Izquierda/inferior:
Un espacio de materia oscura.
La transparencia de la botella.
La expresión del hombre de perfil.
Tercio superior:
Luz.
Franja derecha:
Luz y explosión de colores del niño (sobrecargado)
Y la valla separando dos mundos:
El de los que no ven y el de la que mira...
Magistral tu opinión sobre la autenticidad de las imágenes.
Y la referencia a Cézanne: La misma postura impotente, la misma mirada al vacio y la misma botella (aunque la etiqueta sea diferente)
Creo, sinceramente, que esto es Arte.

haideé dijo...

Primera sensación recibida,cárcel. Segunda, después de leida tu entrada, ensimismamiento ausente pero tranquilo... los personajes son parte de nosotros queramos o no, nos guste o no. Es nuestra mirada, lo que nosotros transmitimos lo que van a captar los demás, mas si a ti te gusta hacerlo así habla de que para ti es importante la intimidad, muy importante, quizá por esto te quedaste hasta el final entre unos arbustos... un buen final para esta serie.
Somos lo que hacemos, tanto, como lo que dejamos de hacer.
Vida...

Merce dijo...

Eso es tener madera de fotografo!!! la secuencia fotografica y el concepto no dejan lugar a la indiferencia para quienes te leemos y vemos, solo para los que en ese momento bebian sin saber que tu "estabas al acecho"

Muy buena secuencia de la vida. La que mas me gusta de las tres es en donde sale el niño. Perfecta!
Enhorabuena!!!

ybris dijo...

Sería curioso contrastar la realidad con tu percepción de peculiaridad en la escena.
Quizás las dos personas que hablan sentados sean personas tan normales con tú y yo hablando de sus cosas, de sus problemas o de su vida.
Mientras tanto en la madre suscitan recelo y en el niño y los personajes absoluta indiferencia.
Y yo diría que, más que indiferencia, normalidad.

Bellas fotos.

Besos.